Opinión

Participación ciudadana para una nueva deliberación constitucional

Por Felipe Ajenjo, coordinador del Área de Gobernanza y Territorio del PNUD

A diez días del plebiscito constitucional pareciera existir acuerdo político para la continuidad del proceso constituyente. El rechazo del texto propuesto por la Convención Constitucional no ha significado el fin del proceso sino su trasladado al espacio legislativo, donde se definirían las características de un nuevo itinerario constitucional.

En el marco de la celebración del “Día Internacional de la Democracia” y de cara a las nuevas definiciones constitucionales en el país, es necesario destacar la importancia de incorporar mecanismos de participación ciudadana en un nuevo proceso de redacción constitucional de forma temprana, como un elemento que pueda ayudar a dotar el proceso de legitimidad y propiciar un texto que logre convocar un apoyo mayoritario. Uno de los desafíos frecuentemente identificados para la profundización de la democracia chilena es avanzar en un mejor equilibrio entre sus dimensiones representativa y participativa. La deliberación constitucional debiera considerar la discusión de normas que profundicen la democracia en esta materia, a partir por ejemplo de la incorporación de mecanismos de democracia directa. Pero el proceso mismo de redacción constitucional puede ser también un paso inicial para ir implementando nuevas formas de organizar espacios de toma de decisiones más participativos, inclusivos y transparentes.

Como muestra la experiencia internacional recogida por el PNUD desde 2015, los procesos de reemplazo constitucional incorporan, cada vez más, mecanismos participativos para alimentar la deliberación, conseguir apoyo popular y otorgar legitimidad al proceso. La discusión inicial respecto de las características de un futuro proceso que se lleve adelante en el Congreso y el proceso mismo que se defina pueden beneficiarse de espacios para el diálogo con diversos sectores de la sociedad y mecanismos participativos que sean incidentes y funcionales al tiempo y recursos que se dispongan. En un proceso iniciado desde la movilización ciudadana difícilmente se puede obviar la participación. Por el contrario, esta debiera estar presente en todas las etapas del proceso, ya sea que con ella se busque incluir una mayor diversidad de voces en la discusión, dirimir decisiones o ratificarlas.

La Convención Constitucional otorgó gran centralidad a la participación ciudadana e incorporó en su funcionamiento diversos mecanismos, tales como las audiencias públicas, la iniciativa popular de norma, los encuentros y jornadas de deliberación, entre otros. Si bien su implementación no resultó siempre posible, existía un compromiso institucional por generar mecanismos inclusivos e incidentes para la ciudadanía. En un futuro proceso, es necesario evitar que se perciba un menor interés por recibir aportes al proceso o que se vuelva a instalar la percepción de un órgano constituyente desconectado de la ciudadanía. Al mismo tiempo, independiente de los mecanismos participativos que se definan, la experiencia comparada destaca que es necesario que se permita el involucramiento de diversos grupos de la sociedad evitando que la capacidad de influencia se restrinja a solamente algunos sectores, reproduciendo las desigualdades existentes en el país.

Así, es necesario que el proceso de redacción de una nueva constitución que se realice en adelante sea participativo y abierto a la escucha. El reciente resultado del plebiscito difícilmente permite señalar que cierta persona o sector tiene todas las respuestas. Por el contrario, se requerirá permanentemente escuchar las opinión, expectativas y aportes de la ciudadanía.

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