Peajes y congestión en carreteras

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El hecho de que una parte importante de la población esté familiarizada con la obtención de los pases de movilidad y uso de códigos QR crea condiciones inmejorables para introducir sistemas de prepago que agilicen el flujo vehicular.



Luego de las restricciones obligadas de desplazamientos producto de las medidas impuestas por la autoridad para enfrentar los contagios debido a la pandemia, la normalidad comienza a imponerse, que entre otros aspectos se traduce en el desplazamiento de cientos de miles de personas a distintos destinos en el país, tal como volvió a ocurrir este fin de semana largo. Un hecho que plantea un desafío para la infraestructura carretera, las concesionarias y la autoridad, no solo en lo referido a las condiciones de seguridad que deben ofrecer a los usuarios, sino también en asegurar una velocidad razonable en el flujo de los vehículos.

Ante las cifras que señalan que en septiembre se vendieron en el país 42.627 vehículos livianos nuevos -sumando en lo que va del año un total de 297.273 unidades-, y que se estima que a fin de año el parque automotriz llegará a 5,5 millones de vehículos, inevitablemente esto se traducirá en un mayor uso de las carreteras. Así lo anticipan, por ejemplo, flujos como el que se vio para Fiestas Patrias, donde en los dos días anteriores habían abandonado Santiago 280 mil vehículos, o el informado por Carabineros el sábado en la mañana, con un éxodo de 160 mil vehículos. Todo ello hace fundamental evaluar las medidas que aseguren la mayor fluidez posible, donde cobran particular relevancia los sistemas de cobro por el uso de las carreteras interurbanas, fuente de constantes críticas entre automovilistas.

En los últimos años se han llevado a cabo medidas como nuevas pistas en algunas carreteras, la implementación del cambio de sentido en las pistas, o el hecho de que se ofrezcan peajes rebajados a ciertas horas, como por ejemplo la tarifa a $ 1.000. Si bien todo ello apunta en la dirección adecuada, preocupa que siguen siendo numerosos los puntos donde se verifican extensos tacos en plazas de peajes -especialmente en estas fechas, o con motivo de las vacaciones de verano-, lo que ralentiza la velocidad en los trayectos y por ende incrementa el tiempo de los viajes.

El sistema de pago en las casetas se debe ir dejando atrás, privilegiando la utilización de medios electrónicos como ya existe en algunas autopistas. No solo en cuanto a portales que permitan un cobro posterior -el avance que supuso el plan “Chile sin barreras”, dejando con free flow los principales accesos de la RM y otros puntos del país, fue un paso relevante-, sino también poder pagar anticipadamente por el uso de la carretera interurbana.

Existen actualmente condiciones inmejorables para introducir tecnologías que permitan el pago anticipado de los peajes. Una parte muy importante de la población ya se ha familiarizado con la obtención de los pases de movilidad en sus teléfonos u ordenadores así como con el uso de los códigos QR. Bien se podrían aprovechar estos mismos adelantos para el prepago de peajes, lo que agilizaría fuertemente el trámite en las casetas de control, pues allí solo bastaría escanear un código. En algunos países desarrollados algunas carreteras utilizan el pago de peaje mediante tecnología satelital, con simples aplicaciones en el teléfono.

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