Recuperar la historia para encontrar la esencia
La realización de TMPRL en el Parque Los Gasómetros no fue una decisión al azar, sino la respuesta a una necesidad imperante en Chile: la urgencia de encontrar nuevos venues que llenen el vacío que existe y que escapen de los circuitos tradicionales. Esta iniciativa se debe, además, a la gran disposición de Gasco, que ha tenido una gran visión y un enorme trabajo de rescate, recuperación y renovación del espacio.
Esta idea nació el año pasado bajo la premisa de que para avanzar teníamos que salir de nuestra burbuja y observar con atención lo que ocurre en los polos de vanguardia global. En esa búsqueda de aliados que compartieran esta visión, FOMO y DAME fueron vitales. Ellos aportaron la sensibilidad necesaria para proponer espacios fuera de los centros convencionales, hasta que llegaron al Parque de Los Gasómetros.
El lugar conectó de inmediato con una arquitectura industrial que dialogaba con lo que todos buscábamos: una curatoría que transita por el techno de Detroit, los sonidos industriales de altos BPMs, el minimal y el house de alta calidad. Bajo este criterio, las referencias fueron la cultura que sostiene a proyectos emblemáticos como Berghain, Dekmantel, Stone Techno o Circo Loco. La idea no fue imitarlos, sino replicar el rigor de sus escenas independientes, donde la creatividad y la búsqueda de sonidos honestos son el motor y no el accesorio.
El recibimiento del público fue fenomenal, porque detectaron que el evento tenía alma. No se sintió como una producción masiva más, sino como un espacio con identidad, donde la música era el eje central. Este ambiente se consiguió gracias al espíritu que desde el origen nos ha movilizado, logrando una atmósfera de libertad y respeto, donde la expresión personal es la norma y el juicio queda fuera.
Al recuperar un espacio arquitectónico histórico, también logramos recuperar la esencia de la cultura underground: esa conexión genuina con la música y el momento, algo que hoy suele perderse. La puesta en escena y estética industrial no fue meramente decorativa, sino una instalación funcional que permitió al asistente conectar con la nobleza de los materiales y la potencia del sonido.
Por Robert Morrison, gerente general Street Machine Chile.
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