Vacunas a menores



SEÑOR DIRECTOR

Chile es uno de los países con una campaña de vacunación contra el Covid-19 más exitosa en el mundo. Recientemente, el Instituto de Salud Pública autorizó el uso de emergencia de la vacuna de Pfizer en menores desde los 12 años, por lo que se espera que en las próximas semanas se comience a inmunizar a este segmento, aprobación ya entregada por la Agencia Europea para Medicamentos. No obstante, el Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades señala que el beneficio para este segmento sería limitado, por lo que se debería privilegiar a la población de más edad o a jóvenes con condiciones de riesgo.

¿Se justifica vacunar a niños, niñas y adolescentes (NNA) sanos, los que tienen bajo riesgo de enfermedad grave por Covid-19? Algunos argumentos a favor se relacionan con la posibilidad que los NNA vacunados puedan retomar su vida normal y asistir a los colegios de manera segura. Aunque no se sabe con certeza, se espera que la vacunación de NNA también disminuya el riesgo de transmisión del virus en la comunidad, lo que permitiría lograr la anhelada inmunidad “de rebaño”.

A pesar de estos argumentos a favor de vacunar a NNA, la OMS ha solicitado retrasar su vacunación para donar las dosis a los países más necesitados, especialmente a aquellos que no han logrado cubrir las necesidades del personal sanitario. La iniciativa COVAX, en la cual participa Chile, pretendía cubrir las necesidades de al menos el 20% de la población de los países pobres, pero a la fecha solo ha logrado que un 0,3% de las vacunas se destine a dichos lugares. Como país, enfrentamos un verdadero dilema ético: ¿seguimos adelante con el proceso de vacunación y comenzamos a inmunizar a los NNA sanos? O ¿valoramos el llamado de la OMS y donamos “nuestras” vacunas?

Sofía Salas Ibarra

Centro de Bioética, Facultad de Medicina

Clínica Alemana Universidad del Desarrollo

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