Vale la pena leerlo

Harari



Yuval Noah Harari ha sido llamado "primer intelectual global del siglo XXI". Sus obras, "Sapiens" y "Hommo Deus", tienen más de 12 millones de libros vendidos.Su nuevo libro, "21 lecciones para el siglo XXI", es un acontecimiento en Europa y EE.UU. Macron y Merkel lo reciben. En EE.UU., Bill Gates lo comenta en el New York Times. Se lanza en París el 2 de octubre. Todos los medios hablan de él. La revista "Le Point" le dedica 17 páginas la semana pasada y "Le Monde", una entrevista de dos páginas al autor.

Algunas de sus provocadoras tesis ya las conocemos. Particularmente el rol que le otorga a la "ficción" en el progreso de la especie humana desde su fragilidad de la caverna hasta su dominio del planeta. Menciono dos ficciones, según él hoy cuestionadas, que han sido indispensables para el progreso humano: la nación y la religión.

En este libro plantea los desafíos con que el siglo XXI interpela al ser humano. La disrupción tecnológica y el calentamiento global, inabordables exitosamente a nivel de cada estado-nación. La declinación de las guerras tradicionales, la inmigración, etc.

Advierte que el control de las bases de datos bajo gestión de la inteligencia artificial (AI), representará el verdadero gobierno de las personas por el dominio de sus transacciones, sus movimientos, sus grupos de pertenencia, sus datos médicos, sus anhelos y fobias. Pueden conocerte mejor que tú mismo y manipular sentimientos y convicciones que creías íntimas. "Si Amazon maneja todas nuestras transacciones y nuestros dosiers médicos, será el gobierno". Se ríe de los descubridores de la "post verdad" o "fake news". Siempre han existido, dice. "Cuando mil personas creen verdadero algo falso por un mes, es una 'fake new', pero cuando millones creen algo incomprobable por miles de años, es una religión".

No es optimista, tampoco apocalíptico. Declara esta época como la mejor vivida por la humanidad, pero hace notar que la estupidez humana es muy poderosa. Dedica páginas a analizar las dificultades de la democracia liberal, hace pocos años triunfante, para procesar estos nuevos desafíos.

Sobre la educación es categórico. Cree que es pérdida de tiempo y recursos preparar a jóvenes para empleos que no sabemos cuáles serán en 20 años. Plantea educarlos en "cuatro C": pensamiento crítico, comunicación, colaboración y creatividad. No solo empleos manuales o menos calificados están desafiados, también la inteligencia humana. Médicos e ingenieros pueden ser reemplazados por robots más certeros que ellos. Surgirá una "clase inútil", que "no deberá luchar por su explotación sino contra su insignificancia"; las sociedades deberán hacerse cargo de ella.

No estoy en edad de idolatrar gurúes. Pero leo y pienso en nuestros debates recientes sobre educación, independencia de los tres poderes, crecimiento, etc., y concluyo que no hace mal leer este libro.

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