“We the people”



Por Gabriel Zaliasnik, profesor de Derecho Penal, Facultad de Derecho Universidad de Chile

Nuestro país vive un momento histórico desafiante. Enfrentamos una oportunidad para avanzar en la construcción de una sociedad más inclusiva y que se haga cargo, en la medida de sus posibilidades, de las necesidades y aspiraciones de nuestros compatriotas, o bien desandar aquello que con tanto esfuerzo otras generaciones han construido. Hay, en este tipo de momentos únicos, un delicado equilibrio, una cuerda floja sobre la que se camina donde el vértigo puede generar efectos catastróficos. Sin embargo, el reciente resultado de las primarias presidenciales, y antes, la elección de constituyentes, pueden ser motivo de esperanza dependiendo del prisma con que se lo evalúe.

En efecto, los triunfos de Sebastian Sichel y Gabriel Boric abren el espacio a una necesaria renovación política. Ambos asoman como liderazgos diferentes que pueden aportar a generar las condiciones basales en que pueda fructificar una nueva Constitución que surja del amplio concurso de las distintas visiones presentes en la Convención Constitucional, y no del revanchismo propio de algunos sectores que radicalizan sus pretensiones.

En este sentido, el preámbulo de la Constitución norteamericana puede ser extremadamente orientador. Ella comienza con la expresión “We the People”, lo que puede traducirse como “Nosotros el pueblo”. Son solo tres determinantes palabras. Ellas condensan la esencia que ancla el pacto social de los Estados Unidos desde 1787. El debate de a quien incluye la voz pueblo ha sido extenso en dicho país, pero a diferencia de Chile, nadie reclama para sí su monopolio para apropiarse del concepto y marginar a otros. El inglés people es más amplio y comprensivo lo que obsta a su uso como una forma de excluir a “otros”, a los que se considera parte de cierta elite. Si aspiramos a que nuestra eventual nueva Carta Fundamental genuinamente comprometa a todos, haríamos bien en considerar cómo recoger y hacer resonar estas iniciales tres palabras de la Constitución norteamericana.

Willian H. Hastie, el primer afroamericano en asumir como juez federal en los Estados Unidos en 1937, escribió que “la democracia es un proceso dinámico, no una condición estática”, que está en constante evolución al punto que ella “puede fácilmente perderse, pero nunca ganarse completamente”. De allí que la inclusión de minorías previamente no aceptadas, la ampliación del sufragio en su tiempo a las mujeres, y en general los cambios que se generan con el paso del tiempo son solo una prueba de ello. Por lo mismo, ahora que se abre un nuevo camino en nuestra democracia es hora de apelar al correcto uso del lenguaje de manera de no desnaturalizarlo. “We the people” es la forma que tienen todos en los Estados Unidos de reconocerse parte de una misma nación, diversa pero inspirada por un pacto social común. No son unos contra otros. Son todos.

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