Yo soy yo misma



Por Paula Walker, profesora Escuela de Periodismo Usach

“Yo soy yo misma” fue la frase que usó la precandidata presidencial, Paula Narváez, en una de las entrevistas que ha dado para referirse al apoyo que comienza a generar su nombre en las encuestas. Luego agregó que su candidatura “tiene por delante un nuevo proyecto, para un nuevo Chile. No se trata de revivir proyectos antiguos, sino de plantear nuevos proyectos…”. Su narrativa (hasta ahora), se puede encontrar en sus redes sociales, en el video donde acepta el desafío de ser candidata y en cada una de sus entrevistas.

La historia de esta candidatura es la de un grupo de mujeres socialistas (de distintas edades) que decidieron pedirle ser candidata cuando frente a la declaración de su partido de que era “feminista”, y contradictoriamente solo tenían candidaturas de hombres, el hecho les generó su propio estallido social partidario. Recolectaron firmas y pasaron de una candidatura imaginaria, a tener un hecho político y luego al inicio de una candidatura competitiva. Mientras muchos candidatos y algunas candidatas llevan varios años instalando su nombre en la opinión pública (como alcaldes, alcaldesas, como senadores o senadoras, nuevamente como candidatos o candidatas presidenciales, y así, hasta el infinito), esta iniciativa encontró prontamente un espacio que hace posible su crecimiento.

Ha comenzado ahora el fuego amigo y el fuego enemigo. De manera frontal, solapadamente, disfrazado de apoyo o levantando rumores, noticias falsas, acusaciones de estrategias sofisticadas. Una parte de las y los analistas políticos quieren “enmarcar” que existiría un pecado original en la candidata: haber trabajado en el gobierno de Michelle Bachelet. Y le suman otra cosa, que la expresidenta haya tenido la osadía de apoyarla firmando digitalmente la carta del grupo de mujeres socialistas. Es probable que cuando la expresidenta firmó, estuviera ratificando lo que desde su primer gobierno declaraba: fomentar el nacimiento de liderazgos nuevos y empoderar a las mujeres.

Por eso es tan relevante la frase que usa la precandidata Narváez: “Yo soy yo misma”, para luego indicar que este proyecto no se trata de “rostros ni de personas, sino de ideas, de diálogo para poner a Chile y su gente en el centro de cualquier conversación”. Asegura que “el proyecto es sumamente difícil, complicado, pero que vale la pena hacer el esfuerzo” y que su trabajo lo hará privilegiando los puentes y el diálogo.

La candidata renunció a su trabajo, se mudó al sur de Chile y declara que participará en las primarias que sean necesarias. Que no quiere sandías caladas sino escuchar y escuchar, porque sabe que esta campaña presidencial en nada se parece a las anteriores. Aquí se camina entre los profundos efectos de la pandemia y el estallido social, en medio de un proceso constituyente que nos permitirá proponer, conversar y no imponer, en un país desigual, diverso, pero donde una rotunda mayoría del 80% quiere hacer cambios profundos.

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