“Alimentación planetaria” ante la crisis climática




La crisis climática es sin duda una amenaza que no podemos ignorar, ya que tiene fuertes repercusiones en nuestra salud y calidad de vida. Según los datos del primer estudio de impacto ambiental de la alimentación chilena –Tesis de Magíster en Nutrición y Alimentos de la nutricionista Teresita Gormaz Rencoret– la producción de alimentos es responsable del 30% del total de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y del 70% del uso de agua dulce. Sabemos que en las últimas décadas nuestros patrones y hábitos alimentarios han cambiado: hay un mayor y fácil acceso de alimentos ultra procesados, exceso de carnes rojas, abundancia de alimentos ricos en azúcares y harinas blancas. El problema de esto es que, según este mismo estudio, los alimentos más contribuyentes al total de la huella de carbono son los quesos, panes y carnes rojas; y para la huella hídrica los quesos, alimentos azucarados y carnes rojas.

En este contexto, que no es solo chileno sino que mundial, un grupo de prestigiosos científicos crea la e concepto de “alimentación planetaria”, que se basa en un sistema que no destruye al planeta y al mismo tiempo cuida la salud, y por tanto tiene en cuenta parámetros como la compra de proximidad, el transporte sostenible y la reducción del consumo de agua, electricidad y gas.

Es evidente y necesario que ciertos patrones alimentarios deben modificarse si de salud global estamos hablando. Tanto para prevenir alteraciones fisiopatológicas derivadas de la mala alimentación, como también para proteger y no destruir la vida de nuestro planeta. Para eso, en principio, debemos saber más sobre la producción de nuestros alimentos, como el caso de los ultra procesados, mezclas industriales en las que no se reconocen fácilmente las materias primas utilizadas en su elaboración, por ejemplo algunos snacks, que representan un tercio de los efectos ambientales de la dieta. Su contribución a la crisis ambiental es elevada, por la gran cantidad de procesos que se utilizan para su fabricación, y paralelamente se denominan alimentos con “calorías vacías” ya que no aportan ningún nutriente más que solo calorías. Otros son los alimentos de origen animal. Las emisiones derivadas de su producción representan entre un 50 y 70%, en contraste con un 17% de los alimentos de origen vegetal.

Otro efecto de la producción de alimentos es la crisis del agua, recurso vital, limitado e indispensable para la mantención de la vida de nuestro planeta. De hecho, los expertos que proponen el concepto de alimentación planetaria, dicen que uno de sus mayores impactos debería estar en este punto: el uso eficiente del agua, y así evitar la desaparición de ecosistemas para conseguir una mayor riqueza de la biodiversidad y mejorar la calidad de nuestra tierra. Esto permitiría obtener alimentos altamente nutritivos, como un círculo virtuoso.

En términos generales, la alimentación planetaria promueve la flexibilidad para adaptarse a la realidad local, y en ella priman las verduras, legumbres, granos, frutas y un bajo consumo de alimentos de origen animal, y sus derivados. Algunos puntos importantes a destacar son:

  • Priorizar el consumo de alimentos de estación. Adecuarnos a los alimentos que la naturaleza nos entrega en cada época, no solo es coherente con lo que nuestro cuerpo necesita sino que también reducimos el desperdicio de alimentos y la sobreproducción.
  • Proteínas mayoritariamente de origen vegetal; que los protagonistas sean las legumbres, semillas y brotes como la principales fuentes de aminoácidos. No quiere decir que en su totalidad, pero ir poco a poco integrando más una dieta basada en plantas, en la que exista gran cantidad de verduras, tubérculos, semillas, granos y frutos secos.
  • Disminuir el consumo de alimentos procesados azucarados. Siendo también uno de los más nocivos para la salud y los mayores responsables de la huella de hídrica.
  • Reducción del consumo semanal de carne, especialmente de vacuno.

Entender que la salud humana no esta ajena de la salud del planeta, proteger nuestra tierra y cuidar nuestros recursos naturales, es sin duda la base para gozar de bienestar, calidad de vida y salud. El concepto de alimentación planetaria nos hace reflexionar sobre la necesdad de un nuevo entendimiento de la concepción de salud, ya que no basta nuestro autocuidado, sino también un cuidado colectivo hacia todos y nuestro entorno.

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