Nuestros perros estaban solos

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Para muchas personas el encierro puede parecer un infierno. Una restricción a esa libertad que actualmente tanto añoramos. Pero es también una oportunidad para volver a conectarnos con quienes compartimos el mismo espacio. Familiares, amigos e incluso nuestras mascotas que, sin lugar a dudas, son las que más agradecen tener esta instancia.

Trinidad Mosso (28) se dio cuenta de esto luego de llevar casi treinta días aislada en un departamento de 40 metros junto a su perra Mía, a quien que adoptó luego de que una fundación la rescatara de la calle. Pese a que siempre se ha preocupado de dedicarle tiempo de calidad, asegura que ahora ha visto un cambio positivo importante. "Cuando la conocí estuvo tres meses sin ladrar. Se notaba que había sufrido maltrato y era súper miedosa. Me esforcé harto para que se soltara conmigo y creo que recién ahora me está agarrando más confianza. Me imagino que es porque me tiene todo el tiempo a su lado. Antes, cada vez que salía, había un retroceso", cuenta.

La rutina de ambas incluía salir a pasear tres veces al día. Número que se tuvo que reducir a uno. Sin embargo, Trinidad cuenta que pensó que esto le iba a afectar mucho más. "Reconozco que pensaba que con los paseos era suficiente, pero durante la cuarentena me di cuenta de que su adaptación y desarrollo avanzan mucho más rápido a través de los juegos. La hacen tan feliz, que incluso el otro día se hizo pipí de la emoción. Y lo mismo con tenerme al lado", dice. Sobre sus ladridos, ya no hay quien logre calmarlos.

Quien puso el debate sobre qué tanta atención le prestamos a nuestros perros fue la inglesa Emma Smith, luego de que Rolo, su perro salchicha de 7 años, dejara en evidencia la felicidad que le provocó tener a sus dueños cerca de él en cuarentena. Y es que hace una semana se le lesionó su cola de tanto agitarla. A través de Twitter, Smith compartió un video en el que cuenta que el veterinario le advirtió que esto había sucedido por moverla excesivamente, fenómeno conocido como síndrome del perro feliz.

Para Benjamín Burchardt, adiestrador y fundador de Wuau, los perros son animales sociales que necesitan crear lazos. "Esto es algo que heredaron desde los lobos, especie gregaria que vive en manada. Su evolución hizo que los perros formaran estos grupos sociales con humanos, porque aprendieron que si se mantienen a su lado pueden obtener cosas de manera más fácil. Por eso, los perros callejeros terminan siempre viviendo cerca de personas. El humano, por su parte, también encontró beneficios al tenerlos. Sin embargo, a diferencia de las manadas, estos animales buscan en la gente un grupo familiar, libre de jerarquías. Ellos entienden que nosotros somos una especie diferente y por eso no intentan dominarnos", explica.

En Chile, un 64% de los hogares tiene al menos una mascota y los perros responden a un 52% de este porcentaje, según un estudio realizado en 2018 por Adimark. Sin embargo, que tengan un techo donde vivir no significa necesariamente que estén en compañía. "Siempre que hablamos de un perro abandonado nos imaginamos al que está en la calle, pero el abandono oculto, que es cuando solo los tenemos para que cuiden la casa o hasta para adornarla, es bastante común. El problema es que esto les genera una frustración tan grande, que desencadena enfermedades sicológicas", advierte Benjamín. Y agrega: "Las mascotas terminan desarrollando las mismas patologías que los animales de zoológicos. Ambos presentan movimientos constantes como perseguirse la sombra, morderse la cola y hacer hoyos sin parar. Que sus dueños no les presten atención es grave y triste. De hecho, es más feliz un perro en situación de calle que viviendo en una casa en la que es absolutamente ignorado".

A pesar de estos, las mascotas no son rencorosas, ya que su razonamiento es más simple y responden de acuerdo a la situación. Por lo tanto, sí se puede hacer un trabajo para remediar el abandono. "Hacerles cariño, hablarles, mirarlos y dedicarles tiempo de calidad es clave para su bienestar. La gente tiene que tomarse esto con mayor responsabilidad. Hay quienes deciden tener perros como si fuesen un juguete, sin haber investigado antes. Y y cuando se dan cuenta de que es mucho trabajo, terminan tirándolos a la calle. En Chile existen 4 millones de perros abandonados y un importante número de estos están ahí porque sus dueños los dejan. Para mí, esto es un reflejo del egoísmo de nuestra especie y creo que es importante que quienes no estén dispuestos a invertir tiempo en ellos, opten por no tenerlos", concluye Burchardt.

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