¿Deberíamos afeitarnos la cara para tener una mejor piel?

Una variación más casera del dermaplaning es una de las tendencias de belleza que se ven en redes sociales. Aunque no exenta de polémica, acá revisamos el debate que genera entre los especialistas.




Hace un par de años, con el boom de la belleza coreana en occidente, surgió una nueva forma de exfoliar la piel. Se trató del dermaplaning, técnica que funcionaba removiendo las células muertas con el filo de un bisturí quirúrgico, por supuesto con ayuda profesional de manera uniforme en todo el rostro. Pero este año, en medio del afán por trasladar al baño propio todo aquello que se pueda hacer en una clínica estética, muchas mujeres empezaron a afeitarse el rostro con rasuradora como forma de exfoliar.

¿Es una mala idea? No necesariamente, pero viene acompañada de pros y contras importantes de considerar antes de probarlo.

En teoría, afeitarse el rostro puede llevar a tener la piel más suave y lisa, ya que al hacerlo ésta se exfolia y se eliminan sus células muertas. Además, ayuda a que los productos de cuidado facial tengan una mejor penetración. “El afeitado efectivamente retira la primera capa de la piel y, por lo tanto, ayuda a tener efectos exfoliantes. Pero es muy importante señalar que esta técnica podría irritar la piel, por lo que personalmente no la recomiendo”, dice la cosmetóloga y dueña de Zapatito Rojos Wellness Boutique, Karen Espinoza. Hay que considerar que se trata de una técnica poco delicada, por lo que además de irritación, podría provocar hipersensibilidad y vellos encarnados en algunas zonas. Esto hace que no se recomiende en personas con pieles sensibles o con problemas como acné inflamatorio.

Uno de los beneficios es que no causa dolor mientras no hayan efectos adversos y no quita mucho tiempo, por lo que se puede hacer incluso en una apurada mañana laboral. Por lo demás, ya está más que desmitificado que la rasuradora hace que los vellos crezcan más gruesos y oscuros, pero hay que considerar que, al cortarlos, hace que crezcan con la punta en diagonal, lo que da un efecto de dureza o grosor.

Recomendaciones

Primero que todo, la rasuradora que se utilice tiene que estar perfectamente higienizada e idealmente sin uso, pues de otra forma podría provocar infecciones. De más está decir que si se opta por realizar esta técnica, la rasuradora no debería usarse para afeitar ninguna otra parte del cuerpo.

La dermatóloga de la Universidad de Stanford, Laurel Naversen, escribió en una columna para el sitio WebMd en la que relataba que tras afeitarse, es fundamental evitar aplicar en el rostro productos que puedan irritarlo tales como tónicos y retinoides, y recomienda optar por serums libres de aroma y ácido hialurónico y cuyo objetivo sea hidratar.

Algunas personas podrán preguntarse por qué los hombres no se encuentran con efectos adversos a la hora de afeitarse, y la respuesta está en que nuestras pieles son distintas. Ellos la tienen más gruesa y con tendencia a envejecer más lentamente debido a los andrógenos que producen, por lo que su cutis por lo general tiene una mejor protección ante situaciones corrosivas.

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