El arte de decir que no




Los últimos meses del año pueden ser abrumadores. Llegan además con una avalancha de compromisos sociales: despedidas, matrimonios, navidades y graduaciones que se suman a una gran lista de deberes que no parece terminar nunca. El problema es que la energía con la que usualmente comenzamos el año, empieza a evaporarse en esta época. Y si bien hay eventos “obligatorios” a los que no podemos faltar, decirle ‘no’ a otras instancias es fundamental para cuidar nuestra salud mental y nuestro espacio personal.

Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto hacerlo?

Jennifer Conejero, psicóloga de la Clínica Santa María y académica de la facultad de medicina de la Universidad de Chile, explica que decir ‘no’ se percibe muchas veces como un signo de mala educación. Esto incluye negarse a “actividades sociales, a comida que te ofrecen, a los regalos (para darlos y recibirlos). Deberíamos saber priorizar dónde podemos y queremos estar”, asegura.

Para las mujeres, esta situación puede ser aún más complicada, explica Alejandra Pérez, cofundadora de Casa Siete, una plataforma que busca promover el bienestar. “Nos han educado para no incomodar, para ser serviciales, para apoyar ante todo evento como si eso fuera ser ‘buena persona’. Esa creencia nos dificulta poner límites en todo sentido, ya que pensamos que ‘no’ puedo incomodar a la otra persona o que hacerlo puede tener impacto en nuestra relación o en cómo somos percibidos por los otros”, dice.

Tener una agenda sobrecargada –en el ámbito laboral, de la salud y las relaciones– se percibe también como una señal de éxito. “Lo que no se comprende es que, al estar tan ocupado, uno no es capaz de darse cuenta de lo que sucede alrededor y también se pierden oportunidades por esto”, dice Pérez.

Querer estar siempre presente es parte de un miedo latente de la sociedad moderna a perderse algo importante, lo que en Estados Unidos se resume con el acrónimo FOMO (fear of missing out) y que se ha acrecentado por el mundo digital y las redes sociales.

“Es una ansiedad de perdernos una oportunidad de interacción con otras personas, una experiencia única, una inversión o negocio rentable u otros eventos. Esto hace que nos comprometamos con una serie de eventos, amigos secretos, juntas, reuniones de trabajo que a la larga nos consumen y nos quitan tiempo de sueño, de descanso y muchas veces de disfrute si es que vamos por compromiso o porque estamos muy cansados para poder disfrutar”, dice Pérez.

Lo que se gana al decir no

Decir que ‘no’, según las expertas, es una forma de poner límites y de respetar nuestras propias necesidades personales y nuestro descanso, que en esta época del año es vital. “Muchas cosas consumen nuestro valioso tiempo y energía, sin que si siquiera tengamos conciencia de ello y es prácticamente imposible avanzar hacia realización personal si no sabemos establecer límites claros y firmes”, explica Pérez.

Para ello se deberá expresar las necesidades con claridad, incluso si estas son distintas a las del resto. “Priorizar constantemente las necesidades de los demás por sobre las nuestras por miedo al rechazo, a ser juzgados o por evitar sentirnos culpables después, afecta nuestra autoestima”, dice.

La clave está en evaluarse constantemente, tomar consciencia de qué necesidades necesitan ser atendidas primero y así también podremos actuar de manera empática con el resto, explica Conejero. “Si sabemos que es importante asistir a un evento, podemos quedarnos un rato y después excusarnos; si no es imprescindible estar y, no lo deseamos, es mejor decir que no. Eso exige conocer qué nos sucede y reflexionar sobre nuestros estados”, dice.

“En muchas ocasiones somos nosotros mismos los que tenemos que aceptar que por salud mental o física no podemos ‘estar en todas’, permitirnos estar cansados y mantener el espacio personal y familiar cercano”, explica.

La experta advierte que este ‘no’ debe ser consciente: no se trata de negarse a todos los compromisos que son parte de la vida diaria, sino de encontrar un equilibrio para poder compartir momentos de calidad y dejar de lado otros que no tienen tanta importancia. La comunicación aquí jugará un rol muy importante.

Usar la comunicación asertiva

Muchas veces decimos ‘sí’ queriendo decir ‘no’, o usamos un ‘tal vez’ porque no somos capaces de expresar lo que realmente queremos hacer. Para Pérez, es importante concientizar a las personas de que un ‘no’ como respuesta no es un desaire y tampoco está relacionado con una falta de interés. “Hay que expresar que ese ‘no’ tiene que ver con nuestras necesidades personales. Si la persona que invita es cercana, se debería poder contar con la confianza de decir ‘esta vez no podré ir’ y dar las razones verdaderas”, explica.

Decir ‘no’ debería practicarse hasta convertirlo en un hábito, detalla. Pero se puede partir de a poco siguiendo alguno de estos consejos.

–Detectar las situaciones que nos provocan malestar.

–Empezar de a poco: Decir que no es difícil, pero se puede reemplazar con un “ahora no puedo, pero gracias” o “me encantaría, pero ya tengo un compromiso”.

–En un comienzo se puede poner en practica con situaciones sencillas y con personas de confianza. La experta recomiendo hacer contacto visual y usar un tono de voz seguro y tranquilo.

–Dejar de pedir perdón: la culpabilidad es de los principales motivos de por qué a las mujeres nos cuesta decir que no.

–Hablar con la verdad y atreverse a decir lo que uno realmente está pensando.

–Recordar nuestro valor: tenemos derecho a decidir y actuar lo que pensamos. Las personas que nos quieren van a entender esa ausencia.

Pérez explica que ceder constantemente frente a los deseos del resto puede provocar que se repriman emociones y esa falta de expresión terminará teniendo un impacto en nuestro cuerpo y en nuestras relaciones. “Por eso es importante ir incorporando un lenguaje más asertivo que nos permita marcar límites, que tal vez en un principio puede ser difícil, pero a la larga puede fortalecer nuestras relaciones e ir mejorando nuestro bienestar”, dice.

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