¿Funciona el ‘Gatsbying’?: Cuando hacemos una historia en Instagram solo con la intención de llamar la atención de quien nos gusta




Cuando hablamos de apareamiento, nuestros coinquilinos en el planeta, los animales, son quienes sorprenden con rituales increíbles, a veces luciendo gran apertura mental y creatividad. Basta con ver a los delfines machos que, una vez encontrada la hembra, la aíslan de sus compañeras y empiezan a girar a su alrededor en una especie de secuencia de espectáculos circenses; o a las jirafas, que golpean la cabeza contra la parte posterior de la hembra, y los pavos reales que abren un espectacular abanico de colores que se extiende desde la parte dorsal del animal hasta tocar el suelo en cada lado.

Estos extravagantes cortejos tienen algo en común: en ellos no hay miedo al rechazo y por tanto el despliegue es con una entrega total. Sin embargo, en el caso de las personas, la racionalidad nos juega una mala pasada y en el proceso de conquista se cuela el miedo a recibir un ‘no’ y la vergüenza o pena que eso conlleva. Esto muchas veces nos hace buscar técnicas de coqueteo en las que no necesariamente quedemos en evidencia. Una de ellas es conocida como gatsbying. En el sitio español Código Nuevo definen esta práctica cómo: “publicar posts en las redes sociales luciendo tu máxima belleza, estando en un lugar que sabes que a la persona que quieres impresionar le gusta, o haciendo algo que sabes que le encanta con la esperanza de que reaccione. Una manera disimulada de comprobar si esa persona está interesada en ti. Si reacciona, perfecto. Y si no, pues como no era un mensaje directo, la moral queda intacta”.

El término viene de la novela clásica de F. Scott Fitzgerald, El gran Gatsby, también conocida por la adaptación cinematográfica de 2013 de Baz Luhrmann, protagonizada por Leonardo DiCaprio. En ella, Jay Gatsby dedica toda su energía a planificar fiestas lujosas para impresionar a su enamorado, Daisy Buchanan. En la era de las redes sociales, las fiestas se transforman en una foto con un filtro favorecedor y una linda leyenda en una una selfie. “Publicar esa foto luciendo lo mejor posible o una imagen del plato favorito de esa persona, proporciona una forma pasiva de llamar su atención y medir su interés sin temor al rechazo instantáneo”, explica la experta en relaciones Julie Spira, en un artículo publicado en Elite Daily.

La experta explica en el artículo que esta puede parecer una forma más fácil de provocar un poco de coqueteo sin correr el riesgo de ser rechazado, pero hay algunos factores problemáticos con el Gatsbying. Por un lado, pone demasiado énfasis en el significado detrás de un intercambio de redes sociales. ¿Cuántas veces te has desplazado sin pensar por tu feed y has apretado ‘me gusta’ en una foto sin querer? Entonces, no necesariamente porque alguien presionó el botón del corazón en tu foto, eso significa que esté fantaseando contigo. “Dar me gusta y comentar puede darte una falsa sensación de que alguien está interesado en ti”, dice Spira.

Y al contrario, así como el me gusta o el comentario de alguien no garantiza que le gustes, Spira señala que la falta de respuesta de alguien no significa que no lo esté. Si te esfuerzas mucho para llamar la atención de la persona que te gusta y no responde, eso podría ser contraproducente y alimentar algunas inseguridades innecesarias sobre sus sentimientos. “Es muy posible que estén interesados pero no hayan visto la foto. O bien, si no usa mucho las redes sociales, entonces los esfuerzos de Gatsbying podrían ser en vano”, dice.

La psicóloga Loreto Vega concuerda: “No es ningún secreto que las redes sociales han transformado totalmente la forma en que salimos y la forma en que coqueteamos. En este caso parece lógico pensar que si estamos apareciendo regularmente en el feed de Instagram de la persona que nos gusta, además con publicaciones que sabemos que le pueden llamar la atención, podríamos hacer que piense más en nosotros. Pero hay que tener cuidado con las falsas esperanzas, porque un ‘me gusta’ o un contacto por redes puede generar una percepción inexacta de los sentimientos del otro. Y darse cuenta de eso puede ser difícil de llevar”, explica.

Por eso aconseja que las redes sociales se usen como un coqueteo entretenido, pero no como una medición sólida del interés de alguien. “Quizás puede servir para un test inicial de interés, para tener ciertas luces respecto del deseo del otro, pero en ningún caso va a reemplazar una invitación directa, una conversación profunda sobre lo que siente la otra u otro. Ser claros y directos con lo que sentimos es la mejor manera de tener tranquilidad sobre los sentimientos propios; ser responsables afectivamente con las otras personas, pero también con uno mismo, implica correr un pequeño riesgo y sentirse vulnerable. Pero a la larga, es lo que nos mantiene más seguros y tranquilos, porque si se trata de relaciones amorosas, no hay nada peor que la incertidumbre de no saber lo que realmente siente la otra persona”, concluye.

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