Hiperpigmentación: la relación entre el sol y las manchas en la piel




La hiperpigmentación, es el oscurecimiento o aumento del color natural de la piel, relacionada con el aumento de la cantidad de melanina (o pigmento) disponible en ella, aumento en el número de melanocitos o aparecen seguidas de procesos inflamatorios (por ejemplo, la depilación). La hiperpigmentación es una de las razones más comunes de consulta dermatológica, principalmente en personas de tipo de piel más oscura y tiene incidencias principalmente cosméticas, puesto que no desencadena problemas cutáneos mayores.

La hiperpigmentación puede convertirse en una carga emocional, ya que puede ser defigurativa, los tratamientos tienen limitada eficacia y requieren un gran compromiso por parte del paciente.

Las causas de la hiperpigmentación son variadas, entre ellas se encuentra la inflamación (llamada hiperpigmentación postinflamatoria), el uso de algunos fármacos, enfermedades del sistema hormonal, el embarazo y la exposición al sol. Esta última, es de gran importancia, puesto que la exposición a la radiación UV estimula la acción de la célula que contiene el pigmento (melanocito) y posterior aumento de la producción de melanina.

Algunos de los tipos de hiperpigmentación más comunes son:

Lentigo solar: también llamadas manchas seniles, aparecen a causa de la exposición excesiva o crónica al sol y se presentan en áreas comúnmente expuestas como el rostro, manos, parte superior del pecho o parte superior de la espalda. En personas jóvenes suelen aparecer seguidas de una quemadura solar aguda y en personas mayores, suelen aparecer posterior a los 40 años de edad.

Melasma o cloasma: se desarrolla principalmente en zonas fotoexpuestas del rostro, localizada en la región centrofacial, malar o mandibular. El melasma tiene relación con factores hormonales y exposición a la radiación UV, y tiene gran incidencia en mujeres durante el embarazo, mujeres premenopáusicas o aquellas que consumen anticonceptivos orales.

Hiperpigmentación postinflamatoria: Se debe a un traumatismo o lesión en la piel, siendo el acné la causa más común de este tipo de hiperpigmentación. En este proceso inflamatorio, existe un daño en la primera capa de la epidermis, que provoca la liberación de grandes cantidades de melanina y aumento de la transferencia del pigmento entre células. Este tipo de hiperpigmentación puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, a cualquier edad o género.

Las manchas en la piel aumentan la su intensidad cuando están expuestas a la radiación UV, por lo que la protección solar es indispensable en verano e invierno para mantener su aspecto y para mejorar la calidad de la piel que está expuesta o no a tratamientos despigmentantes como peelings o láser.

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