La belleza consciente de Valentina Costa




Por años Valentina Costa (36) tuvo su agenda llena con citas para maquillar a novias, invitadas a eventos y modelos. Y tenía lleno incluso el calendario del año siguiente. En su baño había cerca de 30 cremas que distribuía en una rutina de cuidados faciales que implicaba una larga lista de pasos. Se puso bótox y todas las noches se aplicaba ácidos en busca de la piel perfecta. Y fue luego de vivir tres años en Bali (Indonesia) junto a su marido y su hijo, que la vida relacionada con el maquillaje y las cremas pasaron a segundo plano y Valentina se sumergió en un viaje a lo simple. Un viaje sin retorno.

Se certificó como instructora de yoga facial en el método Glowinface, el único con acreditación internacional. Se enamoró del ritual del Gua Sha, uno basado en la medicina tradicional china que con la ayuda de una piedra y suaves movimientos permite realizar drenaje linfático y masajes en el rostro. Y fue tanto lo que se instruyó en esa disciplina, que incluso diseñó su propia piedra.

Ambas técnicas —explica— se complementan, mientras la primera equivale al ejercicio, la segunda es el masaje de relajación. Hoy de vuelta en Chile, busca relevar la “belleza consciente” y acaba de estrenar cursos online para enseñar ambas técnicas.

¿Cómo iniciaste este proceso?

Quería que mi piel estuviera siempre perfecta y hacía todo lo que leía o escuchaba para tratar de arreglarla. Me fui a Bali con ganas de explorar mi lado espiritual y aunque allá mi vida era muy simple, en mi baño seguían habiendo muchísimos productos. Un día sentí que estaba siendo muy inconsciente y dejé de usar todo. A las dos semanas mi cara estaba igual y al mes estaba como si hubiese ido al mejor doctor. Fue como si mi piel hubiese empezado a respirar. Y comenzó el detox. Fue un año y medio de sanación en el que experimenté en carne propia que ninguna crema ni serum es mágico.

Y hoy, ¿cómo es la rutina de una maquilladora que no usa cremas?

Soy pretenciosa. Sí me importa verme linda, pero mi mentalidad cambió. Hoy ayudo a mi cuerpo y a sus sistemas naturales a funcionar mejor, y eso hace que me vea y me sienta bien. La mayoría de los días no me maquillo, pero me encanta hacerlo de vez en cuando. Y mi rutina de skincare es muy simple: mi yoga facial y mis masajes son mis básicos que no pueden faltar. El bloqueador lo uso solo cuando me voy a exponer al sol o cuando voy a salir, no para estar dentro de la casa o el computador. Pero esta receta no es igual para todos, es lo que a mí me hace sentido hoy. Todo lo hice apoyándome en profesionales expertos en temas de piel y salud. Simplificar mi rutina me ayudó mucho a entender que no hay que seguir modas, hay que escuchar a la piel.

¿Qué es el yoga facial?

En términos simples son ejercicios que permiten liberar tensiones y activar y tonificar los músculos faciales. En mi caso los resultados han sido increíbles no solo en piel, también en cómo me siento. Se fue el estrés y ya no sufro de bruxismo. Las manos son las pesas que le devolverán el tono a tu cara. En el rostro usamos la mitad de los músculos que tenemos, eso hace que pierda volumen y se caiga.

Por otro lado, al relajar la musculatura relajas ciertas líneas y se produce un drenaje linfático, lo que permite que la cara se vea luminosa. En solo 10 minutos y en cualquier lugar puedes practicarlo, pero hay que ser constante, es como ir al gimnasio. Cuando me preguntan desde qué edad se puede practicar siempre contesto ¿Desde qué edad uno debería hacer gimnasia? No hay edad, mientras antes mejor. Mi mamá tiene 66 años, empezó hace cuatro meses y aunque obviamente no se le van a ir las arrugas, su piel está más lisa, suave y luminosa.

En Instagram y redes sociales vemos a múltiples influenciadoras pasándose un rodillo por la cara, ¿sirve realmente?

Está muy de moda. Muchos los enseñan y hay muchas piedras que son hechas en China de forma masiva y con cualquier material. El Gua Sha es una técnica ancestral, un masaje facial que si se aprende y se hace bien, funciona. Yo lo experimenté, pero no sirve ver un tutorial, he visto unos videos de gente pasándose de cualquier forma la piedra. Este masaje busca darle amor a tu cara y yo me enamoré tanto, que diseñé mi propia piedra. La produje con un artesano y es de jade nefrita, una joya para la cara en un stock de menos de 50 unidades sin ningún químico. Es una inversión para toda la vida. Hay veces que en cremas y tratamientos nos gastamos mucho más.

Según tu visión, ¿qué rol juega la industria de la cosmética para que estemos constantemente buscando “la receta mágica” para no envejecer?

Cuando empecé a estudiar la salud de la piel me di cuenta que va más allá de lo que vemos. Debajo hay músculos, grasa, huesos, la piel es solo 10% de la estructura, el 50% son músculos. Y ésa es la clave, hay que activarlos para lograr ese “glow” que ves dentro y que ningún producto te va a dar. Ninguna crema te va a quitar las arrugas, a mí nunca se me fue una con toda la rutina que tenía, pero la industria se ha esforzado en generarnos necesidades de múltiples productos y rutinas de 10 o más pasos.

¿Qué opinas del botox?

No juzgo a nadie porque yo estuve ahí, me alcancé a poner dos veces antes de viajar. Pero hay poca información, se dice que es preventivo e inofensivo, pero se llama toxina botulínica ¿cómo va a ser bueno? ¿Qué es lo que hace a tu musculos? Los paraliza y al no poder moverlos, se atrofian y pierden su volumen. Cuando se va el efecto, hay que volver a aplicarlo, es un círculo que no termina nunca. Hoy me hacen más sentido estas técnicas que ayudan a recuperar tu musculatura. Con el botox no hay movimiento y para mí el movimiento es medicina.

¿Cómo ves hoy la belleza?

Hoy va 100% ligada al cómo te sientes, no solo a lo externo. A uno le gusta verse bien y bonita, pero para mí hoy es quererme tal cual soy, aceptarme cómo soy y querer ser la mejor versión de mí, sin miedo a envejecer. Todas vamos a envejecer, eso es un hecho, lo que debemos preguntarnos es ¿qué momentos me doy yo? ¿cómo me trato? ¿cómo me cuido y alimento? Por fuera puedes ser la más linda, pero si no estás conectada, eres solo una muñeca.

¿Seguirás maquillando?

Amo maquillar, acompañar a una novia, sacar lo mejor de cada mujer, pero mi vida ha cambiado tanto que no sé si voy a seguir haciéndolo. No quiero tener la vida ajetreada de antes, trabajando de lunes a domingo y con una agenda llena con un año de anticipación. Todavía tengo mi rimel, mi base, pero dejó de ser algo de todos los días, ya no es una necesidad. Esto ha sido un viaje personal muy profundo, sigo teniendo mis inseguridades, pero hoy sin maquillaje me gusto, me miro y digo: qué linda. No sé si será verdad o no, pero encontré una paz que trabajo día a día.

https://www.valentinacostaselfcare.com/es

https://www.instagram.com/valentinacosta/

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