Menopausia en la piel




Entre los 45 y 55 años la mayoría de las mujeres comienza a vivir los primeros síntomas de la menopausia. Una etapa fisiológica que se inicia con la disminución paulatina de la producción hormonal de los ovarios hasta que se detiene por completo. La menopausia marca el fin de la vida fértil de una mujer y, si bien se trata de un proceso que tiene lugar a nivel del sistema reproductivo, además —y dado que afecta el sistema endocrino—, tiene repercusiones en muchas otras de las funciones y órganos del cuerpo. Incluso en la piel.

De acuerdo con el último reporte emitido por la Asociación Americana de Cirujanos Plásticos, el 60% de las pacientes que se someten a inyecciones de toxina botulínica en el rostro con fines cosméticos se encuentran en el rango de los 45 a 54 años. El mismo en el que se comienzan a experimentarse los primeros síntomas de la menopausia. Y es que, además de los conocidos bochornos y sudoración, ya con la perimenopausia, una de las primeras manifestaciones físicas de esta nueva etapa es el debilitamiento que comienza a verse y sentirse en la piel.

La dermatóloga clínica y estética Andreína Hernández (@dra_andreinahernandez) explica que, dado que la menopausia se caracteriza por la disminución y cese definitivo de la actividad ovárica, como consecuencia de ello se producen importantes cambios hormonales asociados principalmente a un menor nivel de estrógeno en el organismo y, en menor medida, a la baja de la progesterona. “Estas alteraciones generan piel seca, disminución en la producción de sebo y disminución de la producción de colágeno”, explica la especialista. Agrega además que este último elemento es una pieza clave ya que, el colágeno actúa como el bloque principal que da sustento y estructura a la piel. “La pérdida de colágeno va generando adelgazamiento, flacidez, pérdida de volumen y disminución de la elasticidad”, comenta Andreína. “También se observa resequedad de mucosas y disminución de la lubricación”.

Si bien los cambios hormonales que se producen en el periodo de la perimenopausia, la menopausia y la posmenopausia tienen múltiples ramificaciones y varían dependiendo de cada persona, sus efectos se concentran en ciertos sistemas, órganos y áreas del cuerpo. En el caso de la piel, si bien cualquier zona podría verse afectada, la cara es por lo general donde pueden apreciarse con mayor fuerza la pérdida de volumen y el adelgazamiento producto de la pérdida de colágeno como menciona la doctora Hernández de Clínica OPH (@clinicaoph). “Los síntomas en la piel son comunes y afectan a todas las mujeres en mayor o menor medida”, explica la dermatóloga. “Afectan la piel de todo el cuerpo, pero los receptores de estrógenos son más abundantes en la cara, el área genital y miembros inferiores, por lo tanto, estas áreas son especialmente vulnerables a la reducción de esos estrógenos”. Explica que esa es la razón por la cual algunas condiciones de la piel que aparecen en dichas zonas son más comunes en mujeres peri y posmenopáusicas. Agrega que también, producto de la resequedad y menor producción de sebo, puede haber afectación de mucosas, alopecia o pérdida de pelo y uñas quebradizas.

Pero, tal como el envejecimiento es un proceso normal e inevitable, la menopausia también es un paso natural del ciclo vital. La podemos prever e incluso, con cierto grado de certeza, estimar cuándo llegará. ¿Es posible entonces prepararnos para prevenir o minimizar los efectos que este caos hormonal tiene en la piel? La doctora Andreína Hernández explica que la sintomatología dermatológica asociada a la menopausia es común pero afecta a cada persona con mayor o menor intensidad. “El efecto estará modulado por la predisposición genética, cuidados previos de la piel, dieta, patologías de base, uso de terapia de reemplazo hormonal, entre otros”. En otras palabras, es posible prepararse, pero no del todo. “Los cuidados adecuados de la piel, antes, durante y después de la menopausia, así como hábitos de vida saludables pueden retrasar e incluso revertir parcialmente los cambios”, agrega la dermatóloga.

Dentro de estos cuidados adecuados, la especialista destaca el mantener una buena alimentación baja en grasas y alimentos procesados, tomar suficiente agua y alejarse de hábitos tóxicos como el cigarro. Pero además, advierte que muchas veces, incluso siguiendo todas las recomendaciones, cometemos errores que sin darnos cuenta, anulan las prácticas saludables. “El error principal suele ser el no tener una rutina adecuada específica de cuidado de la piel que incluya particularmente la fotoprotección”, comenta. Recalca que, si bien esto no es una mala práctica exclusiva de las mujeres peri y posmenopáusicas, es particularmente perjudicial en este periodo. “Suelo observar, por ejemplo, el uso incorrecto de protector solar porque solo se aplican una vez al día o lo usan solo en verano”, comenta. Otros de los errores comunes son el uso de productos inadecuados para la limpieza de la piel, el no retirar el maquillaje antes de dormir, no usar cremas hidratantes y enfocarse solo en el cuidado de la cara descuidando otras áreas del cuerpo como la hidratación y fotoprotección del cuello y las manos. Además, dice, otro factor importante que afecta las condiciones en las que se encuentra la piel antes de enfrentar la menopausia es cómo se han manejado enfermedades crónicas que, en muchos casos, no están controladas de forma óptima.

La piel es el órgano más grande del cuerpo y opera como la primera barrera que nos protege de potenciales peligros y agentes patógenos del ambiente. Por eso, además de los cambios estéticos que podamos comenzar a apreciar al entrar en el proceso de la menopausia, es importante cuidar de ella por las importantes funciones que cumple dentro de nuestro sistema como un conjunto. “Los cambios de la piel en la menopausia están asociados a un proceso de envejecimiento natural que son característicamente irreversibles”, explica Andreína Hernández. Por eso llegar en buenas condiciones para enfrentar los cambios hormonales inherentes a esta etapa es la mejor arma contra los efectos de la menopausia en la piel.

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