Aceite de coco: No lo apliques en la cara

Desde hace unos cinco años el aceite de coco se convirtió en un producto indispensable en la cocina. Muchos aseguran que es más saludable y es innegable que una pizca basta para aportarle un sabor distinto y exquisito a platos dulces y salados. El problema es cuando este ingrediente se muda desde la cocina a la repisa del baño.




Celebridades, influencers e incluso autoproclamados expertos en belleza y cosmética aseguran que el aceite de coco es el ingrediente perfecto para humectar la piel, prevenir el envejecimiento prematuro e incluso afinar algunas líneas de expresión. Pero lo cierto, lo dermatológicamente comprobado, es que estas afirmaciones carecen de fundamentos y que, en realidad, usar aceite de coco en la cara es una pésima idea.

“Hay que partir de la base de que es un producto muy comedogénico”, explica la cosmetóloga y dueña de Zapatitos Rojos Wellness Boutique, Karen Espinoza, es decir, que al aplicarlo sobre la piel obstruye los poros, lo que a su vez produce puntos negros. Además, este tipo de productos puede provocar reacciones alérgicas y crear un desequilibrio en la flora cutánea, favoreciendo la aparición de las bacterias que producen los granos.

El aceite de coco junto con el de manteca de cacao son dos de los aceites más comedogénicos, siendo superados solo por el aceite de germen de trigo. Y aunque este tipo de aceites pueden no afectar demasiado aquellas pieles que no presentan problemas de granos y que generalmente lucen saludables, en la mayoría de los casos es mejor evitarlos.

¿Sirve para el pelo?

En teoría sí, pero solo para darle un aspecto saludable de manera inmediata a las puntas secas. “Su efecto es solo cosmético”, asegura Carla Fuenzalida, dueña de Carla Fuenzalida Parlour. “Muchas veces los productos de tratamiento que sí funcionan en el largo plazo tienen aceite de coco, pero los laboratorios les dan otras propiedades para que el efecto dure en el tiempo”, añade.

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