Archivo Moderna, la historia de revista Paula
Más de 1.000 ejemplares de Paula, publicados entre 1967 y los 2000, conforman este proyecto patrimonial que resguarda y activa el legado de la revista como una plataforma de memoria. Un archivo que invita a la lectura del país: de sus mujeres, de sus cambios sociales, de su cultura y de los imaginarios con que Chile se ha pensado y construido a través de los años.
Archivo Moderna no nació como un proyecto de preservación patrimonial. Todo partió de una conversación sobre otra cosa: la posibilidad de hacer una serie de televisión que diera a conocer la historia de revista Paula. En el Chile de 1967, que todavía relegaba a las mujeres a las tareas del hogar y a los consejos del marido, sus páginas fueron un gesto de rebeldía impreso en papel. Liderada por Delia Vergara —directora fundadora y Premio Nacional de Periodismo 2025—, Paula cambió para siempre la forma en que las chilenas se verían a sí mismas. Valía la pena contarlo.
Delia tenía menos de 30 años cuando Roberto Edwards le escribió proponiéndole crear y dirigir una publicación femenina. Tenía un máster de la Universidad de Columbia y años de haber vivido en Nueva York y Ginebra, y aceptó con una sola condición: ella elegiría al equipo y definiría la línea editorial. Así reunió a un grupo excepcional: Isabel Allende, a quien descubrió como escritora en las cartas que le enviaba a su madre; Amanda Puz, amiga desde la universidad y aguda cronista social; Malú Sierra, reconocida por su arrojo periodístico; y Constanza Vergara, que aportó una mirada fresca a la moda. Eran jóvenes, brillantes, madres de hijos pequeños, unidas por la amistad y por unas ganas enormes de sacudir el mundo de las publicaciones femeninas de la época.
Paula debutó en los quioscos en julio de 1967 y fue un éxito inmediato. “Golpeamos y dimos que hablar a partir del primer número”, recordaría Delia años después. No era solo el artículo sobre la píldora anticonceptiva que ella misma escribió y que le reveló a miles de chilenas que la anticoncepción existía y estaba a su alcance, cuando ni los médicos se atrevían a mencionarla. Era todo el espíritu de lo que habían construido. Una publicación que hablaba de infidelidad femenina al mismo nivel que la masculina, que ponía el aborto clandestino sobre la mesa, que enviaba a sus reporteras a vivir experiencias para contarlas con honestidad y que proponía moda hecha en Chile con fotografías para soñar.
A los pocos meses, Paula vendía 120 mil ejemplares.
Y se convirtió, rápidamente, en la más leída del país. Las lectoras se identificaron porque la revista les habló de sus vidas reales: de sus clósets, sus cocinas, sus casas, de sus problemas con el marido, de sus hijos adolescentes, de sus ganas de trabajar. Y de su lugar en un mundo que estaba cambiando.
Al rescate del archivo
Este legado es el que Archivo Moderna busca preservar y poner a disposición de quien quiera conocerlo. Desde 2023, sus fundadores Sofía Aldea, María Edwards y Nicolás Poblete trabajan para rescatarlo y abrirlo al mundo. El punto de partida fue la serie: para darle forma, comenzaron a digitalizar números originales, a reconstruir la cronología y a sumergirse en el archivo físico que Roberto Edwards -con espíritu de bibliotecario- guardó durante décadas. Ese gesto silencioso fue el cimiento de todo lo que vendría después.
A medida que avanzaban en la investigación, el equipo fue comprendiendo que tenía entre manos algo que excedía cualquier guión. “Este material es un tesoro”, dice Sofía Aldea. “Leyendo los números y profundizando en la historia de Delia, Roberto, Amanda, Isabel, Malú y Constanza, nos dimos cuenta de que ahí mismo había otro proyecto: rescatar el archivo y abrirlo al público”.
Hoy, cuentan con más de 1.000 ejemplares originales y digitalizados que abarcan desde 1967 hasta los años 2000. Sus páginas atraviesan la transformación cultural de los años sesenta, el golpe de Estado y la transición democrática, la apertura del país al mundo, la llegada de la televisión por cable y del internet. Es, sobre todo, un retrato fiel e íntimo de lo que ha significado ser mujer en Chile: sus cuerpos, sus deseos, sus dudas, su relación con la política, la maternidad y la libertad.
“Pero el archivo es, además de género, territorio e identidad”, explica Nicolás Poblete. “Recorre un Chile que pocas publicaciones se han atrevido a mostrar: los artistas, poetas, músicos y fotógrafos que construyeron la cultura del país, retratados en producciones visuales que hoy son documentos únicos. Estas páginas son un manifiesto de nuestra historia. Volver a ellas no es simplemente mirar hacia atrás: es, ante todo, una oportunidad de reconocernos”.
La comunidad Moderna
El interés que ha despertado el proyecto ha sido muy estimulante para sus creadores. El año pasado, para el Día de los Patrimonios, abrieron sus puertas en la biblioteca de Taller.1, cowork ubicado en barrio Triana donde originalmente, y por muchos años, se encontraron las oficinas de Paula. Lo que ocurrió superó todas las expectativas: llegaron miles de personas a conocer el archivo. Mujeres que habían salido en la revista de jóvenes y querían verse nuevamente en sus páginas. Investigadores que llevaban años buscando fuentes. Jóvenes que sentían una curiosidad genuina por ese Chile que no habían vivido.
Este hito fue la confirmación de algo que intuían, pero que necesitaban ver. “Fue bueno darnos cuenta de que el interés no era solo nuestro. Hay un grupo importante de personas que aman la historia, el patrimonio, las revistas y el legado de Paula”, cuenta el equipo. Es por eso que uno de sus principales intereses es conectar con ellas. “Paula ha mantenido siempre un diálogo muy cercano con sus lectoras y Archivo Moderna quiere ser parte de esa conversación”, dice María Edwards. “Nuestro objetivo es que más gente acceda a este contenido y aporte con nuevas lecturas y miradas”.
Ese propósito se refleja también en el trabajo semanal que comparten en Instagram en @archivo.moderna, donde cada publicación rescata una imagen, un artículo o una portada que invita a releer el pasado con nuevos ojos. Alrededor del proyecto se ha ido formando una comunidad: hoy más de 45 personas colaboran voluntariamente para leer, catalogar y clasificar el contenido, junto a un equipo que incluye a la diseñadora gráfica Tamara García —directora creativa en Ritmo Estudio—, a la diseñadora de moda y gestión Elisa Sutil y a la coordinadora periodística Florencia Cabello.
Los 60 años de Paula en exposición
En 2027, Paula cumple 60 años. Y para conmemorarlo, en Archivo Moderna desarrollaron un proyecto expositivo que busca reconstruir la historia del equipo fundador y recorrer distintas décadas del país a través de las páginas de la revista. La propuesta curatorial fue concebida junto a Emilia Müller y Leone Sallusti, investigadores del Museo Histórico Nacional, institución colaboradora de la iniciativa.
La muestra propone una mirada nostálgica, pero también una nueva lectura del material. Para eso, contempla desplegarse a través de ediciones originales, portadas, objetos, prendas, fotografías, cartas de lectoras y cápsulas sonoras, construyendo una experiencia que permita leer Paula no solo como una revista, sino también como un artefacto cultural capaz de registrar las transformaciones de Chile a lo largo de las distintas décadas.
La propuesta recorre su trayectoria, dividida en diferentes etapas. La primera, entre 1967 y 1975, muestra el momento original de libertad y audacia editorial: una revista que abrió un espacio inédito para hablar de la vida de las mujeres con una franqueza que no existía en ninguna otra publicación chilena. Entre 1976 y 1986, Paula se convirtió en la única revista que sobrevivió la dictadura, aprendiendo a moverse en la ambigüedad. Con el retorno de la democracia, entre 1987 y 1995, se reinventó como una marca colorida, pop, irónica y masiva hecha para un Chile que comenzaba a recuperar la calle, la conversación pública y cierta idea de futuro. Entre 1996 y los 2000, apostó por un periodismo de excelencia y diseño de vanguardia, abordando con arrojo los dilemas de la mujer moderna mientras dejaba un registro del tránsito del Chile analógico al digital.
“Un archivo como el de Paula es, ante todo, un espejo”, dice Sofía Aldea. “Sus páginas reflejan una imagen viva del país: sus conversaciones más profundas, sus sueños de modernidad, sus momentos de quiebre y también sus conquistas. Recorrerlo nos permite ver de dónde venimos, qué batallas hemos librado, cuánto hemos avanzado y qué falta todavía por conquistar”.
“Este espejo muestra, además, el trabajo de las mujeres que hicieron posibles estas conversaciones”, agrega María Edwards. “Mujeres que escribieron, editaron, dirigieron, diseñaron e imaginaron una revista que amplió el repertorio chileno. Por eso, lo que esta exposición busca poner en escena no es solo la historia de una revista emblemática, sino algo más amplio: es la historia de una sensibilidad y de una manera de mirar el país”.
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- Archivo Moderna es un proyecto patrimonial que resguarda y activa el legado de revista Paula. Su archivo abarca desde 1967 hasta los años 2000 e incluye más de 1.000 ejemplares originales. Sigue su trabajo en @archivo.moderna.
- La titularidad de los derechos sobre la marca Revista Paula, sus marcas, gráficas y derechos de autor derivadas pertenece a Grupo Copesa.
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