Paula

Nunca es tarde para el tutú: el auge del ballet en mujeres adultas

Cada día son más las mujeres que, sin importar su edad ni conocimiento previo, se aventuran a cumplir un sueño que de niñas debieron postergar: ponerse un tutú y subirse a las puntas (o media punta) para bailar ballet.

Era plena pandemia cuando Cata Trucco, una ingeniera comercial que bailó desde pequeña, no dejaba de darle vueltas a un sueño: ¿y si enseño ballet a adultas?

Fue por una hermana que vivía en Italia que descubrió la Danza Clásica No Under 40, una metodología de ballet que en palabras de su creadora, la bailarina profesional cubana Alina Quintana, “simplifica la técnica tradicional del ballet para adaptarla a los cuerpos maduros de personas que no necesariamente tengan experiencia. El trabajo se enfoca en la seguridad, la postura y la realización de un sueño en un ambiente protegido. Las clases tienen tres etapas: suelo, barra y centro, y concluyen con una coreografía basada en el repertorio clásico del ballet en la cual se repasan los conocimientos desarrollados durante la jornada”.

Cata Trucco se dio cuenta de que su historia con la de Alina iban en la misma dirección. Años atrás la cubana había llegado a Milán. Al ser latina la asociaban con la salsa, y aunque ella no sabía ni bailarla, se las arregló para dictar clases. Fue ahí, en conversaciones con sus estudiantes, que se dio cuenta del interés de mujeres de más edad por el ballet. Sin saber que esta metodología existía a 12 mil kilómetros de distancia, Cata Trucco constataba entre sus cercanos que había un interés de parte de mujeres maduras de cumplir su sueño de bailar ballet, es por eso que sin dudarlo viajó a Milán a formarse con ella.

De regreso en 2022, en pleno corazón de Providencia (Las Orquídeas 979), abrió Cata Trucco Atelier de Ballet, la primera escuela en Chile que cuenta con la Metodología Danza Clásica No Under 40, para mujeres mayores de 40 años que no necesitan formación previa. “El ballet ha sido mi pasión desde niña, pero nunca me planteé practicarlo de manera profesional. Siempre pensé que a otras mujeres también debía pasarles lo mismo, por eso me animé a abrir un espacio de aprendizaje amoroso sin saber qué iba a pasar”, recuerda.

Cuatro años después pudo constatar que son muchas las que sueñan con ser bailarinas a su manera. “Ha sido un proceso muy lindo: partimos siendo un pequeño grupo y hoy la escuela cuenta con ¡más de 80 estudiantes! Esto se refleja en la apertura de distintos espacios tanto en Santiago como en otras ciudades donde se están ofreciendo clases para adultas”.

Pero practicar ballet no es solo un check en la lista de pendientes de mujeres que pasan los 40 años. La psicóloga de la Universidad Católica con magister en Psicología Clínica de la Universidad de Chile, Verónica Elena Jordán P. confirma: “La práctica de ballet, sobre todo desde un enfoque respetuoso con el propio cuerpo, me ha sorprendido por la diversidad de efectos positivos para nuestro bienestar y salud mental. Cada clase es un ejercicio de atención y presencia plena (también conocido como mindfulness), lo cual regula nuestro sistema nervioso central , mejorando la propiocepción y el contacto con nuestras emociones. Lo anterior, de forma sutil, va desarrollando mayor estabilidad y fortaleza anímica, sobre todo si se practica con regularidad. Es además un espacio de encuentro con otras mujeres. Cuando los seres humanos bailamos juntos, conectamos con la alegría y esto estimula la disposición al diálogo y la confianza; ese estado de ánimo facilita la generación de lazos de amistad y de apoyo mutuo, tan necesarios y difíciles de lograr después de cierta edad”.

Por su parte, la geriatra de la Clínica Universidad de los Andes, Pamela Chávez, tras analizar la evidencia que arrojan diferentes estudios, plantea sus conclusiones: “Podemos asegurar que la danza y en particular el ballet, está demostrando un impacto favorable en aspectos relevantes de la salud de la población de adultos, mejorando problemas frecuentes como son los trastornos de ánimo, fallas de memoria, de equilibrio y riesgo de caídas. Sin eventos adversos que hayan sido reportados en los estudios analizados”.

Y son las propias estudiantes de Cata Trucco Atelier de Ballet las que día a día viven en carne propia estos beneficios: “Hace poco más de dos años, el ballet era para mí un sueño imposible, un pendiente que ya había descartado. Hoy el ballet es parte de mi vida, de mi rutina, de las actividades que disfruto y dan sentido a mi día a día”, cuenta Irene Kauschus quien a sus 71 años no solo está entusiasmada con aprender ballet, sino que además se atrevió a debutar en los escenarios: “Presentarse estaba muy, muy lejos de lo que yo había soñado, pero me incentivaron, me apoyaron, me desafiaron, me acompañaron ¡y lo hice! Increíble logro en mi laaaargo CV”, dice.

“Volver a hacer ballet después de tanto tiempo ha sido la mejor decisión que he podido tomar a esta altura de mi vida. Creo que esa mezcla entre fuerza, delicadeza, música, silencio, flexibilidad y estructura me va potenciando integralmente. Siento además que es algo que trasciende a la clase y me ayuda a estar consciente no solo en la sesión, sino que también en otros momentos del día. ¡Me encanta! Y lo más importante es que me hace muy feliz”, cuenta Beatriz Quiroz (47 años) quien llegó a Cata Trucco Atelier de Ballet en 2022 después de dejar de bailar a los 16 años.

“Este curso para mujeres mayores de 40 ha sido para mí un valioso hallazgo. Retomar el sueño de bailar ballet, pero ya sin más expectativas que disfrutar de la danza, ha sido un regalo. Lo recomiendo a todas quienes amen el ballet pero nunca lo pudieron practicar”, invita Blanca Prat, de 48 años. Otra estudiante que retomó las clases después de pasar casi cuatro décadas sin bailar es Rosario Hernández (60 años): “Ha sido muy bonito en lo personal porque volví a sentirme completa. Siempre sentí que algo me faltaba y era la danza. Además reencontrarme con la danza también me ha permitido compartir con mujeres que aman y vibran con lo mismo. A la edad que tenemos nosotras es muy especial porque generamos una especie de grupo de acompañamiento donde crecemos juntas, compartimos, nos reímos, la pasamos bien y también cuidamos nuestro cuerpo. Así que para mí ha sido un descubrimiento y un regalo para el alma y para el cuerpo”.

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Cata Trucco Atelier de Ballet está ubicado en Las Orquídeas 979, Providencia. Más información en Instagram: @atelierballet

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