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Cada vez hay más robots para delivery en Los Ángeles: cómo funcionan y qué hacen

Los robots que reparten comidas calientes y artículos por todo Los Ángeles podrían estar “jubilando” a los repartidores. ¿Por qué?

Cada vez hay más robots para delivery en Los Ángeles: cómo funcionan y qué hacen

Parecen hieleras con ruedas sacadas de una película de Pixar, pero son la última apuesta de Silicon Valley para resolver el costoso y contaminante problema de la “última milla”, aquel tramo final de la entrega -desde un centro de distribución hasta el hogar del cliente- que suele ser el más caro, lento y difícil de operar.

Hoy, hay algo profundamente extraño en caminar por las veredas de Santa Mónica o West Hollywood esquivando máquinas que, a primera vista, parecen electrodomésticos fugados de una cocina.

No hacen ruido, no piden permiso con la voz, pero te rodean con la precisión de quien ha mapeado cada grieta o desnivel del pavimento. Son los nuevos dueños de la vereda: pequeños vehículos autónomos que están reescribiendo la geografía urbana de la costa oeste de Estados Unidos.

Mientras en ciudades como Santiago el debate del delivery sigue atrapado entre las motos de combustión y la fricción de la economía colaborativa, en Los Ángeles la postal ya es otra. Las mochilas térmicas a la espalda de un conductor están siendo reemplazadas lentamente por flotas de rovers que parecen un cruce entre WALL-E y un cooler de camping.

Entre ellos, dos nombres dominan a simple vista las calles: Serve Robotics y Coco.

La cruza entre Uber Eats y el cerebro de LiDAR

Cada vez hay más robots para delivery en Los Ángeles: cómo funcionan y qué hacen Alejandro Jofré / La Tercera

Serve Robotics no es un experimento improvisado. Nacidos en las entrañas de Postmates (antes de que la matriz de Uber la absorbiera), estos robots son, en esencia, la visión a futuro de Uber Eats sin el factor humano.

Si hoy pides comida en ciertas zonas de L.A., es muy probable que la aplicación te asigne uno de estos carritos.

Están equipados con la misma tecnología que un auto de conducción autónoma como Waymo, pero miniaturizada. Utilizan un sistema de sensores LiDAR giratorios en la parte superior, cámaras de 360 grados y un procesador capaz de decidir en milisegundos si ese niño en monopatín cruzará o no a la izquierda.

Su diseño es “casi adorable” a propósito -incluso tienen “ojos” digitales que parpadean para advertir hacia dónde girarán-, un truco psicológico de diseño industrial para generar empatía y evitar que los peatones los vandalicen.

Coco: el “videojuego” del delivery

Cada vez hay más robots para delivery en Los Ángeles: cómo funcionan y qué hacen Alejandro Jofré / La Tercera

Pero la autonomía total no es la única respuesta al problema. A pocos metros de un Serve Robotics, es común cruzarse con los ágiles y coloridos vehículos de Coco Robotics, otra empresa emergente nacida en la UCLA que -según datos de LA Times- ha desplegado más de 1.000 robots en todo el país, con una aproximación radicalmente distinta y, de cierta forma, más pragmática.

En lugar de confiarle todo el peso a un algoritmo de Inteligencia Artificial, muchos de los robots de Coco son, en la práctica, avatares teledirigidos. A kilómetros de distancia, “pilotos” humanos sentados frente a monitores los conducen usando mandos similares a los de una consola, esquivando basureros y perros como si estuvieran en una “partida” a baja velocidad.

Son más pequeños, escurridizos y, al externalizar el cerebro a un humano remoto, se saltan el costoso hardware de autonomía total de su competencia.

El dilema de la “última milla”

Detrás de la anécdota visual, hay un modelo de negocio intentando cuadrar números. La logística de la “última milla” -el tramo final desde el restaurante hasta la puerta del cliente- siempre ha sido el eslabón más caro, ineficiente y contaminante de la cadena.

Mover un automóvil de casi dos toneladas para entregar una hamburguesa o un par de rolls de sushi es un despropósito térmico y urbano.

Estos robots atacan ese absurdo logístico. Son 100% eléctricos, descongestionan el tráfico vehicular y reducen las emisiones del delivery local.

Es decir, además de ser una solución novedosa, el objetivo principal de estas empresas es reducir el tráfico de automóviles en la ciudad y bajar las emisiones de carbono al usar vehículos 100% eléctricos para viajes cortos.

¿Cómo funcionan los robots delivery de Los Ángeles?

Para usarlos, simplemente haces un pedido a través de aplicaciones como Uber Eats, DoorDash o las apps de los restaurantes asociados a Coco.

Luego, el restaurante carga la comida en el compartimento del robot y lo bloquea. El robot viaja por la vereda, esquivando peatones, hasta tu ubicación.

Cuando llega, recibes una notificación en tu teléfono con un código o un botón en la app para desbloquear la tapa.

Finalmente, queda tomar la comida, cerrar la tapa, y el robot gira sobre sus ruedas para volver a su siguiente misión.

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