Por Hernán de SolminihacLa confianza detrás de la ingeniería

Cada 14 de mayo celebramos el Día de la Ingeniería en Chile. Es una instancia para reconocer su aporte al desarrollo del país. Pero también debería ser una oportunidad para abordar una pregunta incómoda: ¿estamos formando ingenieros con estándares comparables?
En un mundo donde la tecnología avanza aceleradamente, donde la inteligencia artificial redefine procesos y donde los desafíos en infraestructura, energía y sostenibilidad son cada vez más complejos, la calidad de la formación en ingeniería deja de ser un tema académico. Se transforma en un asunto estratégico.
Chile ha construido, durante décadas, una base sólida de formación en ingeniería. Sin embargo, ese estándar no es homogéneo. Existen diferencias relevantes entre programas, instituciones y niveles de exigencia. Y en ese contexto, la acreditación de las carreras adquiere un rol fundamental.
La acreditación no es solo un requisito formal. Es una señal de calidad, consistencia y compromiso con estándares que permiten asegurar que quienes egresan cuentan con las competencias necesarias para enfrentar desafíos exigentes. Pero también es una señal hacia la sociedad: una forma concreta de construir confianza.
Y esa confianza es clave. Porque la ingeniería no opera en abstracto. Está presente en la seguridad de las obras, en la confiabilidad de los sistemas, en la resiliencia de las ciudades, en la calidad de vida de las personas, entre otras áreas de la sociedad. Cuando los estándares no son claros o no son comparables, esa confianza se debilita.
Aquí el rol del Colegio de Ingenieros de Chile es especialmente relevante. Como la red de ingenieras e ingenieros más grande del país, su contribución no es solo gremial, sino también institucional: promover la excelencia, la ética y la formación continua como un requisito para el desarrollo.
Avanzar hacia sistemas de acreditación más exigentes, transparentes y comparables es un paso necesario. No solo para asegurar calidad, sino para alinear la formación con los desafíos del país: transición energética, cambio climático, infraestructura y transformación digital.
Pero también hay un desafío para las instituciones formadoras. La ingeniería que hoy se requiere no es solo técnica. Exige integrar conocimientos, comprender contextos, tomar decisiones en incertidumbre y asumir responsabilidades en entornos complejos. Formar ingenieros hoy es formar criterio.
En el mes de la Ingeniería, vale la pena ir más allá del reconocimiento. La calidad de la formación no es solo un tema sectorial. Es un tema país.
Porque, al final, la ingeniería no se mide solo en obras, proyectos o industrias. Se mide también en la confianza que genera. Y esa confianza no es automática. Se construye.
Profesor titular de Ingeniería UC, investigador de Clapes UC y presidente del Colegio de Ingenieros de Chile
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