Por Javier SajuriaY nos mintieron

“No, nosotros no vamos a recortar ningún beneficio social que hoy día exista” (sic). Eso es lo que decía el presidente Kast en plena campaña, en un debate en el que le preguntaron directamente por una lista de potenciales víctimas de sus recortes presupuestarios. Arturo Squella, presidente del Partido Republicano, por su parte, ponía énfasis en que los recortes sólo afectarían a los “operadores políticos” y que los beneficios sociales “no se tocarían”. En octubre del año pasado, Cristián Valenzuela – el mismo que trató de parásitos a los funcionarios públicos – aclaraba que no se reduciría el gasto social. En esa misma fecha, el actual ministro de Hacienda (y, a veces, presidente de facto) planteaba lo mismo: no se iba a tocar el gasto social.
Todos ellos han quedado de mentirosos. Nos mintieron a sabiendas de que lo que prometían era imposible, con la expectativa de que el viejo adagio de “otra cosa es con guitarra” les diera algo de margen para promover sus posturas ideológicas. Porque de eso se tratan las medidas económicas que está promoviendo el gobierno: una agenda ideológica desapegada de la realidad. Por un lado, presentaron un megaproyecto de ley que reduce significativamente el ingreso fiscal, a través de reducirle los impuestos a los más ricos. Y aunque las opiniones de los expertos indican que el potencial crecimiento que esto traería no va a alcanzar a compensar la merma, siguen adelante porque lo suyo es ideología, no buenas ideas. Lo mismo ocurre con las reducciones de gasto social: mentiras en campaña para ocultar su verdadero desprecio por la protección social y el estado de bienestar.
El ministro Quiroz ha tratado de salir al paso diciendo que lo que vale son los decretos de Hacienda y no los instructivos de la Dipres, haciendo ver su verdadera ignorancia sobre cómo opera el Estado. Pero incluso si le otorgamos el beneficio de la duda, sus decretos también reflejan las mentiras del gobierno: recortes en salud, infancia, juventud y personas con discapacidad. Asimismo, reduce los fondos en DD.HH. y memoria, lo que se suma al bochornoso revés en la expropiación de Colonia Dignidad. No les basta con beneficiar a los más ricos, también importa dejar en peor situación a los más vulnerables.
Y si miramos el instructivo de la Dipres, quedan al tanto otras mentiras. Kast hizo una campaña en que evitó a toda costa ser arrastrado a temas valóricos o de DD.HH.. Con ello, ocultó su verdadera agenda, a pesar que muchos llamamos la atención al respecto. Hoy, vemos que la Dipres propuso descontinuar programas de salud a personas trans y migrantes, el programa de alimentación escolar, el de DD.HH., el de acompañamiento en identidad de género, Mujer Emprende, y otros que afectan directamente el bienestar de mujeres. Aún queda ver qué ocurrirá con ese instructivo, pero dado que fue firmado a pocos días de asumir el gobierno, no queda duda que nos estaban mintiendo durante la campaña.
En campaña, Kast y su equipo prometieron lo que no iban a cumplir. Y ahora nos queda claro que lo hicieron a sabiendas, mirándonos a los ojos. La pregunta ahora es cómo confiar en un gobierno de mentirosos, o al menos conocer sus verdaderos intereses. Porque sí, nos mintieron, y no sabemos si lo siguen haciendo.
Por Javier Sajuria, profesor de Ciencia Política en Queen Mary University of London y director de Espacio Público.
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