Culto

La sinfonía todavía no termina: Megadeth enciende el Movistar Arena en su despedida de Chile

Sin visuales ni artificios, solo riffs, precisión y oficio: Megadeth convirtió el Movistar Arena en una ceremonia thrash donde Dave Mustaine demostró que, incluso en despedida, todavía brilla. Un repertorio de clásicos y algunos cortes de su último disco, incluyendo su versión de Ride the Lightning.

Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Ni una sola palabra. Solo la machacante cadencia de un riff le bastó a Dave Mustaine para abrir la primera de las dos noches de despedida de Megadeth en Chile. Tipping Point, el furioso y atemporal tema que abre el álbum final del grupo, atronó en el repleto Movistar Arena. La feligresía metalera local lo entonó con ganas y en la cancha asoma la humeante y rojiza luz de una bengala. Pese a que es reciente, era claramente conocida.

Nombre de larga historia con Chile, desde aquel debut en 1994 con el tour Youthanasia en el Estadio Chile, Megadeth se ocupa en dejar en claro sus pergaminos. Su lugar como la banda más técnica y precisa del trash se mantiene incólume por el trabajo de Mustaine, acompañado por el guitarrista finlandés Teemu Mäntysaari, el bajista James LoMenzo, y el baterista belga Dirk Verbeuren. Por ejemplo, cuando pasan por la clásica Hangar 18, uno de los primeros momentos notables de la noche. Además Mustaine saluda por primera vez al público. “Good evening” dice con una voz profunda y cavernosa.

Y aunque está claramente limitado en la voz y es evidente que hay temas que le resultan más exigentes, Mustaine -de 64 años- mantiene la actitud desafiante y levanta el puño al aire como para encender al respetable. Y como para remarcar que en porfía no se la lleva nadie. Mientras, pasa por temas como She Wolf y Sweating Bullets, con interpretación precisa y melena rojiza cayendo sobre los hombros. Para entonces, el público ya entona fuerte: ¡MEGADETH!¡MEGADETH!

Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Sin mapping, ni visuales, sólo un telón con el clásico logotipo de la banda, le basta a Megadeth. Cuando pasan Wake up dead e In my darkest hour, Mäntysaari despliega toda su habilidad y su técnica, mientras Verbeuren machaca el tambor y despliega figuras con una pasmosa precisión. Parte del público parece ser levantado por la marea del mosh. Antes de seguir con Let there be shred, otra de las nuevas, Mustaine camina a cada punta del escenario, saluda al público y pregunta quién viene por primera vez. El respetable le responde con un rugido.

Rugido que se extendió cuando pasó Symphony of Destruction, con el ya clásico cántico del público siguiendo cada figura del riff transformado en cántico de cancha. “MEGADETH, MEGADETH, AGUANTE MEGADETH”, ruge con entusiasmo el respetable. Y siguió rugiendo cuando acabó el tema y los músicos tomaron un breve descanso.

Teemu Mäntysaari de Megadeth Foto: Pedro Rodríguez/La Tercera.

Cuando regresaron, Mustaine arrancó a tope de velocidad con el riff de The Mechanix que pareció accionar el ánimo del público. El mosh se extiende y algún cuarentón agita la cabeza como evocando los viejos tiempos. También cuando aparece un sujeto de traje interpretando a Vic Rattlehead, la mascota ilustrada del grupo, algo así como lo que es Eddie para Iron Maiden.

Como para no perder el ímpetu que inyectó Mechanix, el grupo arremete de inmediato con Ride the Lightning. Sin aviso, sin guiño. El riff, crudo y pulido para la canción de 1984 en que Mustaine figura con créditos, pero que nunca grabó junto a Metallica. En su versión, suena algo clínica por la precisión de los músicos, pero la fanaticada la hace suya por el guiño a la otra gran banda del trash. La línea “flash before my eyes, now it’s time to diee”, sonó fuerte. Por su lado Mäntysaari interpreta un solo que evoca el trabajo original de Kirk Hammett.

La energía no decae y Megadeth cierra con dos imperdibles; Peace Sells, coreada por el respetable y la siempre ampulosa y contundente Holy Wars, que la sección rítmica despacha con total aplomo. Con solo 16 temas, que se sintieron algo rápidos, la noche cerró en poco más de hora y media. Se supone que es la última vez, aunque Mustaine ya advirtió en Colombia que “esto no ha terminado”. La noche no tuvo la electricidad de una despedida, pero sí de un show rotundo y que deja al público con ganas de más. Más que a un adiós, sonó a tributo a su historia. Probablemente eso sea suficiente.

Más sobre:MegadethDave MustaineConciertosMovistar ArenaRide the LightiningTipping PointMetallicaMúsicaMúsica Culto

COMENTARIOS

Para comentar este artículo debes ser suscriptor.

Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lee La Tercera.

Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE