Culto

“Nunca me gustó Neruda, me producía escozores desde pequeño”: Roberto Bolaño en sus palabras

A partir del volumen Notas para una autobiografía. Entrevistas (1975-2003) publicado por Alfaguara, reconstruimos el lado más íntimo del autor: desde sus días como cargador de barcos hasta su rincón sin televisión donde escribía al ritmo de Lou Reed, el padre que solo quería comprar juguetes y el estratega que buscaba ganar en Waterloo mientras desafiaba al canon literario. Hoy 28 de abril, a 73 años de su nacimiento.

Archivo Histórico – Cedoc Copesa

En marzo de 1975, Roberto Bolaño Ávalos era un joven poeta chileno -entonces de 22 años- que había llegado hace pocos años a México.Había terminado la secundaria y no había ingresado a la universidad (nunca lo hizo). Lo suyo era el oficio pleno del escritor y alguno que otro trabajo esporádico para sobrevivir. Ya en ese amanecer de su carrera estaba dando que hablar, por eso el diario El Día, de México le hizo una entrevista. La primera de su carrera literaria.

“Nací en Santiago de Chile el 28 de abril de 1953 -se presentaba-. Tengo dos obras de teatro inéditas; preparo un libro con la poesía joven de América, primer libro que se hace de este tipo; he publicado en varias revistas y periódicos. También preparo un libro con mi poesía”, dijo en aquella primera entrevista, del 30 de marzo de 1975. “Yo creo que la obligación, o el deber de un poeta joven chileno, es primeramente ser un hombre joven chileno; el deber del proletariado es hacer la revolución, el deber del joven poeta de Chile-no hablo de los derechistas o centristas, que nada tienen que hacer en la poesía es plegarse en la lucha de su pueblo, y cantarla críticamente, testimonialmente, iluminadoramente: el deber del poeta joven chileno es proponer y crear, y todo con vistas a la revolución”.

A lo largo de su vida, y hasta muy cerca de su muerte, Bolaño siempre tuvo la disposición de conceder entrevistas, las cuales han sido recopiladas en el volumen Notas para una autobiografía. Entrevistas (1975-2003), que publica Alfaguara, la casa que hoy tiene los derechos del autor de Estrella distante. Así, podemos ir siguiendo su historia, su mirada literaria, sus opiniones con su propia voz.

El grueso del volumen constituyen aquellas entrevistas que dio en los 90, cuando era un escritor más reconocido. De todas formas se encuentra una de 1984, cuando ya había dado un paso importante. En charla para El diario de Barcelona cuenta: “Ahora dedico más tiempo a la narrativa pero sin dejar de sentirme vinculado a la creación poética”. Es cuando había cruzado el charco desde la poesía a la novela y los cuentos.

En febrero de 1998, en la víspera de su primer regreso al país, Bolaño habló con la revista Caras con una joven periodista que luego daría que hablar como escritora, Lina Meruane. En la edición del 20 de febrero, Bolaño se refirió a su vínculo con el país. “Una relación mental. Una profunda relación platónica con ciertas épocas, el año 1972, el año 73... Pero es un Chile muy vivo en la mitología de mi memoria. No es una relación con el Chile actual, en presente perfecto. Es un Chile tamizado por el recuerdo”.

“¿Volver a Chile? Sí, ahora que lo dices, quizá no sería una mala idea. ¡Me encantaría...! Aunque le tengo un poco de fobia a los aviones..., ¿sabes? Y eso me limita mucho. Por eso viajo poco últimamente... Hace veinticuatro años que salí de Chile, įveinticuatro ya? ¡Qué cantidad de años! Nunca volví...“.

Archivo Histórico – Cedoc Copesa.

Después de recibir el Premio Municipal de Literatura de Santiago por su volumen de cuentos Llamadas telefónicas, dio una entrevista a Que Pasa. Como siempre, opinó de sus pares con honestidad brutal. “No tengo relación con la ‘nueva narrativa chilena’. De Fuguet leí una cosa hace poco, Por favor, rebobinar. No es la literatura que a mí me ponga a bailar de emoción, pero está bien. Me da la impresión de que a Fuguet se le escapa la historia...Ahora estaba leyendo una novela de un tal Carlos Franz, El lugar donde estuvo el paraíso, aún no la he terminado y me parece bastante bien".

Yo me siento chileno. Es decir, no me siento de ningún país, pero sé que soy chileno porque tengo un pasaporte chileno y tengo una única nacionalidad, que es la chilena...He leído cosas que me han llegado de Chile donde se dice que difícilmente se me podría considerar chileno. Bueno, si no me quieren considerar chileno, allá ellos. Los españoles tampoco me consideran español y los mexicanos tampoco me consideran mexicano”.

En noviembre de 1998 habló con La Tercera, con René Gajardo Godoy. “Me siento cercano de Enrique Vila-Matas, de Javier Marias. Me siento cerca de Rodrigo Rey Rosa, guatemalteco, que es muy bueno también, y de César Aira, el argentino, o de Alan Pauls y Juan Forn. En fin, hay una serie de escritores en lengua española de los que me siento muy próximo. Respecto de la nueva narrativa chilenas, creo que el adjetivo nuevas no se corresponde, porque no hay ningún veinteañero”.

“Comencé a leer un libro de Alejandra Costamagna y me parece notable. Hay dos narradoras que yo destacaría en la joven narrativa chilenas, que son Costamagna y Lina Meruane. Yo creo que las dos van por caminos disimiles, pero en las dos veo una potencia literaria fuerte”.

Archivo Histórico – Cedoc Copesa.

También dio entrevistas televisadas, como en el programa Off the Record, en noviembre de 1998 con Fernando Villagrán. “Me gusta leer, leo mucho, muchísimo. Me gusta estar con mi hijo. Me gusta jugar. Soy un muy buen jugador de juegos de estrategia. Pero te hablo de juegos difíciles. Por ejemplo, hacer que Napoleón triunfe en Waterloo. Son juegos de horas, además. Terribles. Que te enganchan y te conviertes en un vicioso de ellos”.

También charló con el suplemento De mujer a mujer, del 28 de noviembre de 1998.“Desde hace años vivo de mis libros. No soy rico, soy una persona que vive muy humildemente, pero tengo lo que necesito y es poco. Aunque he llevado una vida un poco nómada, me he acostumbrado a necesitar lo mínimo, es más, mi gran esperanza es cada día necesitar menos. Lo único que quiero es comprar libros y comprarle juguetes a mi hijo. Ésos son mis dos consumos. No gasto en ropa, mi mujer me compra...¡Ah, otra cosa en la que gasto es en regalos para ella!“.

En esa entrevista habló de política, pero como la entendía él, con la distancia y la independencia que cultivaba Nicanor Parra, acaso su gran referente. “El condicionante político importa muy poco en la literatura. Es decir, yo soy un hombre de izquierda, pero ésta ha cometido crímenes espantosos en la literatura y en la vida real también, ¿no? El único santo de la literatura es la buena literatura. Creo, entre paréntesis, que mi literatura es bastante política, me están estudiando, por ejemplo, en la Universidad de Buenos Aires, en un curso de literatura e historia".

Ricardo

En diciembre de 1998 habló con la Revista del Domingo. “En mi casa no tengo televisión y no tengo radio. Solo tengo un computador y un walkman, pues cuando escribo escucho música: básicamente rock tipo Lou Reed o David Bowie. He llegado a la conclusión de que en los inviernos en que estoy escribiendo, cuando hay cinco grados bajo cero, a mí no me da frío. Y si me da frío es porque hay algo que no está funcionando. Ahí lo que hago es meterme en la cama. Me meto bajo las mantas y me pongo a leer”.

“Fui descargador de barcos en Francia. No soy un entusiasta de descargar barcos, pero ahí estuve el tiempo suficiente como para sacar la pasta. Ése es un trabajo muy duro y sobre todo muy monótono. Cuando llegas al puerto todo parece bonito, pero cuando te montas en el palo de descarga y tienes que comenzar a llenarlo de sacos ya deja de serlo. Es durísimo. En esos años trabajaba en lo que podía”.

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Cuando obtuvo el Premio Herralde de Novela, lo contactaron de La Razón, de España. “Soy un escritor minoritario, y me encantaría una variación a lo de siempre”.

¿Existe un nuevo boom de la narrativa hispanoamericana?

Empieza a haber una nueva generación de autores que hemos llegado a la madurez siendo muy jóvenes, o jóvenes adultos, o al menos no jubilados.

Veinticinco años después de su muerte, Neruda...

Nunca me gustó Neruda, me producía escozores desde pequeño. Fue un hombre respetable en muchos momentos de su vida, pero como poeta no me gustó nunca y como político tampoco.

Y sobre su regreso a Chile, comentaba: “Acabo de llegar de Chile y es extraordinario el cariño, la cercanía que allí se siente hacia la madre patria. Fui con mi mujer, española, algo asustados porque veíamos imágenes de manifestaciones con carteles que decían: ‘Haz patria, mata a un español’, pero a ella la felicitaban”. Se refería, por supuesto a las manifestaciones producidas por la detención del exdictador Augusto Pinochet en Londres.

Archivo Histórico – Cedoc Copesa.

Y en 1999 volvió a Chile, donde nuevamente habló en el programa Off the Record, y disparó a mansalva ante la escena literaria nacional. “‘¿Cuántos cuentistas de 1910 en activo se recuerdan ahora?’. Uno o dos, lo más probable es que ninguno. La literatura es una especie de estas cosas donde meten a las reses para matarlas, casi no sale vivo ninguno. La literatura es tremendamente cruel en ese sentido, Y todos estos escritores, pero todos, hasta el más infame, quiere reservarse su trocito de perdurabilidad, de inmortalidad. cosas que no existen. Es como si creyeran en el Viejo Pascuero y, además, como si creyeran en el Viejo Pascuero con obras que están muertas ya desde el nacimiento. Yo soy lector, yo conozco la historia y la literatura. Por regla general, por estadística, de una muy buena generación no perviven más de dos o tres. Ésa es la cruel realidad".

“La literatura chilena actual no la conocía, porque evidentemente la literatura chilena actual sólo se consume en Chile. Y a España llegan muy pocas cosas. Ahora he leído algo más y la situación de la literatura chilena es nefasta. La prosa, la narrativa, es muy mala, pero muy mala. Yo no sé qué demonios de droga han tomado para pensar en hablar de la ‘nueva narrativa chilena’, de los nuevos escritores. Además, ¿quiénes hablan de la ‘nueva narrativa chilena’? ¿Autores que tienen dos libros publicados? Es de un ridículo absoluto, de una soberbia absoluta".

Y, cómo no, aparece la transcripción íntegra de aquella memorable entrevista que Cristian Warnken le realizó desde la Estación Mapocho para el programa La Belleza de Pensar, acaso una de las entrevistas más lúcidas que dio. Sus reflexiones sobre la literatura, y la poesía, son muy luminosas.

“Yo creo que la mejor poesía de este siglo está escrita en prosa. Hay páginas del Ulises de Joyce, o de Proust o de Faulkner, que han tensado el arco como no lo ha hecho la poesía en este siglo. Donde realmente te das cuenta de que el escritor se ha metido por una senda donde nadie antes se había metido. Y aquello que hablaba del éxtasis baudelai-riano, del éxtasis rimbaudiano...Baudelaire es el poeta. Y es el poeta adulto. Yo hablaba del poeta adolescente. Baudelaire sabe muy bien lo que está haciendo, sabe muy bien que está innovando, maneja la técnica de una manera soberana. Él es dueño de todos sus recursos, y en ese sentido no es frágil. Baudelaire es una roca, es fuertísimo, es como Whitman-en otro sentido, no se parecen en nada evidentemente-. Son escritores que, aunque parezca que se van por la desmesura, en realidad son escritores de un gran sentido común, porque en el centro de la literatura, en el centro del canon literario, básicamente está el sentido común, el sentido común que nos pertenece a todos, a todos los seres humanos”.

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