Los riesgos de la automedicación en tiempos de pandemia

El uso de psicofármacos está sumamente extendido en la población, sobre todo en tiempos de crisis, y lo más riesgoso es cuando se accede a ellos sin prescripción médica. ¿A qué nos exponemos con la automedicación? ¿Es necesario estar atentos al uso de psicofármacos? ¿Tener síntomas de ansiedad o angustia es sinónimo de una patología?




En su consulta privada y en rol como subdirector de la Clínica Psiquiátrica de la Universidad de Chile en Recoleta, una zona de Santiago que está viendo sus redes asistenciales saturadas por el aumento de casos por Covid-19, Jonathan Véliz ha podido constatar la compleja realidad que viven muchos pacientes. En aquellos con antecedentes siquiátricos muchos síntomas se han agudizado y las consultas generales en la urgencia han aumentado. Pero aún hay una gran parte de la población que sin acudir a profesionales encuentra soluciones en la automedicación, una tendencia riesgosa sobre todo en tiempos de crisis. “Vivimos una situación insólita que se acerca al concepto de catástrofe y es importante entender que podemos tener síntomas más nerviosos, cambios de apetito, insomnio. Venimos golpeados hace un tiempo y es esperable tener síntomas, pero eso no significa que todo lo que nos pasa tenga un origen patológico. Es importante hacer esa diferenciación”, aclara Jonathan.

¿Puede estar aumentando la tendencia a la automedicación debido a la crisis global?

Es difícil de cuantificar de manera objetiva, pero lo que puedo decir es que en general hay mayor requerimiento de acompañamiento en salud mental. Tengo la percepción de que se necesitan más psicofármacos y ha aumentado el consumo desde el estallido social porque crecieron las ventas de las farmacéuticas. El contexto nos ha afectado y eso se ha visto en el aumento de prescripciones. Por otro lado, está el acceso. Hay gente que utiliza psicofármacos por recomendación de algún cercano o por que los venden en una feria y están al alcance. A través de distintos medios, que prefiero no mencionar por razones obvias, se están adquiriendo sin receta. Lo que sí puedo decir es que es importante tener una opinión especialista y desde ahí tomar las medidas para hacer algún tipo de acompañamiento.

¿Cuáles son los riesgos de la automedicación?

En el caso de las recomendaciones es importante tener en cuenta que lo que le sirvió a otra persona puede no servirme y hacerme peor. Las benzodiacepinas –clonazepam, por ejemplo, y otros ansiolíticos– son medicamentos comunes, pero delicados, y no están muy recomendadas para situaciones de crisis global como la que vivimos porque pueden producir efectos paradojales: en vez de alivio puede generar el efecto contrario. Es como lo que sucede con el alcohol, que es sedante, pero en situaciones de riesgo o contextos adversos puede aumentar la irritabilidad y la violencia. Además son fármacos muy adictivos –por eso se venden con receta retenida y solo se prescriben por poco tiempo– y pueden generar deterioro cognitivo a largo plazo. Algo que también hay que tener en cuenta es que la automedicación puede darse en un contexto de policonsumo –con otras sustancias como el alcohol– y pueden generarse reacciones tóxicas impredecibles.

¿Qué dificultades pueden llegar a tener los pacientes que siguen algún tratamiento psiquiátrico en estos tiempos?

La continuidad de los cuidados es lo que se ha visto con mayor riesgo en esta situación porque es más difícil acceder a una hora con su terapeuta psicólogo o psiquiatra. La interacción, el no verse ni tener contacto físico, ha cambiado las relaciones y no a todos les acomoda, lo que puede dificultar los cuidados. Además, los médicos estamos muy requeridos debido al colapso del sistema de salud público. Por otro lado se ha hecho más difícil para algunos acceder a medicamentos. Aunque han flexibilizado las prescripciones con algunos medicamentos a través de recetas digitales, sigue habiendo muchas que son retenidas. En mi caso he tenido que mandarlas por correo, ir a dejarlas a las casas o que los pacientes vengan a buscarlas.

¿Qué recomendaciones entregas para cuidarnos?

Mi recomendación siempre es consultar, incluso a un médico general si no se puede a un psicólogo o psiquiatra. Ahora en la clínica siquiátrica seguimos teniendo atención presencial de urgencia y seguimos recibiendo pacientes para hospitalización. También hay horas de telepsiquiatría a las que se pueden acceder en la pagina web del hospital. Creo que es bueno fomentar que se sigan los tratamientos aunque sean a distancia. Otra recomendación es mantener rutinas de autocuidado, de descanso entre horas de teletrabajo y llevar ritmos claros. Tenemos que pensar que lo que vivimos no es una carrera de 100 metros planos donde tenemos que poner todas nuestras energías, sino una maratón que tenemos que correr en grupo, en donde vamos a tener que administrar nuestras fuerzas para poder afrontarla.

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