Método Kaizen: “Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”




A comienzos de marzo la vida de –literalmente– todo el mundo, cambió de manera abrupta. La pandemia del coronavirus y el confinamiento movieron el piso de una humanidad que estaba acostumbrada a cierta normalidad. Y si bien el ser humano es un animal de costumbre, cambios tan repentinos son difíciles de procesar. No por nada muchos expertos han hablado de la crisis de la salud mental como la próxima pandemia. Así lo señaló Dévora Kestel, directora del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la OMS, en una reciente conferencia de prensa, en la que indicó que “la situación actual, con aislamiento, miedo, incertidumbre y crisis económica, puede causar graves trastornos psicológicos".

Todas estas sensaciones tienen su origen en una región del cerebro responsable de controlar el miedo y que se activa cuando vivimos un evento inesperado. “La amígdala es una estructura cerebral que controla la respuesta emocional. En la situación que vivimos actualmente es muy probable que las personas sientan que sus recursos están distanciados de las exigencias que la crisis les ha puesto, y por tanto sienten ansiedad o temor”, explica el psicólogo y docente de la UAHC, Nelson Lavanderos. Según dice, desde la psicología una de las propuestas para evitar el agobio en tiempos de crisis es enfocarse en metas a corto plazo. Esa es también la esencia de la antigua filosofía japonesa, Kaizen. Esta palabra que proviene de los vocablos Kai, que significa cambio y Zen que significa bondad, apela a la sutileza de las acciones y el mejoramiento continuo.

El psicólogo español, Robert Maurer, en su libro Método Kaizen, un pequeño paso puede cambiar tu vida, explica que a lo largo de la historia se nos ha enseñado que realizar cualquier cambio es un proceso difícil, sin embargo, esta filosofía japonesa propone que pequeñas acciones nos pueden hacer alcanzar objetivos importantes. El kaizen apunta a mejorar de forma constante aunque, sea de manera mínima, en todos los aspectos de la vida. “Un viaje de mil millas comienza con un pequeño paso”, es una de las afirmaciones que lo sustentan.

Para Lavanderos, esta visión tiene mucho sentido desde el punto de vista psicológico. “El proponer metas intermedias alivia la sensación de no poder cumplir con la expectativa superior y por otro lado ofrece reforzamientos y satisfacciones que fortalecen mis propósitos a futuro”. Explica que es como correr una carrera de 20 kilómetros por primera vez. La meta se ve tan distante, y si no hay incentivos intermedios no puedo saber cómo voy o de qué manera estoy cumpliendo con esa expectativa final. Por eso, en algunas ocasiones se van poniendo estaciones a los 3 kilómetros, luego a los 6 y así. “Ponerse metas intermedias razonables y alcanzables favorece el cumplir con el propósito final”, agrega.

Según el experto, en este periodo en que todo se ve más inalcanzable y complejo, un buen camino es establecer metas pequeñas que sean tan mínimas que nuestro cerebro no las vea como inalcanzables. Es un camino lento, pero es un camino constante que no solo nos hace navegar por la novedad de forma más tranquila, sino que a la larga nos muestra que realmente hemos conseguido un cambio.

“Esto no solo debemos implementarlo en temas tan relevantes como nuestro futuro profesional o emocional, también en el día a día. Muchos expertos han recomendado hacer rutinas de ejercicios o, por ejemplo, hacer manualidades para bajar el estrés. Pero si tu nunca has hecho ejercicios y te ponen frente una rutina fuerte y extenuante, difícilmente la vas a poder cumplir, y eso puede generar más estrés. Es mejor partir con 5 minutos de ejercicio, de tejido o de lo que sea, pero ir avanzando poco a poco hasta lograr metas más grandes”, explica. “Hay evidencia que demuestra que la manera de enfrentar los desafíos tiene impacto en la salud mental y en la regulación neurobiológica del organismo”.

Por eso la invitación de la filosofía Kaizen es a no temerle al cambio, sino que a verlo –incluso en medio de una pandemia– como algo positivo. “Hoy mejor que ayer, mañana mejor que hoy”, dicen quienes la practican. Y están convencidos de que el mejoramiento continuo se logra a través de todas las acciones diarias, por pequeñas que sean.

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