Oficinas del futuro, ¿volveremos a trabajar como antes?




Según el último reporte de la Superintendencia de Insolvencia y reemprendimiento, a principios de este año se registraba un aumento de un 22% en el número de empresas que se declaraban en quiebra. Y producto de la pandemia y sus efectos sobre el comercio se espera que estas cifras vayan solamente en drástico aumento. Pero incluso para las empresas y negocios que puedan mantener sus puertas abiertas durante la crisis, las condiciones bajo las que tendrán que seguir funcionando serán radicalmente distintas. Y es que actualmente la mayoría de las oficinas están operando a través del teletrabajo, modalidad que se espera que se mantenga mientras se controlen los casos de Covid-19 en el mundo. ¿Pero qué pasará después? ¿Volveremos alguna vez a compartir los espacios de trabajo como antes?

Matt Mullenweg, CEO y creador de la plataforma Wordpress, que funciona como soporte de la mayoría de los blogs y sitios web que todos conocemos y leemos a diario, escribió en su sitio web personal a principios de marzo, cuando el virus recién comenzaba a expandirse más allá de los países asiáticos, que el Covid-19 sería una instancia que nos forzaría a todos a experimentar el trabajo remoto del que tanto habíamos hablado, pero del que por años las empresas y empleadores habían rehuido. Y es que la tendencia natural de los seres humanos –y las organizaciones compuestas por personas– es a quedarse en el statu quo y evitar el tan temido e incómodo cambio, incluso cuando pueda ser beneficioso. “Antes del Covid-19 no había tanta voluntad para implementar el trabajo remoto por parte de las empresas de tirarse a la piscina, pero muchas organizaciones se dieron cuenta que sí estaban preparadas para el cambio”, explica Karina Pérez, directora ejecutiva de la consultora de recursos humanos Robert Half en Chile.

A pesar de que el vuelco hacia el trabajo remoto ha traído beneficios, alguna forma de retorno a las oficinas es inminente. “Si bien no podemos hablar con certeza de qué va a pasar cuando volvamos, lo que es claro es que va a tener que mantenerse cierto distanciamiento social. Las oficinas individuales probablemente podrán mantenerse, pero los espacios compartidos sí se verán afectados”, explica Karina Pérez. Y esto es precisamente lo que ya ha ocurrido en otros países como Inglaterra, donde el Primer Ministro dio el visto bueno para que a partir del 1 de junio retomen sus actividades distintos comercios no esenciales y algunas empresas y oficinas, pero con resguardos. Dentro de las medidas que deben respetar está el distanciamiento social al interior de los edificios, que considera especialmente la separación que deberá existir entre las personas en espacios compartidos como escritorios comunes, break rooms, salas de reunión, baños, las impresoras e incluso los ascensores. Y medidas análogas a estas son las que se esperan para el resto del mundo y que cambiarán drásticamente las dinámicas al interior de las empresas, volviendo los lugares de trabajo espacios mucho menos sociales y más individuales. “Probablemente no se podrán recibir visitas ni tener reuniones con más de un cierto número de personas. Quizás se va a privilegiar una rotación de los equipos para que haya mucha menos gente en el edificio y se va a permitir que ciertas personas se queden trabajando de forma remota”, explica Karina Pérez.

Lo que viene ahora es un periodo de transición para todos en el que las oficinas, trabajadores y medidas de seguridad para combatir la pandemia tendrán que convivir. “Va a haber harto trabajo de las áreas de recursos humanos en estas semanas, porque se están gestionando todos estos planes de reingreso. Las empresas tienen que estar preparadas para cuando el gobierno diga que podemos volver y tener un plan que se pueda poner en marcha”, explica. “Lo cierto es que este plan tendrá que considerar que el trabajo remoto ya se instaló y al menos una parte de los equipos seguirá funcionando remotamente de forma permanente”.

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