Por qué no seguir el método Sirtfood ni las dietas de moda




La premiadísima cantante británica Adele cumplió 32 años el pasado 5 de mayo y lo conmemoró publicando una fotografía en Instagram en la que posa, en el patio de su casa, con un ceñido vestido negro de mangas aglobadas. La publicación tiene once millones y medio de Me gusta y más de doscientos mil comentarios llenos de felicitaciones. Pero no por su cumpleaños, sino por su evidente pérdida de peso.

Adele lleva varios meses haciendo una dieta llamada Sirtfood, creada en 2018 por los nutricionistas Aidan Goggins y Glen Matten, y que, según ha trascendido, ha hecho a la artista perder cerca de 30 kilos. Esto, por supuesto, hizo que las búsquedas en internet se dispararan y que los sitios enfocados en belleza y fitness publicaran artículo tras artículo sobre cómo llevarla a cabo y los resultados que se pueden conseguir.

Pero como todas las dietas de moda, tiene sus letras chicas. Porque siguiéndola se conseguirá bajar de peso, pero ¿a qué costo?

La dieta Sirtfood se basa en el consumo de sirtuinas y la restricción calórica. “La sirtuina es una enzima que actúa a nivel celular y modula algunos procesos metabólicos”, explica la nutricionista Fernanda Martínez (@lunessindieta), y agrega que se encuentran en alimentos como frutos rojos y el cacao. “Estarían involucradas en la relación entre balance energético y transcripción genética, permitiendo que la célula responda a la restricción calórica y sobreviva a situaciones de estrés oxidativo”, añade. Pero advierte que existen aún muy pocos estudios que avalen estas propiedades.

En relación a la restricción calórica, en la primera etapa de este método de adelgazamiento el consumo energético no puede superar las 1000 calorías, lo que está muy por debajo de una dieta balanceada. “En promedio, una mujer debiese consumir entre 1500 a 1800 calorías y un hombre entre 2000 y 2500”, explica el nutricionista de Clínica Indisa, César Vergara, asegurando que esto va a depender de la edad y la actividad física que realice cada persona.

Una dieta de 1000 calorías es extremadamente difícil de llevar”, dice Fernanda, y explica que aunque se siga por un periodo de tiempo limitado va a llevar al cuerpo a una situación de estrés. “Todo lo que sea una restricción excesiva va a producir efectos negativos en tu cuerpo, sobre todo si pasas a consumir la mitad de calorías de un día para otro”, advierte. Estos cambios drásticos pueden provocar sueño, ansiedad y fatiga.

Dejar de contar calorías y empezar a pensar en qué comemos

No es necesario contar calorías para mantener un peso adecuado, sirve más centrarse en los alimentos, en que estén presentes todos los grupos de nutrientes y en controlar las porciones”, defiende Fernanda Martínez, quien asegura que contar calorías puede llevar a una obsesión en temas de alimentación. “Generalmente se lo recomiendo a deportistas de alto rendimiento que necesitan llegar a ciertos números para mejorar, pero en personas normales no es necesario”, dice.

Asimismo, explica que ninguna dieta extremadamente restrictiva va a ser buena, especialmente si deja fuera un grupo de alimentos, pues lo que se restringe es un nutriente específico que el organismo necesita para su funcionamiento. “Lo importante es comer variado, equilibrado, basándonos en alimentos naturales y lo menos procesados posible”, remata.

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