Nuestras lectoras preguntan: ¿Por qué le tememos al compromiso?




LA PREGUNTA:

“Me he dado cuenta que, aunque quiero un compromiso, me da mucho susto, y estoy en una relación con alguien que tiene más miedo que yo, pero nos queremos mucho. ¿Cómo podríamos ayudarnos mutuamente? ¿Se puede acompañar a una pareja que le teme al compromiso?”.

Rosa, 38 años.

LA RESPUESTA:

Cuando pensamos en un compromiso, ¿sentimos calma o agobio? Algunas personas sentirán que pueden perder su libertad, otras podrían sentirse demasiado expuestas frente al otro; hay quienes creen que el compromiso les “obliga” a actuar de cierta forma con su pareja. Pero lo cierto es que un compromiso parte de la base de asumir y aceptar que existe una relación con la otra persona. “Es una forma de asumirse amando conscientemente. Más allá de la manera en la que uno elija enfrentar un compromiso, lo central es el fondo: elegir amar al otro, asumir la relación que tenemos y en la cual quiero estar. También es mirar cuáles son las experiencias que tengo en torno al compromiso a partir de mi historia familiar, cómo fue la relación de mis papás, cuáles son los modelos familiares respecto al compromiso, etc.”, considera la psicóloga transpersonal Claudia Pinto Rebello (@psicologia_registrosakashicos).

“En el ámbito de las relaciones de amor, se puede adoptar una postura de no compromiso, como una manera de no responsabilizarse del propio actuar y al mismo tiempo no tomar la responsabilidad de cuidar al otro. El compromiso, dentro de la relación de pareja, significa ser responsable de uno mismo, tener consciencia de que que mi forma de actuar puede afectar emocionalmente al otro. Esto no quiere decir que haya que hacerse cargo de las emociones del otro, pero sí ser capaz de empatizar y saber qué genera mi actuar”, agrega la psicóloga.

Elegir estar

Aunque para algunas personas la palabra compromiso puede parecer demasiado grande, en realidad, es bastante más simple. Se trata de querer y elegir estar. “Implica unión con la otra persona, responsabilidad, cuidado, reciprocidad, empatía. Es aceptar que estás eligiendo estar con el otro y acompañarse en el proceso y tiempo de la vida que elijan estar juntos. Lo que te ayuda a asumirlo es trabajar con tus miedos, teniendo presente que la misión de esta emoción es protegerte desde un lugar más primario y de ahí la importancia de descubrir qué es lo que el miedo está escondiendo”, afirma la terapeuta.

¿Se puede acompañar a una pareja que le teme al compromiso?

Sí, se puede y la palabra clave es la voluntad. Lo ideal es que ambas partes quieran resolverlo en conjunto, pero es bastante común que exista un miembro de la pareja más abierto o dispuesto a hacer el trabajo psicoterapéutico que el otro. Aun así, se pueden producir cambios directos en la relación. “Cuando la resistencia es muy grande (de quien no quiere mirar su miedo), genera bloqueos y mucha frustración en quien sí lo está intentando. De todas maneras, igual se producen cambios para ambos, lo cual no quiere decir que las cosas resulten color de rosas, pero se logran avances. A veces es una cuestión de tiempo, en que hay desfases entre uno y otro en querer resolverlo y esto es bastante frecuente entre las parejas cuando tienen dificultades con el compromiso; uno está súper dispuesto a comprometerse y en ese mismo momento el otro no lo está. A veces los roles se invierten o ambos van transcurriendo en los mismos tiempos, o logran establecer puntos de encuentro donde ambos están en la misma sintonía respecto de lo que significa comprometerse. Es fundamental que exista el reconocimiento del amor que se tienen, pues es lo que los posiciona a ambos en el mismo lugar y permite establecer bases y acuerdos para comenzar un trabajo de pareja, para abordar tanto conjunta como individualmente, los miedos que están detrás del compromiso”, comenta Claudia.

Al final, mostrarnos como somos y abrir un espacio de vulnerabilidad será la llave para abrir un canal de comunicación sincera, emotiva y afectiva, a través del cual la pareja podrá desnudar sus miedos y trabas. “Transparentar aquello a lo que temen, les duele, y el amor que se profesan mutuamente. La pareja puede descubrirse desde un espacio de fragilidad y amor, que los fortalece a ambos y genera mucha unión en el vínculo”, concluye la especialista.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.