Nuevas formas de amar más allá de la monogamia y el para toda la vida




En la última década, la reflexión sobre las formas de amar y los vínculos sexoafectivos han tenido un importante protagonismo en el feminismo y los estudios de género. Ensayos como El fin del amor de Tamara Tenenbaum, Pensamiento Monógamo, Terror Poliamoroso de Brigitte Vasallo o la autoficción de la escritora peruana Gabriela Wiener, en la que narra con libertad su intento por llevar un proyecto familiar poliamoroso, son algunas de las lecturas que están rompiendo paradigmas y liberándonos de aquellas ataduras impuestas que han asfixiado al amor, separándolo del deseo y la honestidad.

El príncipe azul, el matrimonio, la monogamia, la familia tradicional heteronormada y esa idea del amor para toda la vida y que todo lo puede, se ponen en tela de juicio como la única opción de amarnos. Parece haber en millennials y centennials un profundo hastío y una actitud cada vez más subversiva hacia un amor romántico que nos ha dañado y llenado de frustraciones; entre relaciones fallidas, falta de libertad, violencia y actitudes posesivas. Que finalmente nos dejan caer en otra cárcel patriarcal: la soltería como el supuesto país del rotundo fracaso. Pesa, sobre todo en las mujeres.

La ilusión del romanticismo nos atrapa en una asimetría de poder que tiene consecuencias psicológicas nefastas para nosotras. Por lo mismo, el ejercicio de desenmascarar al amor romántico gana entusiasmo entre las más jóvenes. Entre ellas June García, escritora feminista de 24 años que imparte un popular taller de lectura llamado NeoAmor, donde a través de textos clave sobre el tema, va desenredando esa enmarañada madeja del amor como construcción cultural. Motivada por su propia experiencia, guía en su mayoría a mujeres que buscan estudiar, sanar y liberar sus vínculos amorosos, desde una reflexión colectiva. En definitiva; reconstruirse para volver a amar.

¿Cómo surgió la idea del taller NeoAmor?

De mi propia experiencia. Pololeo hace más de tres años y con mi pareja abrimos la relación cuando llevábamos casi dos. Fue algo intuitivo, nos dimos cuenta de que estábamos muy encerrados en nuestro núcleo “tú y yo” y que si pasaban cosas con otra gente no iba a afectar en nuestra relación. De todas formas, no podíamos saberlo hasta intentarlo. Eso desencadenó millones de reflexiones y preguntas sobre cuáles son los límites y sobre la forma en que nos relacionamos con otras personas. Yo soy muy obsesiva así que me puse a leer mucho, necesito respuestas del feminismo. Junté lecturas y pensé que el mejor espacio donde podía trabajar estos temas era en un taller de lectura, de manera colectiva.

¿Cómo nos ha afectado a las mujeres el amor romántico?

A mí me encanta el amor romántico, consumo canciones de amor, películas, libros, es un tópico que nos inculcan especialmente a las mujeres, y desde chicas. Pero es algo que nos ha afectado de muchas formas, ha sido un espacio para justificar la agresión. Justifica ideas violentas en torno a lo que significa el amor y la pareja. “La media naranja”, que te hace sentir que si estás soltera estás incompleta, que solo alcanzas la felicidad y la dignidad cuando estás en pareja. La idea de que “el amor lo puede todo”, donde si tu pareja te golpea, puedes cambiarlo si lo amas lo suficiente. También el “tú eres mía, yo soy tuyo”, que afirma la idea de que tu cuerpo le pertenece a otro. “Si te cela, es que te ama”, y así un montón de ideas que nos envuelven en dinámicas tóxicas. El amor es como la criptonita, nos destruye por completo. ¿Qué tipo de amor estamos viviendo si nos hace sentir así, constantemente?

¿Cuáles son las alternativas que surgen al amor convencional?

Básicamente todo lo que se denomina “no monogamia”. Se organizan según el tipo de no exclusividad que tienen. Por ejemplo, en las relaciones abiertas existe una exclusividad en lo amoroso, pero no en lo sexual. En las relaciones poliamorosas, por otra parte, no existe exclusividad ni en lo amoroso ni en lo sexual. Hay poliamores que son en cadena, donde tienes dos parejas que no están relacionadas entre sí, o poliamores cerrados, donde todos nos relacionamos con todos. Hay muchísima variedad. Lo beneficioso es poder romper con los esquemas tradicionales impuestos, porque la mayoría del tiempo no elegimos la monogamia conscientemente sino por algo cultural. Simplemente es asumir que el deseo sexual no es único, es ser realistas y honestos, no tiene nada de malo y no afecta necesariamente en el nivel de amor que tienes con alguien. El ser más abiertos y poder plantear nuestros deseos genera relaciones más auténticas, más profundas y transparentes.

¿Qué buscan las mujeres que participan en tu taller?

Algunas buscan respuestas a sus propias experiencias. Hay algo muy transversal de la experiencia femenina heterosexual: la violencia. Ellas quieren entender por qué las violentaron, por qué ellas mismas dejaron que pasara. Desde que el pololo les revisaba el celular hasta otras violencias más fuertes, como encerrarlas para que no salieran. Muchas tienen ese bagaje difícil y oscuro, y actualmente buscan en el amor un espacio de transformación. Creo que se van con un marco de seguridad de saber que no están solas, tampoco locas, que las preguntas que se hacen no son extrañas, y también se liberan de culpas por sentir deseo sexual hacia otros.

¿Qué es finalmente el neoamor?

No puedo dar una respuesta sobre lo que es el neoamor, creo que la conclusión a la que he llegado es la importancia de que nosotras mismas seamos capaces de elegir las relaciones que queremos tener, los bordes que queremos darle a ese vínculo. Incluso si es monogamia exclusiva y cerrada, no importa. Lo importante es que seas consiente de que estás tomando esa decisión en un marco donde existen más opciones. Ese es el problema, te pones a pololear y están todas las regles escritas, no hay nada que conversar. Por eso les digo: el neo amor es lo que tú decidas que es, para este momento de tu vida, con la persona con la que estás. Hemos visto al amor como una figura demasiado rígida. Incluso si estás con la misma persona en seis meses puede que tu relación cambie, que tú cambies, y uno tiene que ir adaptándose.

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