Ocuparse para no preocuparse: La importancia de hacerse cargo

¿Hay algo que ronda tu cabeza y que no te deja dormir? ¿Algo que de solo pensarlo te genera ansiedad? Aunque las preocupaciones parecen estar en nuestra mente por algo, lo cierto es que no nos aportan mucho. Por eso, es importante ocuparse de los problemas para que desaparezcan.




Fin de año es una temporada de preocupaciones, ya sea por las finanzas que se estrechan de cara a las fiestas, las evaluaciones escolares y laborales o los cierres de año de las distintas áreas. Esto, sumado a los problemas de los últimos meses, puede hacer que empecemos a correr en círculos o que aquello que nos preocupa parezca no tener solución.

¿Por qué nos preocupamos?

“Menos preocuparse y más ocuparse”, dice el dicho. Y es posible que esa sea precisamente la respuesta: hacernos cargo de lo que nos complica la vida para que deje de hacerlo y no caigamos en un ciclo vicioso.

El sitio web especializado Psychreg publicó en mayo de este año que existen nociones falsas sobre la preocupación que por lo general hacen que sintamos más ansiedad y consigamos menos objetivos. Nos preocupamos porque creemos que hacerlo nos va a mantener seguros o evitará que no pasen cosas malas. Nos preocupamos porque creemos que es un signo de que nos importan ciertas cosas o personas. Nos preocupamos para mostrar mayor motivación.

Pero preocuparnos no va a evitar lo inevitable; son nuestras acciones las que demuestran a los demás lo que sentimos y la preocupación ni nos motiva ni nos ayuda a resolver problemas: solo ocupa más espacio mental del que debería.

Por otro lado, en su libro La esencia del éxito, Earl Nightengale asegura que nos preocupamos principalmente por cosas que nunca van a pasar (30%) y en segundo lugar por cosas que ya pasaron y que no vamos a cambiar aunque nos pasemos la vida preocupándonos por ello.

La importancia del plan

Esto no quiere decir que tener preocupaciones sea un defecto o que haya que rehuir de aquellas situaciones que nos preocupan. De hecho, la negación de los problemas o de las tareas solo creará inconvenientes mayores. “La preocupación no es mala, lo que importa es cuánto tiempo te quedas en ella”, explica la coach Paulina Arrau, quien explica que es fundamental preguntarse si estamos resolviendo algo al preocuparnos. Porque resulta que la preocupación no vuelve a una persona ni mas eficiente ni más creativa, entonces hay que asegurarse de no pasar demasiado tiempo en ese estado.

“Cuando uno se está preocupando está viviendo en el futuro y no en el presente, que es lo mismo que pasa con la ansiedad”, asegura Arrau, quien cataloga ambas situaciones como un “exceso de futuro”. Entonces lo que hay que hacer es hacerse consciente de la situación actual y de las herramientas con las que se cuenta para actuar al respecto.

“Algo que funciona muy bien para pasar de la preocupación a la ocupación es hacer un plan, pensar en cómo lo voy a resolver y qué pasos voy a dar, qué medidas voy a tomar para lograrlo. Es clave llevar esa ocupación a algo concreto para ver que es posible salir de donde se está”, dice Arrau. Este plan de acción, asegura la especialista, no es una nueva carga que nos va a sumar más preocupaciones, pues de ser así sería contraproducente. Es clave en este punto entender que necesitamos y que podemos contar con la ayuda de los demás. “Cuando estamos muy preocupados solemos pensar que se nos viene el mundo encima y que somos los únicos capaces de solucionar estos problemas cuando en realidad no es así. Hay más manos”.

Por otro lado, así como es importante planificar e identificar cómo se van a resolver los problemas para que dejen de preocuparnos, es fundamental entender cuando algo, sencillamente, no tiene solución. Cuando esto sucede, no queda otra alternativa que dejarlo ir.

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