El dispositivo que mejora la autonomía de las personas con ceguera

El proyecto ha sido respaldado por distintas entidades nacionales e internacionales.

MOV es el nombre de la tecnología creada por la diseñadora Silvana Herrera: una banda sensorial que va detrás de la oreja y que a través de vibraciones advierte de la proximidad y ubicación de objetos. Así, las personas con discapacidad visual podrían dejar de usar bastón y tener sus manos libres, ya sea para llevar objetos o simplemente caminar del brazo de sus parejas.


Cuando Silvana Herrera estaba estudiando diseño con mención en productos en la Universidad de Talca, decidió trabajar con personas con discapacidad visual para su pretítulo. En medio de la etapa de observación conoció a Michael Moraga, abogado que debido a su ceguera usaba un bastón blanco para desplazarse, elemento que era vital en su día a día.

Su contacto con Michael y con otras personas que vivían con los mismos problemas la hizo darse cuenta que, si bien el bastón era una gran ayuda, tampoco protegía del todo su experiencia de desplazamiento, ya que, al utilizarse en contacto con el suelo, esta herramienta no impide que sus usuarios puedan chocar con elementos que estén más arriba del codo, como ramas, letreros o ventanas.

Además, el uso del bastón está asociado a otros problemas, desde callosidades en las manos a enfermedades como el síndrome de túnel carpiano, tendinitis o bursitis.

Así fue como Herrera, hoy académica de la misma Universidad de Talca, empezó a pensar en una solución que protegiera la totalidad del cuerpo de las personas con este tipo de discapacidad. Buscando ideas acudió a la biomimesis, nombre que se le da al proceso de observación de la naturaleza para obtener respuestas a problemas humanos.

De esta manera llegó a los delfines, que utilizan un método de geolocalización emitiendos ondas desde su cráneo, las que rebotan en los objetos que tienen cerca y luego regresan entregando información que pasa a su oído interno.

Así luce MOV. Actualmente se trabaja en una versión beta.

Guiando a través de vibraciones

Tomando ese aprendizaje, Herrera también estudió distintas tecnologías de radares y sensores, como las de submarinos, autos y aspiradoras robóticas. El resultado final fue MOV, que se suma a una serie de tecnologías que buscan mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad visual.

El dispositivo consiste en una banda que se pone en la cabeza, sujetada detrás de las orejas y que a través de vibraciones va indicando al usuario la proximidad y ubicación de los obstáculos o amenazas que aparezcan en el camino.

Eso fue, a grandes rasgos, lo que presentó en su defensa de tesis. Sus profesores quedaron encantados y le pidieron que no lo mostrara a nadie hasta que lo patentaran.

“Yo siempre digo que no inventé la rueda. Tomé una tecnología que existía, la ligué con algo de la naturaleza y la lleve a MOV”, dice Silvana Herrera.

MOV cuenta con dos sensores, que en principio eran ultrasónicos y que ahora usan tecnología láser, que les permite más precisión y menos ruido. “Con ellos se hace el mapeo del espacio. Esa información se va al microcontrolador y el microcontrolador da feedback a las personas con vibraciones. Estas vibraciones tienen intensidades que las personas con discapacidad visual captan, ya que tienen el sistema háptico más trabajado, son mucho más sensibles”, explica Herrera.

La iniciativa ha recibido apoyo de distintas entidades. Solo en 2021, fue uno de los ganadores de Know Hub Ignition, se adjudicó el fondo de Valorización de la Investigación en la Universidad, fue elegida como una de las 50 ideas para un mundo mejor en la Bienal de Madrid, participó en el Design Week de Dubái y ganó el premio InspiraTEC en la categoría Emprendedora STEM Emprendimiento Temprano.

Además, este año ganó el Capital Inicia para Mujeres Emprendedoras de CORFO, financiamiento con el que esperan poder confeccionar un prototipo beta, enviarlo a Estados Unidos para ser probado y luego distribuir comercialmente los primeros dispositivos durante el próximo año.

Silvana Herrera, creadora de MOV, junto a uno de los voluntarios que probó el dispositivo.

Pruebas exitosas

A pesar de que el prototipado final no esté completamente acabado, Silvana Herrera asegura que las pruebas que han hecho con personas han sido todo un éxito. Hace algunas semanas, en la Universidad de Talca, llevaron a personas mayores con discapacidad visual a testear el dispositivo, pidiéndoles que realizarán un circuito usando MOV y sin bastón blanco.

“Fue súper positiva la respuesta. Ellos decían que les daba autonomía”, cuenta Herrera, que recalca que el principal aporte de MOV es poder dejarle las manos libres a sus usuarios. Esto permitiría cosas tan simples como poder llevar una cartera, pero también algunas más profundas; por ejemplo, que una pareja con este tipo de discapacidad pueda caminar tomada de la mano, ya que el bastón suele ir en la mano derecha e imposibilita eso.

“Me decían que les estaba dando una oportunidad nueva junto a sus parejas. Algo tan natural para uno como poder caminar de la mano es muy importante para ellos, porque da un espacio para habitar su amor socialmente”, señala.

Una solución para todos

Paralelamente, en España, la ONCE (Organización Nacional de Ciegos Españoles) también ha estado en contacto con Silvana Herrera, manifestando su interés por realizar pruebas con los primeros prototipos disponibles. Además, planea realizar pruebas en Chile con rangos etarios más jóvenes, que puedan darle una retroalimentación distinta a la que ya ha recibido.

Herrera sabe que uno de sus desafíos es cómo plantear la idea de reemplazar el bastón blanco, ya que es un mecanismo que está demasiado arraigado en esa comunidad. “Es súper difícil presentarles algo que implique dejarlo. Hay una dependencia social al bastón blanco”, observa.

Aunque aún hay etapas entremedio, la diseñadora ya piensa en el momento en que se pueda comercializar el producto. “La idea de esto es que lo ocupen las personas, yo no me quiero hacer millonaria”, es lo primero que dice al respecto. La diseñadora confiesa que incluso ha pensado en subir todos los planos y la programación del prototipo a alguna plataforma de código abierto.

A pesar de que aún no han calculado el precio final que va a atener el producto, Herrera dice que espera que no cueste más que un teléfono celular y que sea posible que el costo para los usuarios pueda ser cubierto por Fonasa o sus isapres.

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