Quién es Sam Altman, el hombre tras el controvertido ChatGPT

Fue presidente de YCombinator, cofundó una empresa con Elon Musk en 2015 y en los últimos meses ha estado al centro de la opinión pública, pero también de los temores de la industria con respecto al resguardo de la información que entregan los usuarios a las distintas plataformas. Asimismo es impulsor de la inteligencia artificial, pero también un defensor de las regulaciones al sistema.


Detrás de toda creación e innovación hay un equipo y mentes planeando cada paso. Eso es lo que ha pasado con ChatGPT en el último año. Para algunos usuarios fue una plataforma aparecida repentinamente, pero Sam Altman, el CEO de OpenAI, se traía el proyecto entre manos desde hace algún tiempo.

El ejecutivo ha tenido que responder a grandes empresarios y a personajes del sector tecnológico que han criticado la propuesta de su empresa; también ha contestado a las inquietudes de los cibernautas particulares. Además, ha admitido los peligros de su software de Inteligencia Artificial (AI). Pero, ¿Quién es Sam Altman?

Programador de profesión, nació en Chicago en 1985 y, desde sus primeras etapas, mostró un interés y talento particular por la informática. Su pasión y visión innovadora, según han dicho en otras ocasiones sus cercanos, lo han llevado a ser reconocido como uno de los líderes más destacados del mundo empresarial y tecnológico.

Estuvo a la cabeza de la reconocida Y Combinator y clave en el éxito de la prestigiosa incubadora de startups, de las más relevantes de Silicon Valley. Bajo su liderazgo, se apoyó y financió a numerosas empresas emergentes exitosas que han transformado el día a día de los usuarios, como Airbnb, Dropbox y Reddit. Su enfoque y su capacidad para identificar el potencial disruptivo han sido fundamentales para el crecimiento de estas compañías.

El pasado 11 de julio, la caída mundial del chat GPT delató lo importante que se ha convertido en todo el orbe como herramienta de trabajo.

Además de su papel en la incubadora, Altman es un destacado inversor. A través de su firma de inversión OpenAI ha respaldado proyectos de vanguardia en IA y aprendizaje automático. Su visión de futuro y su comprensión de las implicaciones de la tecnología avanzada lo han convertido en una voz influyente en este campo, mediando por su desarrollo ético y responsable.

Hacia 2015, Altman y el empresario tecnológico Elon Musk fundaron OpenAI, que este último abandonó tres años después (y ahora ha dicho que está arrepentido). El proyecto de ChatGPT, hoy en boca de todos, le siguió a Dall-E, que también cobró una tremenda presencia mediática —incluso con competencia— a través de la IA generativa.

Un empresario multifacético

El CEO de OpenAI también ha sido un defensor de la renta básica universal, una idea que ha generado debates en todo el mundo. Su creencia de que todos deberían tener una base económica para satisfacer sus necesidades básicas ha influido en las discusiones sobre políticas sociales y económicas.

Altman ha argumentado que la renta básica puede ser una solución para abordar los desafíos del futuro del trabajo y reducir la desigualdad.

Esta idea la ha apoyado apostando por una nueva forma de moneda digital, con el objetivo de brindar una alternativa segura y eficiente a los sistemas de pago tradicionales. WorldCoin, la divisa digital de Altman que estuvo en 2021 distribuyéndose en Chile, se basa en la tecnología blockchain y que garantiza transacciones rápidas, transparentes y seguras en todo el mundo.

¿La promesa? A cambio de escanear el iris de los usuarios, en algún momento podrían recibir tokens como compensación. Así podrán insertarse en este ecosistema digital, entregando uno de sus datos biométricos para identificación universal. Práctico, pero riesgoso, dicen algunos.

Dall-E, lanzada antes de ChatGPT, tiene la capacidad de generar ilustraciones detalladas y realistas de objetos y escenas imaginadas. Aunque hoy opacada por Midjourney, tuvo gran éxito en 2021.

La visión detrás de WorldCoin es crear una moneda global que puede utilizarse fácilmente en cualquier país sin las barreras y restricciones de las divisas tradicionales. El empresario ha dicho que busca fomentar la inclusión financiera y reducir la dependencia de los sistemas bancarios convencionales. Con ella, las personas podrán realizar transacciones de manera rápida y sencilla, sin importar su ubicación geográfica.

El CEO ha enfatizado sobre la importancia de la privacidad y la seguridad en su moneda. Blockchain permite un seguimiento inmutable de las transacciones y brinda un nivel adicional de seguridad y confianza.

Para 2022, en su momento, se dijo también que quería postular a un cargo político de forma independiente para la gobernación del estado de California, Estados Unidos. Pero, finalmente, habría optado por apoyar a aquellos candidatos de pensamientos similares.

La visión y experiencia de Altman le han valido numerosos reconocimientos a lo largo de su carrera. Ha sido incluido en listas como Forbes 30 Under 30 y ha compartido su conocimiento en todo el mundo. Su capacidad para identificar oportunidades de negocio y determinación para concretarlas han inspirado a emprendedores y empresarios.

Con su enfoque centrado en la innovación y el impacto social, su trayectoria y logros lo posicionan como una figura influyente en el ecosistema empresarial, y su visión audaz y sus contribuciones continúan impulsando el crecimiento y el avance tecnológico en todo el mundo. Pero también ha tenido que responder ante críticas y frente a las altas autoridades.

Defensor de la IA

Sam Altman no ha tenido dudas en destacar los beneficios de su plataforma, pero también ha advertido sobre los posibles peligros que esta supone para las distintas áreas de la sociedad. El Congreso de Estados Unidos, de hecho, lo llamó el 16 de mayo —junto a ejecutivos de IBM y la NYU— a testificar sobre los riesgos que representa la IA para la sociedad.

En esa audiencia, el representante de la compañía tecnológica asumió tener miedo sobre su propia invención y si esta podía representar un problema mayor para el mundo. Además, en esa misma jornada, que algunos calificaron como “histórica”, Altman planteó a los parlamentarios de su país que debían de instalarse mejores regulaciones con respecto a las inteligencias artificiales.

Todo para resguardar, así como la tecnología avanza, el bienestar y protección total de la información pública y de los ciudadanos —que es uno de los puntos de mayor crítica a la plataforma, en la que incluso información personal de otros usuarios ha aparecido en las respuestas que da la IA.

Sam Altman se presentó en mayo pasado frente a los parlamentarios del Congreso de Estados Unidos para referirse a los peligros que puede significar la IA para la sociedad y la necesidad de regulaciones.

Antes de eso, en marzo, tuvo que responder al propio Elon Musk y a un grupo de personajes del sector que publicaron una carta pidiendo el cese de investigaciones de los algoritmos del estilo ChatGPT.

Diversos expertos, junto al dueño de Twitter, Tesla y SpaceX, dijeron en su momento que la tecnología de Altman representaba grandes riesgos para la humanidad, exigiendo mayores herramientas de seguridad, regulaciones y vigilancia para no llegar, suponían, al punto de tener que entrar a diferenciar el límite de lo real y aquello creado por estas plataformas.

Advertían, como otros lo han hecho en diferentes ocasiones, lo que podría significar para la democracia y cómo podía incidir en periodos electorales.

Y es por esta misma misiva que fue convocado al parlamento de Estados Unidos, en el que posteriormente se le interrogó y declaró su temor. Pero previo a eso, como respuesta a la carta enviada por académicos y representantes, dijo que no manifestaban ni abordaban cuestiones técnicas de la plataforma. Además, comentó que trabajaban en otras cosas además de GPT-4 y que no habían siquiera sido mencionadas.

OpenAI, la firma de Altman, logró el reconocimiento en el ranking de empresas más relevantes TIME100 y entrar en la lista anual. Eso sí, a pesar del fervor de los usuarios y del reconocimiento en las diversas industrias, otros países se han sumado a las preocupaciones de Estados Unidos.

Italia, por ejemplo, prohibió durante un tiempo la plataforma, pero ya levantó el veto. En Brasil también existen ciertas preocupaciones, ´principalmente bajo el argumento del resguardo de la información de los usuarios.

Sam Altman ha conformado en los últimos meses a la tríada más nombrada del sector tecnológico, que incluyen a Elon Musk y Mark Zuckerberg, CEO de Meta. Con este último, de hecho, ha “unido fuerzas” frente a la próxima nueva regulación de Inteligencia Artificial en Europa y se reunieron la penúltima semana de junio con Thierry Breton, el hombre a cargo de las nuevas regulaciones y leyes impulsadas en la UE.

Hasta ahora Altman parecía oficiar desde las sombras, pero su nombre muy pronto saltó al reconocimiento público.

Chat GPT es mi copiloto

El pasado 11 de julio sucedió lo inesperado. El chat GPT sufrió su primera caída y dejó a los cibernautas sin otra alternativa tan confiable como la herramienta de inteligencia artificial generativa.

La mañana de ese martes fueron miles los usuarios que intentaron acceder a la plataforma, pero el mensaje que recibían era “No se pudo obtener el estado del servicio”. Y las redes sociales no se quedaron tranquilas. En Twitter se podía leer a cibernautas diciendo “No sé qué hacer sin ChatGPT”, “Cómo voy a trabajar sin ChatGPT”, entre otras cosas, pero tampoco faltaron quienes promocionaban otras alternativas.

ChatSonic, Character.AI, Quilbot o Reword fueron algunas de las que sonaron, mientras la herramienta de OpenAI mantenía interferencias en su funcionamiento. Incluso hasta horas después de “volver”.

Aunque los modelos de lenguaje como ChatGPT pueden ofrecer respuestas rápidas y útiles, también implican el acceso a una gran cantidad de información personal. Los usuarios se muestran cada vez más cautelosos y prefieren plataformas que garantizan una protección sólida de sus datos y salvaguarden su privacidad. Y puede ser uno de los motivos de descenso en el uso de este tipo de herramientas.

De acuerdo a un informe realizado por SimilarWeb, la plataforma de OpenAI tuvo en junio un descenso en su actividad de un 9,73%. En abril contaron con 1.756 mil millones de usuarios, mientras que mayo esa cifra creció a los 1.805 mil millones, para caer al siguiente mes a 1.630 mil millones. En los últimos 28 días, al menos hasta las 12:50 horas de este jueves, eran 1.462 mil millones. Eso frente a los 100 millones que lograba en enero.

En Estados Unidos, país donde Chat GPT tiene mayor tráfico, este descendió entre mayo y junio en un 10,3%.

Una caída abrupta que no se explica sino por los diversos competidores en la industria. A pesar de los beneficios, como la ayuda a la búsqueda de empleo, las oportunidades que entrega en el aula, entre otras, los riesgos a la privacidad de la información pueden haber incidido en la decisión de los usuarios.

Otro de los puntos que puede afectar, es la falta de transparencia en el proceso de generación de respuestas. Aunque ChatGPT sea capaz de generar respuestas precisas y coherentes, los usuarios a menudo se sienten desconcertados acerca de cómo se llega a esas respuestas. La falta de visibilidad en el razonamiento detrás de las respuestas generadas puede generar desconfianza y dificultar la comprensión de la calidad y la precisión de la información mostrada.

No menos relevante es que algunos usuarios se sintieron frustrados con las limitaciones de ChatGPT en términos de conocimiento actualizado. Aunque el modelo se entrena con una amplia cantidad de datos, su conocimiento se basa en información disponible hasta septiembre de 2021, fecha en la que se establece el corte de conocimiento de la IA.

Esto significa que la información más reciente, los eventos actuales y las novedades tecnológicas pueden no estar incluidos en las respuestas generadas por ChatGPT. Los usuarios que buscan información actualizada y relevante pueden optar por otras fuentes o plataformas que ofrecen información más actualizada y confiable.

Eso sí, en caso de que el cibernauta le entregue la información adecuada, aunque se trate de información más reciente y esté lógicamente estructurada, el sistema podría procesar cierta respuesta que tenga sentido. En Estados Unidos, el país que tenía más tráfico, descendió entre mayo y junio en un 10,3%. Y no solo eso, porque a nivel general, el tiempo de permanencia cayó en 8,5%.

Según destacaron en SimilarWeb, Character.AI, que le sigue a ChatGPT como modelo independiente igualmente cayó, pero en un 32%. Peor que OpenAI. Lo mismo pasó con Bing, de Microsoft.

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