Entre guardianes y críticos: la gestión Boric como punto de disenso en el proceso del FA
En medio del primer congreso frenteamplista, un grupo de dirigentes defiende la necesidad de evaluar críticamente la administración del exmandatario.
El congreso del Frente Amplio entró en tierra derecha y este jueves cada grupo interno del partido compartió sus documentos para proyectar el futuro de la colectividad, el rol que deben ejercer como oposición y sus planes para regresar al Ejecutivo.
A dos meses de dejar el gobierno, uno de los debates que cruzan el proceso de reflexión interna del Frente Amplio es la evaluación de cómo ejercieron el poder durante los cuatro años de gestión del Presidente Gabriel Boric.
Sobre el punto hay miradas diversas. Están los “guardianes” a ultranza del legado el exmandatario, quienes apuestan por dar vuelta la página de la derrota presidencial y centrarse en proyectar los próximos pasos de la colectividad.
Y, en contraposición, están los que persisten en la autocrítica y creen que la discusión sobre el futuro de la colectividad debe incluir el reconocimiento de que en el ejercicio del poder no se cumplieron las expectativas.
Pese al disenso, ambos conjuntos de dirigentes tienen una buena valoración de la figura de Boric y de sus logros. Se reconoce que el exmandatario es el máximo representante que tiene hoy el partido. Aunque no es la única figura.
Desde que se perdió la presidencial a manos de José Antonio Kast, el Frente Amplio ha tenido varias catarsis. Por eso los guardianes de la gestión de Boric sostienen que la prioridad debe ser mirar hacia adelante, porque ya hubo suficiente autocrítica.
De hecho, este último grupo cita el documento que se elaboró a raíz de una discusión en el comité central, que fue redactado en marzo por dirigentes de distintos sectores, como Giorgio Jackson y Gael Yeomans. En dicho informe se realizó una descarnada evaluación por la gestión Boric.
En los documentos que se enviaron al Frente Amplio el jueves en la noche se recogen varias de esas críticas.
Este es el caso del escrito que mandó el grupo que encabeza la diputada Gael Yeomans, denominado en la interna del FA como “Con fuerza y esperanza”.
En el documento de 10 páginas, este “lote” incluyó dentro de su proyección de futuro un repaso crítico del paso del partido por el poder, proceso del que este sector no asumió cargos en la primera línea del gabinete.
“La victoria electoral no garantiza el logro de una capacidad de cambio social. Nuestro acceso al gobierno en condiciones de minoría parlamentaria, con una coalición oficialista fragmentada y una inicial dependencia excesiva del rumbo del proceso constituyente, nos mostró a las claras que ganar elecciones no equivale automáticamente a construir poder social”, indicó el grupo que, además de Yeomans, integran otros dirigentes, como la diputada Ericka Ñanco.
El texto añade que “un aprendizaje crucial es que la llegada al gobierno sin fuerza social organizada ni una estrategia de conducción adecuada puede empujar a la izquierda desde la disputa hacia la gestión, y desde la perspectiva de cambios profundos hacia la administración de una política condicionada por correlaciones de fuerzas adversas”.
En la interna del Frente Amplio se difundió otro documento del mismo grupo “Con fuerza y esperanza”, pero con 80 páginas. Allí, la autocrítica sobre el paso de la tienda por el poder fue más directa. “Tras la derrota del Apruebo, esa posibilidad de transformación inmediata se cerró y nuestro gobierno quedó empujado a una posición defensiva, de carácter más administrativo, que de forma persistente cedió espacios discursivos a los sectores conservadores", dicen, por ejemplo, en un apartado del texto.
“El período 2022–2025 fue de reflujo, marcado por dificultades para movilizar a nuestras propias bases militantes y adherentes, poco convocadas por una política que se justificó como un intento de conseguir el apoyo de sectores moderados dispersos”, agregan en el mismo escrito.
Entre los diversos documentos que fueron enviados este jueves, el del grupo de Yeomans es solo uno de los que mantiene sobre la mesa el proceso reflexivo sobre la etapa del FA en el gobierno.
Otros sectores, como el asociado a los exmilitantes de Revolución Democrática, omitieron mencionar mayores comentarios sobre su paso por La Moneda.
Tampoco se planteó este aspecto en la tendencia asociada al senador Diego Ibáñez y la exministra Antonia Orellana -denominado como “De Cordillera a Mar”-.
En el escrito que ingresó este jueves Decam se enfocó en la proyección de los próximos pasos del frenteamplismo.
Esto se remarca dado que dentro de este grupo también han sido críticos con parte de la gestión de Boric, como, por ejemplo, con el aspecto relativo a uno de los tres ejes que presentó este conjunto de dirigentes en su documento: el feminismo, apuesta que fue duramente golpeada por la crisis que estalló en octubre de 2024 con la denuncia de índole sexual en contra de Manuel Monsalve, exsubsecretario del Interior de Boric.
El debate por la proyección del FA seguirá en los próximos meses y el tono autocrítico con el paso por el poder promete mantenerse en la discusión. En junio habrá un plenario donde se recogerán las discusiones de las Unidades Congresales (UCON), instancias en las que han participado activamente figuras como el mismo expresidente Boric.
Luego vendrán las elecciones que renovarán los más de 100 cupos del comité central y la directiva, que hoy lidera Constanza Martínez, cercana al exmandatario.
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