Estrategia de “copamiento” comunicacional de La Moneda levanta primeras alertas en la derecha
La seguidilla de anuncios y decisiones en la primera semana ha permitido al Ejecutivo marcar la agenda y desorientar a la oposición, pero en el oficialismo advierten riesgos de coordinación y desgaste.
A una semana de haber llegado a La Moneda, el gobierno de José Antonio Kast optó por una estrategia de alto impacto mediático: copar la agenda política y legislativa con una seguidilla de anuncios que, hasta ahora, han mantenido a la oposición reactiva.
El despliegue no ha sido menor. El Plan de Reconstrucción Nacional -que anunció medidas controvertidas en materia de gratuidad y el CAE-, el retiro del proyecto de negociación ramal impulsado por la administración anterior, la revisión y retiro de múltiples decretos en distintas subsecretarías, la activación de una auditoría total al Estado y la apertura del debate por eventuales indultos presidenciales, han configurado el inicio de este gobierno.
A eso se suma la instalación de nuevos frentes, como la eventual modificación al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), en medio del alza internacional de los hidrocarburos. Todo, en paralelo y sin el ingreso masivo de proyectos de ley aún, lo que ha llevado al Ejecutivo a moverse principalmente a través de urgencias, anuncios presidenciales y ministeriales.
En Palacio reconocen que el diseño ha sido deliberado y fue pensado desde antes de asumir. La apuesta ha sido aprovechar la denominada “luna de miel” del Ejecutivo, que son siempre los primeros meses, e instalar múltiples focos simultáneos para marcar el tono del gobierno desde el inicio y evitar que la oposición logre articular una respuesta unificada.
“Mantener la agenda” es la consigna que se repite en el oficialismo, donde destacan que el despliegue ha obligado a sus adversarios a escoger en qué frente concentrar sus críticas.
Hasta ahora, la evaluación interna de Palacio es positiva, aunque reconocen que implica riesgos. Si bien han surgido cuestionamientos -como el debate que abrió el propio Jefe de Estado por los indultos uniformados condenados en el contexto del estallido social-, en el Ejecutivo sostienen que esas “externalidades negativas” han sido contenidas sin alterar el rumbo general de la estrategia.
Un rol clave en ese equilibrio lo ha jugado el ministro de la Secretaría General de la Presidencia (Segpres), José García Ruminot. En el diseño de La Moneda, su tarea ha sido aterrizar los anuncios e intentar entregar certezas cuando el ruido político escala. Así ocurrió, por ejemplo, tras su paso por Icare la mañana de este miércoles, donde moderó las expectativas sobre el futuro del Mepco. “No es que vayamos a terminar con el mecanismo, pero sí va a haber que introducir algunas acciones legislativas”, afirmó.
Ese equilibrio entre ofensiva y contención es, precisamente, uno de los puntos que genera debate dentro del propio oficialismo. Aunque valoran la capacidad de instalar temas, algunos -en privado- advierten que sostener un ritmo de “copamiento” permanente puede tensionar la coordinación interna y dificultar, más adelante, los puentes con la oposición.
Desde el Congreso, el diputado UDI Marco Antonio Sulantay reconoce que el despliegue es inusual frente a la tradición de vocerías más acotadas desde el retorno a la democracia, aunque justifica el riesgo: “La premura de que la gente necesita comunicación de lo que se está haciendo vale ese riesgo”.
En el oficialismo, en tanto, asumen que el diseño implica costos. “El gobierno está para correr riesgo, sobre todo en uno como este que es de emergencia”, indica el republicano Juan Irarrázaval, quien enfatiza que una mayor actividad en todos los niveles inevitablemente expone más flancos.
En Evópoli, el diputado Jorge Guzmán apunta a la necesidad de ordenar el flujo de información: “Eso siempre va a ser un riesgo, pero uno tiene la mirada de que va a estar debidamente coordinado, informado, es muy importante que la información la maneje Segpres y la que baje a los parlamentarios y a la ciudadanía en general”.
Una preocupación que también comparte el RN Diego Schalper, quien pone el foco en la coordinación comunicacional y el rol de la vocería para mantener coherencia en medio del alto volumen de anuncios.
“En eso la que tiene responsabilidad es la ministra vocera, que es lograr que las comunicaciones mantengan una coherencia. El diseño, evidentemente, reporta riesgos, pero riesgos que debieran ser manejados perfectamente por la Segegob”, afirma.
Por ahora, en La Moneda apuestan a que el impacto inicial compense los riesgos. La incógnita es si este ritmo -que ha logrado desorientar a la oposición en su primera semana- podrá sostenerse en el tiempo, especialmente cuando el gobierno deba pasar desde el anuncio a la tramitación legislativa y a la negociación política.
El diseño ha sido trabajado principalmente por el equipo que lidera Cristián Valenzuela, director de Contenidos y Comunicaciones del Segundo Piso de Kast. Bajo su mando también está la Secretaría de Comunicaciones (Secom), que encabeza Felipe Costabal.
Ambos han intentado, según transmiten en Palacio, mantener el control de la agenda y también de las distintas autoridades de gobierno, a las cuales han instruido a informar todo y evitar filtraciones.
En su vocería, la ministra Mara Sedini aseguró que “esto no es un copamiento comunicacional, esto es trabajar, porque entendemos que cada día que se pierde es un costo para miles de familias que hoy enfrentan problemas de seguridad, migración, empleo y situación económica, y por eso estamos actuando con urgencia y responsabilidad desde el primer día”.
Lo último
Lo más leído
1.
3.
4.
5.
Casi nadie tiene claro qué es un modelo generativo. El resto lo leyó en La Tercera
Plan Digital + LT Beneficios$6.990 al mes SUSCRÍBETE