Por Francisco ArtazaLa frágil tregua de la oposición para enfrentar la megarreforma de Kast
Esta semana la oposición dio sus primeros pasos para articular una ofensiva común frente a la megarreforma del gobierno de José Antonio Kast, para lo cual optaron por obviar sus diferencias y evitar críticas cruzadas. Pese a ello, algunos partidos no han renunciado a seguir adelante con su propia estrategia.

“¿Qué pasa con la DC?“, preguntó la timonel socialista, Paulina Vodanovic, el miércoles 6, cuando a eso de las 14.15 horas aún no aparecía ninguno de los representantes de ese partido que habían sido convocados a un encuentro clave en el que se intentaría coordinar ”un voto unitario desde la DC al PC” frente a la megarrefoma que impulsa el gobierno de José Antonio Kast.
Apenas unos minutos antes, durante el almuerzo de los diputados DC, el presidente de ese partido, Álvaro Ortiz, había anunciado que tenía que partir de inmediato a Santiago para llegar a una reunión con el cardenal Fernando Chomalí y más tarde a un encuentro con expresidentes de la colectividad. Ortiz no usa auto y viaja en bus, por lo que les insistió que tenía que irse para no llegar atrasado a las citas. Eso, pese a que en el tercer piso de la Cámara, en la Sala 315, estaba a punto de comenzar la cita del mundo progresista.
Pero poco antes de salir, Ortiz recibió un llamado telefónico de la senadora por Atacama, Yasna Provoste, para asegurar su presencia en el cónclave con los partidos de izquierda. A tan solo 20 horas de que se votara la idea de legislar en general en la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja, era indispensable una mayor coordinación política, le remarcó. De hecho, Provoste había confirmado el martes en la noche al resto de las bancadas de oposición la presencia de los DC.
Con una oposición fragmentada y sin un proyecto común, cada partido había tomado su propia estrategia frente al gobierno de Kast, poniendo cuesta arriba los esfuerzos por articular un frente común para lo que desde la izquierda han denominado la “madre de todas las batallas”.
Por lo mismo, el miércoles en la tarde, los presidentes de partidos, secretarios generales y jefes de bancadas del PS, PPD, FA y PC respiraron más aliviados cuando vieron entrar a los tres representantes de la DC. Ello, pese a que la Falange mantiene abiertas las puertas para dialogar con el gobierno y negociar mejoras al proyecto de reconstrucción, distanciándose de la izquierda más dura, que hasta entonces priorizaba la crítica a aspectos medulares de la reforma tributaria incluida en el proyecto más que en plantear alternativas a la iniciativa del Ejecutivo.
Rayado de cancha
“Aquí está la DC, están su presidente y sus jefes de bancadas”, dijo Ortiz al ingresar, escudado por la senadora Provoste y el diputado Jorge Díaz.
Para varios de los presentes se trataba de una señal de unidad clave en momentos en que el gobierno busca apurar la tramitación del proyecto en la Cámara de Diputados, aprovechando la amplia mayoría que tiene en las comisiones de Hacienda, Medio Ambiente y Trabajo, y abrir espacios de negociación una vez que la iniciativa esté en el Senado.
“Por primera vez se está viendo un trabajo colaborativo” entre los partidos de centro e izquierda tras la dura derrota electoral de fines del año pasado, manifestaba el diputado y futuro timonel del PPD, Raúl Soto.

Los festejos en el mundo progresista, sin embargo, eran cautos.
“En la reunión todos dejaron en claro que la unidad en estos momentos se da sólo en torno a este proyecto de ley en específico, pero que no amarra las posiciones que tomen los partidos a futuro en otras materias. Eso corre por cuerdas separadas y se irá viendo a su debido tiempo”, señalan dirigentes de oposición.
La tregua es tan frágil, que ese mismo miércoles 6, mientras en el tercer piso de la Cámara se reunían las directivas de los partidos y sus jefes de bancada para avanzar en la articulación de una estrategia común, a sólo unos metros de distancia, en la oficina del comité de diputados comunistas, ubicada en el primer piso del Congreso, se realizaba otro importante encuentro, esta vez de los equipos jurídicos de las bancadas del PS, PPD, FA y PC para preparar las indicaciones que presentarán al proyecto de ley de reconstrucción de Kast antes de la medianoche del lunes 12. Cita a la que la DC no se sumó.
Al interior de la izquierda también hay diferencias respecto del número y tipo de indicaciones que se podrían presentar. El martes, el diputado comunista Boris Barrera advirtió que la oposición podría inundar con más de 1.200 indicaciones, lo que complejizaría y ralentizaría la tramitación del proyecto emblema del gobierno. En el PS, sin embargo, esa estrategia no convence del todo, por lo que han pedido afinar más este plan.
Pero la señal más fuerte de que la oposición está lejos de alcanzar un acuerdo para enfrentar unidos al gobierno vendría por otro lado. Apenas terminó la reunión de coordinación de las oposiciones, Ortiz llamó al ministro del Interior, Claudio Alvarado, para informarle que el jueves no votarían a favor de la idea de legislar la megarreforma en la Comisión de Hacienda, pero que seguían abiertos al diálogo.
Para entonces, el gobierno había respondido de manera informal a la propuesta que la bancada de diputados DC le había enviado el 4 de mayo a La Moneda y en la que pedían avanzar en la creación de un “Estado escudo” que proteja a la mediana empresa, el empleo y al sector agrícola, alertaba sobre los riesgos de déficit estructural que podrían verse agravados por la menor recaudación y planteaba medidas de mitigación.
El próximo lunes, los equipos técnicos de la DC, coordinados por el abogado experto en derecho tributario Alfredo Ugarte Soto, se reunirán con el gobierno para trabajar en una “mesa agrícola” algunos de los temas incluidos en la propuesta que hizo llegar la DC.
Por lo mismo, señalan dirigentes del PS, la única forma de avanzar en un incipiente proceso de coordinación política de las oposiciones frente a la megarreforma del gobierno ha sido dejar a un lado las diferencias y concentrarse solo en los puntos comunes.
“Aquí hay que trabajar con geometría variable y flexibilidad táctica”, o “unidad en la diversidad”, son algunas de las frases a las que recurren cuando las diferencias son insalvables y corren el riesgo de trabar los acercamientos, por lo que la salida es simplemente obviarlas por ahora y optar por los temas donde sí hay coincidencias.
Fue precisamente lo que tuvieron que hacer a mediados de abril los representantes de los centros de estudio vinculados a los partidos de la Social Democracia y los del FA y el PC, bajo el alero de las secretarías generales de las distintas colectividades, para avanzar en la elaboración de una propuesta técnica que pudieran confrontar con la del gobierno. El texto, elaborado por un grupo de economistas coordinados por el director de la Fundación Chile 21, Luis Escobar, fue entregado ayer (sábado 9) a los partidos opositores y será divulgado mañana lunes en un evento al que pretenden darle un formato de seminario.
Llegar a este texto no fue fácil, reconocen. Pese a que hay bastante consenso en los aspectos negativos de la reforma del gobierno, no son pocos los dirigentes, desde el PC al PS, que se resistían a abrir una negociación con la derecha frente a lo que han llamado una “reforma tributaria encubierta”, cuyos efectos “favorecen a los más ricos”.
Para otros, la estrategia de atrincherarse y rechazar todo el paquete de medidas no daría réditos a la oposición. “Quedarnos en la crítica no era viable. La única forma de capitalizar el malestar que ha generado la megarreforma en sectores moderados que apoyaron a Kast es presentar una propuesta de la oposición”, remarcan desde el Instituto Igualdad y otros centros de estudios próximos al Socialismo Democrático.
No fueron las únicas diferencias que dificultaron la elaboración de una propuesta común. Desde el Socialismo Democrático algunos economistas pedían hacer una dura autocrítica a los efectos adversos para el crecimiento económico provocados por la reforma tributaria que impulsaron desde Hacienda Alberto Arenas y Alejandro Micco en el segundo gobierno de Michelle Bachelet.
“Hubo un lote de economistas de izquierda y centroizquierda que fuimos muy críticos de la reforma tributaria de Arenas y Micco y estuvimos en contra del alza de los impuestos corporativos. Tuvimos discusiones muy duras con Arenas, pero sobre todo con Micco, porque nosotros planteábamos que iba a tener efectos negativos sobre la inversión y el crecimiento, por lo que era preferible el camino de modificar otros tributos”, señala el economista y expresidente del PS Gonzalo Martner.
Fuentes vinculadas a los centros de estudio que apoyaron el trabajo de los economistas señalan que la propuesta se abre a una rebaja gradual de los impuestos a las empresas, pero a cambio de medidas para mitigar una baja significativa de los ingresos fiscales, lo que posibilitaría sostener el financiamiento de beneficios sociales.
También pidieron hacer una autocrítica a algunas políticas públicas que implementó el gobierno de Boric, lo que implicaba, incluso, abrir un debate sobre el manejo de las finanzas públicas por parte de un ministro socialista, como Mario Marcel. Puntos que no fueron aceptados por el Frente Amplio, preocupados de defender el legado del primer gobierno.
Desde los partidos el rayado de cancha fue claro y preciso: no meterse en las diferencias y avanzar en los puntos donde hay acercamientos.
“Por ahora no es el momento de las autocríticas, es mejor hacernos los tontos en eso y no meternos ahí”, admite en privado el secretario general de uno de los partidos del Socialismo Democrático. “Si hay algo que nos diferencia, no se habla de eso”, remata.
El rayado de cancha desde las directivas partidarias también fue para el trabajo de sus parlamentarios. “Es indudable que hemos tenido diferencias y que eso se va a manifestar, como ya ha ocurrido en algunas votaciones de proyectos de ley que ha presentado el Ejecutivo (entre otros, el proyecto de ley de Escuelas Protegidas), pero el acuerdo que tenemos es que se manifiesten esas diferencias sin confrontar las posturas de los otros partidos de la oposición, con respeto a la identidad de cada partido”, reconocen desde las mesas directivas del mundo progresista.
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