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Review del Omni Ring de Kinegun: ¿Para qué sirve un anillo inteligente?

Los anillos inteligentes cuentan con sensores para medir algunos datos de salud y sueño. Son un wearable sin pantalla que se controla desde el teléfono y su foco principal es el bienestar. ¿Valen la pena?

Review del Omni Ring de Kinegun: ¿Para qué sirve un anillo inteligente? Alejandro Jofré / La Tercera

La idea dominante es esta: los anillos inteligentes tienen sentido como un wearable de salud “sin pantalla”, pero todavía no son un reemplazo del smartwatch. Son, por así decirlo, una alternativa elegante y específica para simplificar el monitoreo de salud, sueño y bienestar.

Hace un par de años, el mercado de los wearables había comenzado a desplazarse de la muñeca hacia los dedos. Si bien marcas globales han acaparado los titulares, como Oura, Samsung Galaxy Ring y RingConn, en el ecosistema local Kinegun -marca chilena conocida principalmente por sus dispositivos de recuperación deportiva- ha introducido el Omni Ring.

Se trata de un anillo inteligente que, tras probar sus funciones y revisar su hoja de especificaciones, en La Tercera analizamos si logra equilibrar su promesa de diseño, precisión y autonomía.

Construcción y ergonomía: el factor titanio

Lo primero que destaca del Omni Ring es su materialidad. Fabricado en titanio, el anillo logra un peso que oscila entre los 2.4 y 4.5 gramos, dependiendo de la talla. En la práctica, esto se traduce en una de sus mayores virtudes: la ligereza. A diferencia de un reloj, que puede resultar molesto durante el sueño o sesiones intensas de ejercicio, el Omni Ring desaparece tras unos minutos de uso.

Con un grosor de 2.5 mm, el dispositivo es ligeramente más robusto que una alianza tradicional, algo esperable considerando que alberga sensores PPG, un acelerómetro y una batería.

Su acabado en negro mate (hay otra versión en plateado) es discreto, alejándose de la estética “tech” evidente para parecer joyería convencional. Además, cuenta con certificación IP68 y resistencia de 5 ATM, lo que lo hace apto para nadar o ducharse sin preocupaciones, un estándar mínimo exigible para un equipo de uso 24/7.

Sensores y métricas: ¿Qué mide realmente?

Review del Omni Ring de Kinegun: ¿Para qué sirve un anillo inteligente? Alejandro Jofré / La Tercera

El Omni Ring no busca reemplazar a un dispositivo de diagnóstico médico, es más bien una herramienta de referencia. En su interior, el hardware cumple con los pilares del monitoreo actual: frecuencia cardíaca y SpO2, con mediciones constantes de pulso y saturación de oxígeno en sangre, temperatura corporal, un sensor útil para detectar variaciones basales que podrían anticipar fatiga o enfermedad, y monitor de sueño, quizás su función más sólida. Al no tener pantalla, el anillo es el compañero ideal para medir fases de sueño (profundo, ligero, REM) de forma menos invasiva que un Smartwatch.

En nuestras pruebas, la precisión del podómetro y el sensor cardíaco se mantiene en rangos aceptables para el usuario promedio, aunque, como todo sensor de dedo, puede presentar variaciones menores frente, por ejemplo, a bandas pectorales de precisión profesional.

Autonomía y software

Uno de los puntos críticos de cualquier wearable es la dependencia del cargador. El Omni Ring integra una batería de polímero de litio que promete entre 5 y 7 días de uso continuo. En un uso real, con todas las mediciones activas, la cifra se acerca más a los 5 días, lo cual sigue siendo superior a la mayoría de los relojes inteligentes de gama alta.

Respecto al software, la aplicación de Kinegun actúa como el centro de mando. A diferencia de competidores internacionales que requieren suscripciones mensuales para acceder a los datos detallados (como el Oura Ring), el modelo de Kinegun es de pago único.

La interfaz es limpia aunque ciertamente es un software chino con una capa de personalización local. Permite visualizar la variabilidad de la frecuencia cardíaca y los niveles de estrés, entregando un puntaje de “recuperación” que ayuda a decidir si el cuerpo está listo para un entrenamiento intenso o requiere descanso.

¿Vale la pena?

Kinegun es una marcha chilena con productos que se fabrican principalmente en China. En rigor, es una well-tech fundada por el kinesiólogo Vicente Caerols hace un lustro, con dispositivos para rehabilitación física, muscular y deportiva, con pistolas de masaje, equipos de electroterapia y otros dispositivos de electromedicina.

El Omni Ring de la marca es una opción interesante para quienes buscan métricas de salud sin la fatiga visual de las notificaciones constantes. Su principal valor reside en la construcción en titanio, la ausencia de membresías y la comodidad de su formato.

¿Es para todos? Probablemente no para quien necesite GPS integrado o interactuar con apps desde la mano. Pero para el usuario que prioriza el seguimiento del sueño, la recuperación y la estética minimalista, el Omni Ring se posiciona como una alternativa competitiva y local en un mercado que recién comienza a calentar motores.

Eso sí, los puntos bajos son varios: el grosor del anillo puede requerir un periodo de adaptación, hay una dependencia total del teléfono para visualizar datos en tiempo real y, aunque disponible para iOS y Android, la app entrega varios datos pero parece una versión a medio cocinar y con mucho por mejorar.

Es bien molesto que, por ejemplo, si tienes -además del Omni Ring (ref. $149.990)- una banda de Kinegun, como la Omni Band (ref. $199.990), haya que bajar una app distinta/adicional para controlarla. Esto limita mucho la experiencia del usuario; el ideal sería tener todo centralizado en una sola aplicación, como es el estándar en la industria, y no tener una app por cada wearable de la marca por separado.

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