Por Alexis Paiva MackCómo fue el “gran experimento” del Ejército de EEUU para preparar a sus soldados para combatir en temperaturas extremas
Soldados que participaron en el ejercicio militar en Alaska comentaron al New York Times que se sentían como si estuvieran en un “gran experimento”. La operación se desarrolló en medio de un escenario en el que las principales potencias mundiales han manifestado un creciente interés por el Ártico.

A principios de este año, el Ejército de Estados Unidos realizó un ejercicio de diez días en una de las zonas más frías de Alaska, con el objetivo de medir la capacidad de sus soldados para combatir en temperaturas extremas.
La operación contó con la participación de unos 4.000 soldados de la 11.ª División Aerotransportada del Ejército, incluyendo 107 de la Compañía Able.
También participaron varios cientos de soldados del Ejército de Canadá, según rescata el New York Times.
Durante el ejercicio, los efectivos resistieron temperaturas que descendieron hasta los -40 grados o menos. Marcharon por kilómetros mientras llevaban elementos clave para la supervivencia.
Soldados de la Compañía Able comentaron al citado periódico que a menudo se sentían como si participaran en un “gran experimento”.
El ejercicio se posicionó en medio de un escenario en el que las potencias mundiales han manifestado un creciente interés por el Ártico, región en la que el aumento de las temperaturas está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a minerales de tierras raras.
Desde Washington han insistido en la necesidad de una cooperación más estrecha con sus aliados árticos y han instado a la construcción de nuevas bases, para así contrarrestar los intereses de países como Rusia y China.
El presidente Donald Trump ha reiterado sus intenciones de que Estados Unidos obtenga el control de Groenlandia, territorio que es dependiente de Dinamarca, pero que cuenta con su propio gobierno y parlamento.
Ha recalcado que está dispuesto a comprar la isla ártica e, incluso, ha llegado a sugerir en distintas ocasiones que podría tomarla por la fuerza.
Trump ha subrayado que Estados Unidos necesita Groenlandia para resguardar la seguridad nacional e internacional.

Cómo fue el ejercicio de EEUU para preparar a sus soldados para el combate en temperaturas extremas
Una crónica del Times relata que, al iniciar el ejercicio, los soldados arrastraron trineos de plástico de 136 kilos, los cuales estaban equipados con tiendas de campaña con espacio suficiente para 10 (si se encogían), bidones de combustible para alimentar una estufa metálica y palas para quitar la nieve.
Los trineos también llevaban martillos, estacas y cuerdas para mantener las carpas en pie, así como extintores, para reaccionar en caso de incendio.
El ejercicio se desarrolló en el Centro de Entrenamiento del Yukón, en Alaska, una extensión de 640 kilómetros de nieve y hielo que está en las cercanías del Círculo Polar Ártico.
La decisión de hacerlo ahí se debió a que las autoridades militares querían comprobar el rendimiento de los efectivos y de su equipamiento en el frío extremo.
Se realizó con munición simulada, por lo que las balas y los proyectiles de artillería fueron reemplazados por balas de fogueo y láseres.
El capitán Trung Duon Vo, quien está al mando de la Compañía Able, declaró que una de sus mayores preocupaciones era la posibilidad de que alguno de los soldados se cayera al agua después de que se rompiera el hielo en un río congelado.
Junto con ello, era consciente de que los efectivos se enfrentaban a potenciales dificultades como la congelación o la hipotermia.
Refiriéndose a los objetivos del ejercicio, comentó: “El Ártico siempre me infunde un poco de temor como líder. Si no haces lo correcto, morirás”.
Los soldados sabían que enfrentaban un mayor riesgo de sufrir congelación y lesiones relacionadas con la temperatura si no se movían. Por lo tanto, constantemente agitaban los brazos y golpeaban el suelo con los pies para mantener la circulación sanguínea.
Contaron con distintos tipos de chaquetas para abrigarse. La “nivel 7” era la más abrigada.
El frío extremo fue un desafío. Según relata el Times, se tenía previsto que los soldados marcharan unos cinco kilómetros la primera noche, con la nieve hasta las rodillas y cargando sus equipos.

Sin embargo, las complejidades llevaron a que el teniente y el sargento primero sugirieran modificar el plan y reducir ese desplazamiento a un kilómetro y medio.
El capitán Vo reconoció que los soldados ya se veían cansados en el primer día del ejercicio.
Cuando llegaron a su destino al amanecer, comenzaron a hacer un espacio en la nieve para montar sus tiendas de campaña. Sin embargo, después de una media hora en busca de permafrost sólido, notaron que estaban cavando en un pantano helado.
En vez de buscar un lugar mejor de inmediato, optaron por extender temporalmente sus sacos de dormir sobre la nieve.
Para enfrentar mejor el frío, hirvieron agua con calentadores de gas portátiles y la pusieron en botellas que luego metieron en sus sacos de dormir.
Después de descansar un par de horas, siguieron buscando terreno firme, para así clavar las estacas de sus carpas.
Descansaron alrededor de seis horas antes de partir nuevamente.
El coronel Christopher Brawley, quien supervisaba a unos 2700 soldados, incluida la Compañía Able, dijo al citado periódico que los altos mandos sabían que sus tropas de primera línea pensaban principalmente en dos tópicos: “Quieren saber cuándo van a entrar en calor y cuándo van a tener su próxima comida caliente”.
Los soldados de la Compañía Able eran parte de una gran fuerza que avanzaba para cortar las rutas de suministro del enemigo hacia el norte, mientras que los varios cientos de efectivos canadienses avanzaban a través de más de 16 kilómetros de nieve y pantanos para bloquear las rutas del sur.
Brawley reconoció que estos últimos tenían “una tarea terrible”. No obstante, precisó que contaban con el triple de motos de nieve que los batallones estadounidenses.
Asimismo, dijo, sus soldados están acostumbrados a operar en el frío extremo.
La mayor parte del ejercicio de diez días consistió en avanzar en medio de la nieve. Los combates con armas eran escasos.
Soldados comentaron al Times que sentían un frío intenso en los pulmones cuando la temperatura descendía por debajo de los -30 grados.
Cuando caía a -40 grados o menos, debían refugiarse en sus tiendas de campaña y entrar en modo supervivencia.
Los sargentos tenían que obligar a las tropas a seguir bebiendo agua. Muchos evitaban hacerlo para no tener que salir a orinar.

El sargento Marcus Soto-Simmons, uno de los operadores de drones de la Compañía Able, comentó que uno de los problemas que identificaron es que las tiendas de campaña destacaban en medio del frío extremo, lo que las hacía más fáciles de ser detectadas por drones equipados con sensores térmicos.
En uno de los días del ejercicio, el capitán Vo lanzó un dron de vigilancia que consiguió localizar rápidamente a un pelotón enemigo mientras estaban en sus carpas.
Tras identificar el objetivo, envió un segundo dron de ataque, el cual llevaba un explosivo simulado.
Los jueces que supervisaron el ejercicio determinaron que, con esos dos vehículos aéreos no tripulados, pudo abatir a la mayor parte del pelotón enemigo.
Las autoridades militares también identificaron que necesitaban carpas más modernas y más vehículos árticos, como motos de nieve y grandes vehículos de transporte de tropas.
El coronel Brawley afirmó que el ejercicio además mostró el valor de la experiencia en condiciones de estas características.
Dijo que los soldados canadienses habían pesado cada pieza de equipo que llevaron a Alaska y planificaron en detalle la distancia que sus tropas podrían recorrer cada día.
En cambio, “la técnica estadounidense es avanzar sin parar hasta que no se pueda más”, agregó.
Según el coronel, el enfoque canadiense es más eficaz.
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