Política

Idea de un plebiscito por reforma de seguridad enreda más al oficialismo y La Moneda sale a quitarle piso

La opinión de los expertos en Derecho Constitucional es lapidaria de que no hoy no se puede hacer un plebiscito, en los términos planteados por el senador republicano. No obstante, en el pasado, el profesor y jurista Fernando Atria (entonces militante PS y hoy miembro del Frente Amplio) planteó una fórmula en su libro “La Constitución Tramposa”.

SEBASTIAN CISTERNAS/ ATON CHILE

Un nuevo flanco se abrió para el gobierno luego de que el senador y presidente del Partido Republicano, Arturo Squella se abriera a impulsar un plebiscito con el fin de consultarle a la ciudadanía si apoya o no un cambio a la Constitución en materia de seguridad pública.

El problema es que de acuerdo a la Carta Fundamental, el referéndum se gatilla solo cuando un texto aprobado por el Congreso, que es resistido o haya sido vetado por el Presidente de la República. No al revés, como lo es la situación de la reforma constitucional enviada por el Presidente José Antonio Kast, que corre el riesgo de ser rechazada transversalmente por los parlamentarios de derecha e izquierda.

Según los artículos 128° y 129° de la Carta Fundamental, solo en caso de que los senadores y diputados insistan con una reforma constitucional, el Mandatario puede recurrir al plebiscito.

La fórmula de Atria

Sin embargo, Squella planteó en El Mercurio una idea peregrina, que no tiene mucho piso jurídico, a la que rápidamente La Moneda y legisladores del oficialismo, entre ellos del mismo Partido Republicano, le quitaron el piso.

“El plebiscito es una opción que no se puede descartar. El sentido más profundo de la reforma es ajustar las normas a la exigencia de la ciudadanía, dijo Squella.

Aunque la opinión de los expertos en Derecho Constitucional es lapidaria, de que no hoy no se puede hacer un plebiscito en los términos planteados por el senador republicano, en el pasado, el profesor y jurista Fernando Atria (entonces militante PS y hoy miembro del Frente Amplio) planteó una fórmula en su libro “La Constitución Tramposa” (2013), para sortear una eventual negativa del Congreso a cambios de la Carta Fundamental.

El mismo Atria admitía que la idea era controversial y creativa, pero la justificaba en la necesidad de encontrar una salida para cambiar el texto fundamental, al que calificaba de “tramposo”, a través de una asamblea constituyente.

La propuesta de Atria consistía en que el Presidente de la República dictara un decreto supremo dentro de su potestad reglamentaria para convocar a un plebiscito. Su idea es que se consultara a la ciudadanía si deseaba una nueva Constitución a través de una asamblea constituyente.

De acuerdo a la interpretación del abogado, la constitucionalidad de dicho decreto podía ser revisada por el Tribunal Constitucional, a requerimiento de alguna de las cámaras del Congreso. Por lo tanto, esa jugada inevitablemente requería del visto bueno del TC.

¿De quién fue la idea?

Aunque Squella no precisó cuál sería su fórmula, salvo que promueva otra reforma constitucional o recurra a consultas regionales no vinculantes, era una idea que estaba circulando en el oficialismo.

Algunos parlamentarios, que prefieren anonimato, señalan que era otro senador republicano el que planteó la fórmula en conversaciones privadas y que supuestamente era alentado por algunos asesores del Presidente Kast en La Moneda, en el llamado “Segundo Piso”.

Según la versión que hay en el Partido Republicano, el senador Squella simplemente respondió a una pregunta y no previó las consecuencias de su declaración.

La idea, supuestamente, tenía cierto precedente en una afirmación hecha por el ministro de Seguridad, Martín Arrau, el 12 de agosto, en Radio Pauta, donde planteaba: “Preguntémosle a la gente si está de acuerdo o no en que haya más fuerza por parte de las fuerzas de orden y seguridad, que tengan más medios para combatir la delincuencia”, dijo.

No obstante, aquella aseveración era simplemente una frase retórica, en referencia al apoyo que tiene la agenda de seguridad en las encuestas.

De hecho, Arrau en la reunión que tuvo esta mañana con parlamentarios de la UDI descartó de plano ser partidario de un plebiscito.

Portazo de ministros

Por su parte, el biministro del Interior y Seguridad Pública y de la Secretaría General de Gobierno, Claudio Alvarado, aseguró que el Ejecutivo no ha evaluado la alternativa de un referéndum.

“Respecto a la pregunta vinculada al plebiscito, quiero desmentir categóricamente esa información. El gobierno no ha pensado ni está pensando en un plebiscito”, afirmó.

Alvarado agregó que “una reforma constitucional nosotros la hemos planteado pensando que es necesario habilitar instrumentos para combatir de mejor manera la delincuencia, el narcotráfico y el crimen organizado”.

En esa línea, el secretario de Estado sostuvo que el Ejecutivo está dispuesto a incorporar las propuestas de los parlamentarios para ampliar los respaldos a la iniciativa.

El ministro de la Secretaría General de la Presidencia, José García Ruminot, coincidió con Alvarado y explicó que el plebiscito está previsto en la legislación para un escenario distinto.

No está contemplado en nuestro ordenamiento (que tras) rechazar una idea de legislar; haya que convocar a plebiscito”, afirmó.

“¿Cuándo podría haber plebiscito? Cuando hay una discrepancia después de tramitado un proyecto de ley, cuando hay una discrepancia entre el Ejecutivo y el Poder Legislativo... La interpretación correcta que nosotros tenemos es que no hay norma constitucional que permita llamar a plebiscito en esta etapa”, añadió.

Sin apoyo

El diputado Luis Sánchez (republicano), integrante de la Comisión de Constitución de la Cámara, descartó que sea una idea promovida desde su partido. “Yo creo que es una historia fabricada, es algo ridículo. Es algo que no tiene ningún fundamento sostener que podríamos terminar en algo así”, dijo evitando referirse al senador Squella, atribuyendo la polémica a una construcción mediática.

Su par Paulina Muñoz (libertaria) señaló que “la ciudadanía se puede manifestar a través de encuestas, puede dar su parecer acerca de lo que se está haciendo el Ejecutivo, pero ¡por favor! no vamos a llevar cada vez algo que no nos parece a un plebiscito. Creo que es irresponsable y para eso está el Congreso".

El presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Alessandri (UDI), también se mostró en contra de la idea de llamar a un plebiscito. “No resuelve el problema”, expresó, ya que a su juicio sería “pasar máquina”, con el fin de que ello sea un mero “abono de popularidad”. “Hagan el plebiscito si quieren, pero ¿no será más útil sentarse en la Comisión de Constitución del Senado y empezar a mejorar esa reforma?“, añadió.

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