El incómodo rol de Guillier

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El desmarque del excandidato presidencial de la centroizquierda sobre el "Acuerdo por la "paz social y la nueva Constitución" generó malestar entre quienes algún día respaldaron su frustrada cruzada por llegar a La Moneda.




Fue uno de los tres senadores que el pasado jueves votaron en contra de la reforma constitucional que selló el "Acuerdo por la paz social y la nueva Constitución", al que llegaron la madrugada del 15 de noviembre la mayoría de los partidos de la centroizquierda que alguna vez lo apoyaron.

Y la decisión del excandidato presidencial de la ex Nueva Mayoría, Alejandro Guillier, no pasó desapercibida en la Cámara Alta. Ese día, varios de sus exaliados aseguraban en privado que la actitud del senador por Antofagasta les generaba incomodidad. "No me arrepiento de no haberlo apoyado desde el principio", afirmaba esa tarde un senador PPD.

El desmarque del independiente reflotó en el sector el quiebre que se dio entre los partidos de la ex Nueva Mayoría y Guillier el 17 de diciembre de 2017, cuando el entonces abanderado presidencial de todo el arco opositor -desde la DC hasta algunos sectores del Frente Amplio- fue derrotado en segunda vuelta por Sebastián Piñera.

Y esa distancia, dicen en la Cámara Alta, no ha hecho más que profundizarse a poco más de dos años de la elección presidencial en que el parlamentario se alzó como la única esperanza de una oposición fraccionada.

Y pese a que la votación del parlamentario en materia constitucional sorprendió a varios, en el Senado advierten que no se trata de un hecho aislado. De hecho, el rol que ha asumido Guillier en el último tiempo -en diversos temas- ha incomodado a sus pares del PS, el PPD y la DC.

Para algunos senadores de esas bancadas, en su búsqueda por "perfilarse en su rol de independiente" el legislador ha perdido, en parte, la confianza de algunos de sus exaliados. "Se ha transformado en un actor poco confiable", dice un senador socialista.

De hecho, en la Cámara Alta apuntan a sus votaciones, por ejemplo, respecto del denominado proyecto de ley "antisaqueos", que fue aprobado en general por la sala del Senado, tras un controvertido paso por la Cámara Baja.

"Voté en general en contra del proyecto de #leyantisaqueos porque no dice nada de saqueos y solo busca criminalizar las legítimas movilizaciones sociales, transformando en delito la alteración del orden de una falsa normalidad, mientras se continúan violando los derechos humanos", dijo ese día tras convertirse en el único rechazo junto al senador del Frente Amplio, Juan Ignacio Latorre (RD).

Asimismo, dicen en el Senado, su rol en la Comisión de Minería, donde el PPD le había cedido el cupo, habría terminado por incomodar a esa bancada, donde finalmente optaron por reemplazarlo por el senador Guido Girardi.

En la centroizquierda aseguran que el parlamentario ha tenido actitudes "erráticas". Así lo refleja, dicen en la Cámara Alta, el hecho de que el parlamentario aprobara en la Comisión de Relaciones Exteriores de esa corporación el TPP11, justo antes de que estallara la crisis social, para luego arrepentirse.

"En el TPP yo cometí el mismo error que estamos cometiendo los políticos hace rato. El proyecto tenía teóricamente los votos y, por lo tanto, yo razoné: ¿Qué hago en este momento? ¿Hago un voto testimonial o trato de correr el cerco, recojo las críticas ciudadanas y veo si puedo negociar un cierto espacio? Pero lo que nos han dejado muy claro las protestas de estos días es que la gente se aburrió de los arreglos a medias y quiere una discusión de fondo", señaló al ser consultado por su voto el 25 de noviembre pasado.

La línea del independiente

Guillier sabe que sigue incomodando a quienes alguna vez respaldaron su opción presidencial. Sin embargo, dice que lo único que ha hecho en estos dos años es seguir la línea que fijó cuando se atrevió a disputar esa elección. "Cuando fui candidato dije que había que renovar la democracia y si bien los partidos eran esenciales, y lo siguen siendo, también había que reconocer que acotan el espacio de la representación ciudadana, y en mi programa de gobierno hablamos incluso de gobierno ciudadano. Lo que he hecho en el Congreso desde entonces es seguir la misma línea", dice al ser consultado sobre su desmarque en materia constitucional.

El senador, en todo caso, precisa que, a diferencia del Partido Comunista, él sí valora el pacto al que llegaron los partidos políticos, aunque reitera que no estaba dispuesto a aprobar una reforma que no asegurara una participación real de quienes, como él, quieran impulsar candidaturas independientes.

"La discusión de la nueva Constitución tiene que hacerse con el mundo independiente y con posibilidades ciertas de que compitan en igualdad de condiciones", dice el senador. El parlamentario advierte que si eso no se garantiza durante el proceso, este "carecerá de la legitimidad y podría generar mucha desafección. Hay mucha gente que me dice 'yo quiero participar, pero no quiero ir en una lista con un partido político' y me lo han dicho premios nacionales, escritores, incluso deportistas. Ellos me han pedido que yo trabaje para ampliar los espacios (...) y sé muy bien que el voto que uno tiene es lo único que de verdad te permite jugar".

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