Política

“La libertad es posible incluso tras los barrotes de una prisión”: los mensajes de Fujimori a la Fundación Jaime Guzmán

La mandataria peruana participó del programa dirigido a jóvenes de la organización que tiene como eje la libertad. En la instancia recordó su etapa en prisión preventiva, antes de ser sobreseída. “Al estar encerrada no permití a quienes me persiguieron que ellos escribieran mi historia”, enfatizó.

El martes por la tarde, por cerca de 31 minutos, la Presidente del Perú, Keiko Fujimori, se dirigió a los jóvenes que participaron programa “Líderes para una Sociedad Libre”, organizado por la Fundación Jaime Guzmán (FJG) y que, en esta ocasión, fue moderado por Claudio Arqueros, director de formación de la organización.

Para introducir la conversación -que se desarrolló de forma telemática- en torno a la libertad, Fujimori compartió una experiencia personal: “A mí me tocó vivir casi 500 días en una prisión injusta, sin condena, sin sentencia. Ya este caso ha sido archivado”. Hacía referencia a la prisión preventiva que cumplió entre 2018 y 2020 por el denominado “Caso Cócteles”, del que fue sobreseída.

“Puedo decirles que la libertad y el ejercicio de liderazgo es perfectamente posible incluso tras los barrotes de una prisión. Para mí, en ese momento, ejercí la que yo diría una de las más profundas formas de libertad, porque pudieron restringir mi capacidad de movilidad, pero no pudieron decidir por mí, no pudieron decidir quién debía ser Keiko. No permití que los barrotes, mi apellido ni mi pasado, ni mucho menos los prejuicios ajenos me definieran”, relató la Mandataria.

Y continuó: “Comprendí que la libertad más importante nace cuando una persona conserva la soberanía sobre su conciencia, sus pensamientos y sus decisiones. La verdadera libertad consiste en que nadie defina quién eres, qué piensas y en qué debes convertirte”.

En retrospectiva, dijo Fujimori, “estar en prisión injusta pudo limitar mis pasos, pero no encerrar mis convicciones. Y, lo más importante, al estar encerrada tampoco permití a quienes me persiguieron que ellos escribieran mi historia”.

“Liderar en libertad es negarse a vivir preso de lo que otros dicen que uno debe ser”, concluyó.

Tras compartir ese testimonio, Fujimori entró de lleno en lo que ella entiende por vivir en libertad y cómo, desde ahí, ejercer el liderazgo político.

“Ningún burócrata, ningún partido, ningún gobernante puede conocer (...) cuáles son sus sueños (de una persona) y cómo desea organizar su vida. Por eso, el liderazgo en libertad empieza por confiar en las personas, en los ciudadanos (...). Eso significa reconocer su capacidad para tomar decisiones, aceptar que pueden equivocarse, corregir, aprender y volver a comenzar”, afirmó.

En ese sentido, enfatizó que “la libertad no consiste en prometer una vida sin dificultades, consiste en garantizar que cada ciudadano pueda enfrentar esas dificultades con herramientas, oportunidades, seguridad y reglas justas (...). El papel del Estado es retirar las barreras injustas, proteger al ciudadano y darle las herramientas para avanzar. Después, cada persona debe ejercer su libertad para asumir la responsabilidad de construir su propio camino”.

En ese sentido, ella agregó que “una sociedad libre no abandona a quien necesita ayuda. Pero existe una diferencia fundamental entre brindar apoyo para que una persona pueda levantarse y crear un sistema que mantenga indefinidamente sometida esta dependencia política”.

“La política social debe liberar capacidad, acompañar a las personas para que recuperen su autonomía, no convertir la necesidad en un instrumento de control electoral. El mejor programa social es aquel que logra que, con el tiempo, sus beneficiarios ya no lo necesiten. La mejor ayuda es la que devuelve la independencia, el autoestima y la capacidad de decidir”, profundizó.

“El Estado debe dejar el mayor espacio de libeettad para que los ciudadano sdesarrollen sus capacidades en búsqueda de su plan de vida. La libertad necesita autoridades, pero una autoridad sometida a la ley. Necesita solidaridad, pero una solidaridad que fortalezca la autonomía. Necesita mercados, pero mercados abiertos y sujetos a reglas. Necesita derechos, pero también responsabilidades. El objetivo no es un Estado ausente ni uno que lo controle todo. El objetivo es un Estado al servicio de las personas: fuerte en sus deberes, limitado en su poder, austero en sus gastos y eficiente en los resultados”, concluyó la presidenta peruana.

Este taller se desarrolla como un esfuerzo conjunto entre la fundación, el Grupo Libertad y Democracia y la Unión de Partidos Latinoamericano (UPLA). Además, colaboran organizaciones como la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, el Centro de Análisis para Políticas Públicas, el Centro de Pensamiento César Monge Ortega, Libertad y Desarrollo, entre otras.

Entre los próximos expositores, están el exministro y presidente de la FJG, Hernán Larraín, y el expresidente de Colombia Iván Duque.

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