Lo que se juega la Democracia Cristiana en su junta nacional

El 12 de noviembre la DC realizará de forma telemática lo que conciben como la máxima instancia de decisión partidaria. En ella, un grupo buscará renovar la directiva del partido y ubicar a personeros como Alberto Undurraga o Andrés Zaldívar en la presidencia, además de renovar el tribunal supremo y el consejo nacional de la colectividad.


Si hay un sentimiento que ha reinado en el Partido Demócrata Cristiano (DC) durante este año es la tensión. Renuncias, peleas, recriminaciones cruzadas e incluso voces que buscan poner fin a la colectividad se han vuelto rutinarias entre sus militantes. Por lo mismo, varios de ellos ven en la junta nacional del sábado 12, concebida como la máxima instancia de decisión partidaria, como la única salida a la crisis que enfrentan y que se intensificó con la discusión constitucional.

El último hecho que tensionó los ánimos al interior del partido fue la resolución del tribunal supremo de la decé de suspender la militancia del exconvencional Fuad Chahin por 60 días, luego de que el 1 de noviembre un grupo de militantes solicitara al tribunal su expulsión por “contravenir la disciplina partidaria”, en referencia a su decisión de rechazar la propuesta constitucional emanada desde la Convención, en oposición a lo que resolvió la junta nacional del partido.

Dentro del entorno de Chahin ven la resolución como una señal de la directiva del partido -encabezada de forma interina por Aldo Mardones- para que la llamada “disidencia” de la tienda -aquel sector que estuvo por el Rechazo en el plebiscito- deje el partido junto a él. Esto en consideración de que Chahin ha tenido acercamientos con Demócratas, el colectivo que fundaron los senadores Ximena Rincón y Matías Walker y que busca convertirse en un partido político.

Sin embargo, conscientes de esa posibilidad, algunos de los integrantes de la “disidencia” señalan que han intensificado los llamados para que nadie deje el conglomerado antes de la junta. Confían en que se puede hacer un último intento de cambiar la dirección del partido, dicen.

En esta línea, el jueves por la tarde, antes de la suspensión de Chahin, algunos de los extimoneles de la tienda -como Andrés Zaldívar, Juan Carlos Latorre y Chahin-, junto a los diputados Joanna Pérez, Eric Aedo y Miguel Ángel Calisto, se reunieron en el Café Torres, en el centro de Santiago, para tantear la construcción de un acuerdo previo a la junta para generar cambios en la directiva. Posteriormente, luego de conocer la suspensión del exconvencional, algunos de ellos -más unos consejeros nacionales y cores- se reunieron por Zoom para comentar la decisión del tribunal supremo.

Dentro de la “disidencia” existe un diagnóstico común sobre que el tribunal supremo del partido está vencido, puesto que fue electo en 2015, y sus miembros, según se detalla en el estatuto del partido, duran cuatro años en sus funciones. Este, dicen, es uno de los puntos que quieren abordar en la junta, que se realizará de manera telemática.

Precisamente este fue uno de los antecedentes por los que la diputada Pérez, quien además es vicepresidenta de la DC, presentó ante el Servel un recurso para solicitar la “declaración de caducidad y cesación del tribunal supremo” del partido. En el documento también argumentó que el órgano que fue elegido con 15 integrantes hoy está compuesto solo por siete, lo que afecta el quórum de mayoría absoluta necesario para tomar decisiones.

De hecho, la semana pasada dos de los integrantes del tribunal anunciaron su renuncia a la instancia: Luis Mario Riquelme y Hugo Cifuentes. Este último justificó en su carta de renuncia que “toda vez que he manifestado diferencias se siguen reiterando acuerdos con los que no coincido, de forma que mi participación en el tribunal supremo no resulta ser el mejor lugar para contribuir a la superación de la crisis que vivimos como partido”.

En este sentido, Mardones sostuvo que ”esperamos que la junta “es un espacio donde renovaremos lo que es la orgánica del partido, como es el tribunal supremo y el consejo nacional, instancias que no se encuentran vigentes (…).

Pero eso no es todo. Fuentes de la DC adelantan que no todo se quedará en el Servel o el Tricel, sino que hoy pretenden llevar las eventuales irregularidades del tribunal del partido a la justicia este lunes.

En consideración de estos antecedentes, la diputada Pérez sostuvo que en la junta del 12 de noviembre “la DC se juega la posibilidad de mantenerse, ponerse de pie, solo si está a la altura de los liderazgos y lo que se espera de ellos. Muchos estamos esperando que haya señales de reflexión, de autocrítica (...)”.

Además, Pérez agregó que esta junta será solo de reflexión, porque “no da para más. Que no cumpla con la presencialidad, que no tengamos un tribunal supremo vigente (...), creo que no permitiría tener una junta que pueda tomar decisiones. Lo que más nos gustaría es elegir un tribunal supremo para luego renovar el consejo nacional y así poder mirar hacia adelante”.

Sobre las expectativas de la junta, Aedo, quien es jefe de bancada de los diputados de la DC, sostuvo que “yo creo que el 12 de noviembre marcará un antes y un después respecto de la vigencia o declive absoluto de la DC. Si no somos capaces de emerger de esa junta con una nueva directiva, ya sea integrada o renovada (...), la verdad es que la DC va a pasar a la irrelevancia, va a dejar una oportunidad de conectarse con las grandes mayorías del país”.

“Espero que personas como Alberto Undurraga y Andrés Zaldívar, entre otros, jueguen un rol en esa mesa. Espero también que los jefes de bancadas, tanto de la Cámara de Diputados como del Senado, volvamos a estar presentes en la directiva”, agregó Aedo.

Sobre este punto, Pérez agregó que “lo que se necesita es una nueva directiva transitoria, por seis meses, que sea capaz de hacer un trabajo de reflexión, un llamado unitario y dar garantías a todos los sectores y trabajar unidamente para contener la fuga de los militantes”.

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