¿Se termina el dilema de los 2/3? Opción de plebiscitos dirimentes tensiona a la Convención, pese a ratificación de quórum

El órgano confirmó en su reglamento definitivo que para que una norma constitucional sea aprobada deberá contar con, al menos, 103 votos, desechando así la propuesta impulsada por la izquierda y los pueblos originarios para reducir el quórum a 3/5. Sin embargo, la aprobación de una enmienda que permite que, en caso de que no se logre esa mayoría, sea la ciudadanía a través de consultas intermedias la que resuelva, abrió dudas sobre la relevancia de la regla y el impacto en el alcance de los acuerdos que tendrán que lograrse en la discusión de fondo.




Un hito clave para el futuro del proceso constituyente se cristalizó ayer. En la cuarta jornada de discusión, el pleno de la Convención Constitucional despachó -a poco menos de tres meses desde su instalación- el reglamento general que guiará la discusión de los contenidos de la nueva Carta Fundamental.

La votación del último artículo se selló con aplausos, pasadas las 13.04, en una jornada marcada por la ratificación de dos normas cruciales: el quórum de 2/3 con el que se tendrán que aprobar las normas constitucionales en el pleno y la posibilidad de que, en caso de que no se logre esa mayoría, se establezca un mecanismo para realizar plebiscitos intermedios o dirimentes.

El primero de ellos fue ratificado por 96 votos a favor -apoyos que fueron desde el Frente Amplio a Vamos por Chile e incluyó a la presidenta del organismo, Elisa Loncón-, 54 en contra y una abstención, a la vez que por una mayoría similar se rechazó la propuesta impulsada por el Partido Comunista, los Movimientos Sociales, Pueblos Originarios y Chile Digno para disminuir el guarismo establecido en el acuerdo que viabilizó el proceso a 3/5.

Mientras que en la centroizquierda valoraban que el quórum haya sido aprobado de forma “autónoma” por la constituyente, quienes han insistido con modificar la regla, advertían que sectores como el Frente Amplio se habían sometido a la “cocina” del acuerdo del 15 de noviembre y a la derecha. En las palabras de los convencionales, además, quedó de manifiesto que aún hay distintas interpretaciones sobre si efectivamente la ratificación del quórum terminará por garantizar que la discusión no se reabra en el futuro.

“Debate de 2/3 quedó resuelto (...), esto permitirá que ninguna idea se apruebe sin debate a fondo y que la Constitución tenga larga vida”, afirmó Patricia Politzer (INN).

La convencional Tania Madriaga (ex Lista del Pueblo), por su parte, advirtió: “Hoy votamos bajar el quórum a 3/5, lo que fue rechazado. Es claro que los creadores del (acuerdo del) 15N solo ven una ‘transformación en la medida de lo posible’. Es inminente y riesgosa una salida elitaria de la crisis”.

En otro tono se mostró parte del Partido Comunista. “No será nuestro sector político el que busque imponer un quórum, el pleno es soberano y ha decidido mantener los 2/3. Siempre hemos respetado los procesos democráticos y esta no será la excepción”, sostuvo tras la votación la convencional Bárbara Sepúlveda, dando por cerrada la ofensiva de su colectivo. Mientras que, en la misma línea, su par Marcos Barraza afirmó que actuarán de forma democrática.

Más allá de las posturas encontradas sobre el quórum en sí mismo, fue la ratificación de la norma que permite los plebiscitos dirimentes -que fue visada con votos de la izquierda, el Frente Amplio, el Colectivo Socialista e Independientes No Neutrales- lo que terminó abriendo dudas sobre el alcance e importancia que tendrá el generar acuerdos transversales -de 2/3- si, en paralelo, se establece un mecanismo de salida en que las diferencias entre los distintos sectores se resuelvan en una consulta ante la ciudadanía.

Pese a que se aprobó el Artículo 101 -el que algunos calificaron como la “norma candado” para garantizar que la discusión del quórum no se reabra en el futuro-, al fijar también un mínimo de 2/3 para modificar las disposiciones reglamentarias relativas a ese guarismo, para sectores de la derecha la regla habría perdido total relevancia.

Así lo hicieron ver con el hashtag “#ConvenciónTramposa” en sus redes sociales. “Es irrelevante ahora la aprobación de 2/3 al aceptarse un plebiscito intermedio. Lo que no tenga 2/3 se plebiscita. Violación flagrante a normas que regulan la Convención. La Constitución señala que esta no puede alterar quórum ni ‘procedimientos para su funcionamiento y para adopción de acuerdos’”, advirtió Marcela Cubillos (independiente-UDI).

El convencional Ricardo Neumann (UDI) sostuvo, a su vez, que “nos pagan por ponernos de acuerdo con mayoría de 2/3, pero si no lo logramos les devolvemos la pelota a los que nos eligieron a través de “plebiscitos dirimentes”. Con esta trampita los 2/3 caen en la irrelevancia y se pierde todo incentivo al diálogo y acuerdos”.

Más optimistas, en todo caso, se mostraron desde RN y Evópoli. “Hoy dimos un paso fundamental en la Convención con la aprobación del reglamento general y la confirmación de los 2/3 por el pleno. Es un apoyo histórico al acuerdo del 15N del que participé, y que buscó darle una salida democrática e institucional a la crisis que vivía Chile”, afirmó Hernán Larraín Matte.

Cristián Monckeberg, a su vez, señaló que la ratificación de los 2/3 “es un paso importante, pero ahora viene el gran desafío: Lograr los acuerdos que nos pide la gente, hacer los cambios urgentes que requiere el país y construir una casa común para las grandes mayorías”.

¿Es viable un plebiscito dirimente?

Más allá de los matices, para que se ratifique la posibilidad de que se realicen plebiscitos dirimentes, aún está pendiente que el pleno confirme la propuesta de reglamento realizada por la Comisión de Participación Popular. Fue en ese instrumento donde quedó establecido el mecanismo para normar la realización de dichas consultas.

El texto aprobado por esa instancia preliminar -y que será sometido a votación del pleno esta semana- fue modificado tras un acuerdo entre la izquierda y sectores del Frente Amplio y el Colectivo Socialista y estableció que “podrán someterse al mecanismo de plebiscito dirimente las propuestas de normas constitucionales respecto de las cuales no se hubiera obtenido el quórum para su aprobación establecido en el reglamento de votación, pero hayan alcanzado una votación igual o superior a 3/5 de las y los convencionales constituyentes por su aprobación en segunda votación”.

A su vez, se incluyó un inciso que señala que “para la convocatoria a plebiscito deberán llevarse a cabo las reformas a los cuerpos normativos pertinentes”. Esto, porque incluso aquellos sectores que respaldan la idea son conscientes de que para materializarla se requiere una reforma constitucional.

Sobre este punto, el convencional Fuad Chahin (Colectivo del Apruebo) asegura que “esto requiere una reforma constitucional al capítulo XV. Es decir, el Congreso por 2/3 tendría que aprobar los plebiscitos dirimentes. Entonces, se está haciendo acá un tremendo tema donde no lo hay”.

“Es una señal, pero creo que simplemente no es viable tal como está propuesto. Además, es discutible su pertinencia toda vez que donde esto se ha aprobado ha terminado siendo un desastre y desincentiva los acuerdos”, agrega.

Bajo esa lógica, algunos convencionales van más allá y sostienen -en privado- que pese a la aprobación de la norma, difícilmente se podrá llegar a realizar una consulta de esa envergadura, sobre todo por los tiempos acotados que tiene la constituyente para emanar un nuevo texto constitucional y porque lograr esa mayoría en el Legislativo no parece simple.

“El proceso que construye las propuestas de norma constitucional es claro y cada una de ellas debe ser aprobada por 2/3 de las y los constituyentes en ejercicio. El plebiscito dirimente, si se realizan las reformas constitucionales y legales que se requieren, pueden ser una herramienta complementaria para destrabar algunos temas excepcionales. Tengo la convicción de que podremos llegar a acuerdos y no será necesario utilizar esta alternativa”, sostiene el convencional del Colectivo Socialista Ricardo Montero.

En tanto, al cierre de esta edición, convencionales de Vamos por Chile y Rodrigo Logan (Colectivo del Apruebo) remitieron a la mesa un oficio con el que hicieron reserva de constitucionalidad de distintas normas aprobadas en el marco de la discusión, entre ellas, el plebiscito dirimente. “A través del oficio hacemos expresa reserva de nuestro derecho a recurrir a la Corte Suprema”, sostuvieron.

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