Meditación en tiempos de crisis: consejos para iniciarse en el camino de la iluminación (y no perderse)

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Ilustración: César Mejías.

Cuando la pesadumbre y la incerteza se hacen parte de las emociones, una vía de solución parece estar en la meditación, una práctica tan milenaria como desconocida para el común de la gente. Tres expertos detallan a Práctico algunos aspectos clave para desarrollarla y comentan los beneficios de su práctica.


Cuentan que en un momento de su vida, George Harrison dedicaba tantas horas al placer como al cultivo de la espiritualidad. Aburrido de su vida como músico millonario, a mediados de los sesentas comenzó a buscar otras sendas. Por curiosidad quiso dominar el sitar, un instrumento indio que conoció en el rodaje de la película Help!, de The Beatles. Desde ese momento, una cosa llevó a la otra. Al aprendizaje del yoga, le siguió el de la meditación, una práctica que el músico mantuvo hasta el final de sus días.

"Él estaba buscando algo mucho más alto, mucho más profundo", comentó a Rolling Stone, Ravi Shankar, el virtuoso del sitar que fue mentor y amigo de Harrison. "Parece que ya tenía algo de experiencia India en él. De lo contrario, es difícil de explicar cómo llegó tan atraído por un tipo particular de la vida y la filosofía, la religión, incluso. Parece muy extraño, de verdad. A menos que creas en la reencarnación".

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Tiempo después, junto al resto de los Beatles tomó cursos de meditación trascendental con el gurú Maharishi Mahesh Yogi, para lo cual incluso viajaron hasta el país oriental. Desde entonces, el artista fue un entusiasta de la práctica. "La vida es como un trozo de cuerda con muchos nudos atados -dijo en una entrevista con el poeta bengalí Mukunda Das-. Los nudos son el karma con el que naces de todas tus vidas pasadas, y el objetivo de la vida humana es tratar de deshacer todos esos nudos. Eso es lo que pueden hacer el canto y la meditación en la conciencia de Dios".

Por ello, en tiempos de crisis e incertidumbre, el camino de la meditación puede ser una alternativa a considerar para encontrar sosiego. Según Cristian Esparza instructor en el centro Meditación Chile (que cuenta con sedes en Providencia y La Reina), "desde hace un tiempo ya, las personas están buscando cada vez más respuestas a las inquietudes de la vida. El por qué, el cómo, el para qué estoy viviendo son cuestionamientos que surgen cada vez más fuertes. A través de la meditación uno puede lograr la sabiduría para llevar de la mejor manera cualquier situación que se nos presente".

Una apreciación similar tiene la instructora Ana Morales, del centro Pausa & Equilibrio que ofrece talleres de meditación, terapias de Flores de Bach, entre otras. "Desde antes de la crisis las personas están más receptivas a prácticas como la meditación. Tengo la sensación que las personas hoy día se están cuestionando más el actual modelo de sólo hacer y producir, dando espacios para escucharse sobre qué otras motivaciones tiene. Entre estas motivaciones están el cultivar espacios de quietud, sentir paz y tranquilidad".

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Para Marcela Carrizo, terapaeuta y especialista en disciplinas como reiki, sanación energética, kundalini yoga, limpieza de chakras, entre otras que ofrece en su fan page Terapias Complementarias Devraj Kaur, hubo interés en la meditación previo a la crisis. Advierte que esta puede ser útil en los meses venideros. "Pienso que cuando pase esto va a venir un estrés post estallido social. Entonces creo que ahí las personas van a necesitar más herramientas para su autocontrol y manejar sus emociones".

Los expertos aseguran que no hay una ideal edad para empezar a meditar y es una práctica que está al alcance de cualquiera que se anime a aprenderla. "Hay personas de todas las edades que se sienten motivadas por meditar -explica Morales-. Se puede meditar desde niño y sin duda sería un gran aporte para tu vida, ya que aprenderías a habitar este espacio que te conecta con tus pensamientos, emociones y no estar sólo hacia afuera".

De hecho, Cristian Esparza puede contar que él es un ejemplo de llevar la actividad desde temprana edad. "Conocí la meditación desde niño gracias a mi padre. Luego comencé a buscar en distintos lugares hasta que finalmente conocí un método de origen coreano. Los niños pueden meditar. De hecho un buen método de meditación es uno que cualquier persona pueda seguir sin importar edad o conocimientos".

El sentido de la respiración

Habitual imagen de gurús en el camino de la iluminación, es verles sentados de manera relajada. La razón es que el primer paso para meditar es conectarse con la propia respiración. "Consiste, pues, en encontrar una postura estable y cómoda en la que puedas ser consciente de tu cuerpo en el momento presente", explica Jack Cornfield en su libro Meditación para principiantes. "Tu cuerpo debe estar cómodamente asentado, de modo que puedas permanecer inmóvil durante varios minutos sin sentirte incómodo. Siéntate con la espalda erguida, con dignidad, pero sin rigidez (...) Experimenta con la postura hasta que encuentres una posición sedente que te permita estar erguido y, al mismo tiempo, relajado. Meditar no tiene que ver con luchar contigo mismo y, si no estás cómodo —si sientes, por ejemplo, malestar en las piernas—, lo más adecuado es moverlas atentamente".

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En otras palabras, la clave está en comprender de manera consciente lo que ocurre al inhalar y exhalar. "El objetivo de esta meditación consiste en experimentar la respiración sin pretender dirigirla ni cambiarla. Sé consciente de que la respiración funciona por sí sola y a su propio ritmo -agrega Cornfield-. A veces experimentarás la respiración como un frescor en las aletas de la nariz o un hormigueo en la parte posterior de la garganta, o quizás la sientas como un movimiento en tu pecho o en tu vientre".

Antes de intentar el proceso hay que tener en cuenta otros detalles. Marcela Carrizo afirma que es "Ideal tener un ambiente cómodo y tranquilo. Puedes estar sentado en una postura de flor de loto, o a lo indio. La forma más simple de meditar es hacerte consciente de tu respiración; respirar largo y profundo, para concentrarte en ella".

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La Padmasana, más conocida como la posición de loto​ es considerada una de las más óptimas para la práctica. Consiste en sentarse con las piernas cruzadas, y cada pie se apoya sobre el muslo contrario. Su vínculo con lo sagrado es tal, que suele incluirse en las representaciones del dios hindú Shiva y el Buda.

Según Cristián Esparza, para meditar también es necesaria una actitud receptiva. "Sólo se requiere tener ganas de encontrarse a sí mismo. Tener paciencia y perseverancia. Con una mente abierta y una actitud positiva todo se puede lograr".

Ver la catarata

Pero meditar no es tan sencillo. O al menos requiere atención. Sin embargo en la era de la información, en que existe un un ecosistema social saturado de imágenes, datos y opiniones lanzadas como dados al tablero, sumado a las presiones de la vida diaria, hay demasiados baches molestos en el camino de la meditación.

"Nosotros estamos muy enfocados al hacer y estamos orientados hacia afuera. Vivimos hiperconectados y pienso que nos asusta un poco el silencio", afirma Ana Morales. Por ello, asegura que una dificultad en el aprendizaje de la actividad es, precisamente, "detenerse, estar sin hacer algo". Por su lado, Esparza se enfoca en asuntos más mundanos. "En nuestra experiencia una dificultad está en que la gente no encuentra una guía adecuada, también que no disponen del tiempo o lugar para realizar esta práctica".

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"La persona debe ir practicando y así irá descubriendo con qué obstáculos se va encontrando en su práctica diaria. Para aprender a meditar es muy importante que la persona pueda ir experimentando lo aprendido", agrega.

Pero hay una voz interna que parece nunca apagarse. Acaso como una llamada a no abandonar las preocupaciones y las inquietudes propias. Un constante gancho hacia lo más terrenal de nuestras ambiciones y exigencias. "Una de las dificultades cuando se medita, es desprenderse del ego -explica Marcela Carrizo-. Cuando comienzas a trabajar en meditación comienzas a dejar tus pensamientos fuera y te conectas con tu corazón puedes lograr trascender el ego. Y así puedes identificar cuando estás desde el ego y cuando no".

Entonces al trabajar en cualquier meditación estás trabajando en tu ego, porque no enganchas con tu mente, te permite sentir desde tu corazón. Hay una meditación de kundalini yoga específica para trabajar en eso".

Precisamente, el saber que la mente divaga es una de las primeras lecciones. En la meditación vipassana, a eso se le llama "ver la catarata". "Lo primero que descubres, cuando prestas atención a la respiración, es el continuo movimiento o diálogo interno de tu mente (...) Cada vez que te descubras divagando, puedes regresar de nuevo a la respiración, pero, al cabo de unas cuantas respiraciones, verás que tu atención vuelve a dirigirse hacia otros asuntos (...) Vuelve, cada vez que descubras que estás a la deriva, a prestar atención a la siguiente inhalación o a la siguiente exhalación", recomienda Cornfield.

"El arte de la meditación consiste en darse cuenta de estas divagaciones, reconocerlas en el mismo momento en que aparecen y regresar luego amablemente a la respiración -agrega-. Poco importa las veces que tu mente divague siempre y cuando la encamines de nuevo, al darte cuenta de ello, hacia la respiración".

También es posible recurrir a técnicas de apoyo. Una de ellas es cantar un mantra. "Son cánticos sagrados escritos en gurmukhi -un alfabeto usado con fines religiosos en la lengua panyabí hablado en India y Pakistán- o sánscrito. La vibración del mantra te ayuda a elevar tu energía y sanar. También hay muchos mantras que se trabajan en kundalini yoga para distintos temas. Tiene un efecto realmente poderoso. Cantar un mantra es otra forma de meditar".

Pero hay otras visiones. "Muchas veces se confunde la meditación con la relajación -aclara Cristián Esparza-. En general los mantras se usan en técnicas de relajación. Por su parte la meditación es un reflexionar acerca de uno mismo.

Un mantra muy conocido es "Jai Guru Deva Om", que John Lennon incluyó en la canción "Across the Universe", de The Beatles. Se trata de una frase que el músico leyó en unas pulseras de latón que compró en Rishikesh, India, cuando viajó junto al resto del grupo de Liverpool para estudiar con el Maharishi. El "om" final, suele ser usado como cántico para conectar a quien medita con la vibración del universo. De allí su inclusión en el tema.

¿Por qué meditar?

Quienes llevan años meditando y enseñando la técnica, aseguran que es una práctica que solo importa beneficios. Con más de 10 años en el tema, Ana Morales asegura que la meditación permite "estar más consciente, cultivar un espacio contigo mismo, calmar la mente, permite el autoconocimiento, habitar el presente, reduce el estrés y la ansiedad. De hecho hoy día hay estudios de neuroplasticidad que avalan los cambios cerebrales que se producen en la personas que meditan".

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"La meditación hace que te sientas más optimista. Aumenta la empatía, mejora la memoria, la concentración, reduce el estrés, mejora el autocontrol de tu mente -detalla Marcela Carrizo-. Ayuda en tu autoestima, reduce la ansiedad, aumenta la salud física. Te sientes más contento, más positivo. Te ayuda a estar más calmado, tranquilo, con la menta clara. Te ayuda a ganar más manejo en los problemas que tienes en la vida".

En cierta forma, el desarrollo de la empatía es uno de los aspectos residuales del asunto. Algo no menor en tiempos difíciles. "A través de la meditación uno puede conocerse a sí mismo, de esta manera puede entender más fácilmente a los demás y desde ahí entender el mundo -afirma Cristián Esparza-. Al entender así el flujo natural de las cosas se acaban los pensamientos innecesarios y uno se libera del estrés y las preocupaciones".

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