Los nexos con Chile del nuevo ministro de Hacienda de Colombia, José Antonio Ocampo

Seis años de residencia de Ocampo en Santiago cuando fue secretario ejecutivo de la Cepal, más una relación de décadas con economistas ligados a dicho organismo y a la FEN, explican su particular interés por el devenir del país. Que sus amigos Ricardo Ffrench-Davis y Stephany Griffith-Jones participaran como asesores de Boric, aparte de su sintonía con el programa, lo habría alentado a manifestar públicamente su apoyo a Boric en las pasadas elecciones.


Una importante red de relaciones profesionales y personales tejió en Chile José Antonio Ocampo (Cali, 1952), el recién nombrado ministro de Hacienda de Colombia, desde mucho antes de su residencia de seis años en Santiago entre 1998 y 2003, periodo en que se desempeñó como secretario ejecutivo de la Cepal. En la mayoría de los casos son economistas vinculados de una u otra forma a este organismo de Naciones Unidas y a la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Así es que conoce bien la geografía ideológica y social del país y se mantiene informado sobre sus avatares políticos y económicos, tanto por la correspondencia con sus contactos como porque hasta antes de la pandemia solía venir a realizar asesorías como economista visitante de Cepal o conferencista.

Entre sus amigos desde hace al menos unas tres décadas están Ricardo Ffrench-Davis, la consejera del Banco Central Stephany Griffith-Jones y Manuel Agosin. También mencionan en la lista a los cepalianos Jorge Katz, argentino radicado en el país que acaba de jubilarse; Daniel Titelman, chileno cuya familia vivió el exilio en Colombia; y Joseph Ramos, quien trabajó 17 años en la Comisión. Varios de ellos han participado intermitentemente en las actividades del think tank Iniciativa para el Diálogo de Políticas, que creó en la Universidad de Columbia con el Premio Nobel Joseph Stiglitz en los 2000 y que copreside.

El aprecio y la admiración que le profesan cercanos y conocidos es elocuente. “José Antonio, doctorado en Yale, es uno de los grandes economistas que ha producido América Latina, con relevancia internacional. Muchos no lo reconocen porque es de una línea heterodoxa, lo que no implica que no le preocupen los equilibrios en las finanzas públicas; por el contrario, ha escrito mucho sobre la necesidad de que el fisco tenga políticas contracíclicas. Sus análisis son geniales”, afirma Agosin. Y agrega: “Me alegro de que el presidente Petro lo haya nombrado ministro de Hacienda porque eso estabilizará a la política colombiana y le permitirá hacer reformas, que nunca son fáciles. Estoy muy contento por él y por Colombia”.

En su círculo destacan que junto con poseer gran inteligencia, es criterioso; muy prolífico en la producción de papers (no dejó de escribir ni en su anterior paso por Hacienda) y siempre dispuesto a contribuir en diversas iniciativas. Sus jornadas parten a eso de las 4 AM, por lo que suele enviar correos a sus colegas tipo 7 de la mañana. Su carácter jovial y relajado le ha ayudado a extender relaciones tanto en América Latina como en Estados Unidos e Inglaterra. Cuentan que en lo personal es muy preocupado de su esposa y sus tres hijos (un hombre y dos mujeres).

French-Davis −con quien tiene gran sintonía académica, han escrito juntos, participado en seminarios y comparten enfoques− recuerda que su relación partió precisamente en la Cepal, donde él llegó en 1992 tras dejar la Dirección de Estudios del Banco Central. Como asesor regional principal se encargaba de organizar seminarios internacionales a los que convocaba a conocidos economistas de países desarrollados y latinoamericanos: “Uno de mis colegas colombianos me sugirió a ʻun muchacho muy brillante que se llama José Antonio Ocampoʼ. De ahí se incorporó regularmente a conferencias que realizábamos en distintos países y nos mantuvimos en contacto”. Además, sus papers empezaron a ser incluidos en los libros de Cepal coordinados por Ffrench-Davis, a partir de los cuales se conformó un grupo de una decena de latinoamericanos que debatían ideas sobre cómo construir desarrollo, y empezaron a trabajar juntos. Por ejemplo, en 2001 escribieron un artículo sobre la globalización de la volatilidad financiera y como esta genera crisis en países que parecían exitosos.

Ricardo Ffrench-Davis, economista y académico de la FEN de la Universidad de Chile. Foto: Andrés Pérez

Obviamente la relación se estrechó cuando Ocampo tomó las riendas de la Cepal, donde según Ffrench-Davis hizo una importante reactivación: “Fue un impulsor de las investigaciones y un transformador eficaz”. Además destaca: “Tiene una cultura muy amplia en temas financieros, de desarrollo productivo, domina la historia económica y ha escrito con diversos economistas. Siempre se ha enfocado en el crecimiento con inclusión, pero también le interesan la macroeconomía, los temas financieros, la política cambiaria, el empleo y la distribución del ingreso. Es lejos el economista más completo que conozco y estoy hablando de unos 500, en 60 años de ejercicio. Escribe muy bien y sabe recoger aportes teóricos y transformarlos en políticas públicas”, destaca.

Con Stephany Griffith-Jones se conocen desde que Ocampo era ministro de Hacienda de Samper (1996-1997) y ella investigadora del Instituto de Estudios para el Desarrollo de la Universidad de Sussex. Llevan décadas de trabajo conjunto en temas como la reforma del sistema financiero internacional, políticas contracíclicas y regulatorias, los manejos de los flujos de capitales y, más recientemente, sobre los bancos nacionales de desarrollo. “Hemos publicado varios libros y muchos papers juntos. Trabajé con él en Nueva York cuando estaba de secretario adjunto de Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas, y después me fui a trabajar con él y Stiglitz a Columbia”.

Destaca que es un economista con conocimientos muy diversos: “Sus principales áreas de especialización son macroeconomía y política financiera. Pero también trabaja en temas como desarrollo social, desarrollo tecnológico y política industrial. Fue un excelente jefe de la Cepal porque cubre todos los campos”. También enfatiza en su faceta de historiador de la economía colombiana y regional: “Eso le da una profundidad distintiva, porque los economistas suelen estar muy centrados en el presente y pierden el sentido de la historia”, enfatiza Griffith-Jones.

Stephany Griffith-Jones
Stephany Griffith-Jones, consejera del Banco de Central.

Descarta que sea de la vieja escuela de Cepal, como afirman algunos críticos de su nuevo nombramiento en Hacienda: “Él modernizó a la Cepal e introdujo en el debate la transición verde, elemento importante en el programa del presidente Petro; y la diversificación productiva con equidad. Es un economista moderno. Es de la escuela que cree en un sector público que apoya al privado, preocupado del crecimiento y el empleo, pero prudente en mantener los equilibrios macroeconómicos”.

Agosin, por su parte, conoció a Ocampo en 1988 en una reunión en Helsinki del Instituto Mundial para la Investigación de la Economía del Desarrollo de Naciones Unidas, y dice que ya era destacado en su país: “Desde entonces somos muy amigos. Luego, cuando yo estaba en NU en Ginebra, lo contraté para que me ayudara en un trabajo y hemos mantenido la amistad a distancia”. Esto, porque cuando el colombiano vivió en Chile, Agosin se fue al BID en Washington. Coincidieron por poco tiempo, en el que lo invitó a hacer varias consultorías sobre integración financiera y políticas monetarias, entre ellos un estudio sobre el Fondo Latinoamericano de Reservas, que funciona en Bogotá y al que Chile acaba de adherir. “Ocampo siempre ha sido un gran paladín de la integración financiera regional”, comenta. Cada vez que iba a Nueva York, Agosin pasaba a visitarlo a la Universidad de Columbia y hace poco le mandó un paper para que se lo comentara.

Pro Boric

Respecto del apoyo público de Ocampo a la campaña de Boric antes de la segunda vuelta, ni Ffrench-Davis ni Griffit-Jones se dan por aludidos. Pero economistas de las nuevas generaciones de centroizquierda que participan en gobierno creen que la incorporación de ambos en el comité asesor de segunda vuelta fue clave para que este hiciera guiños a la candidatura. Primero fue a través de un tuit el 8 de diciembre, celebrando tanto que las fuerzas del sector se alinearan con él como el apoyo del Foro Permanente de Política Exterior; y luego con la suscripción, y probablemente gestión, de la carta de adhesión junto a Joseph Stiglitz, Thomas Piketty, Mariana Mazzucato y Ha-Joon Chang, que difundió por Twitter el 16 de diciembre.

Conocidos que hablaron en off reconocen que desde la primera vuelta estaba muy interesado en el resultado de la elección, preguntando por las expectativas, la evolución de Boric, y creen que probablemente la convicción con que varios de ellos lo apoyaron lo convenció de entregar un respaldo público. Pero agregan que varios académicos de centroizquierda, tanto latinoamericanos como europeos apoyaron a Boric, y él fue uno más.

Al respecto Agosin comenta: “Yo creo que José Antonio, como muchos otros, ven en Boric una posibilidad de renovación tanto política como de las directrices económicas en la región”.

Sus opiniones sobre el proceso constituyente

El 8 de septiembre de 2020 Ocampo participó en el webinar “Procesos constituyentes en democracia: el caso de Colombia”, organizado por la Facultad de Economía y Negocios con la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Ahí, después de contar que vivía en Chile cuando se hizo la reforma constitucional de Lagos, dijo:

Derechos sociales: “Nuestra Constitución (1991) parte diciendo que Colombia es un estado social de derecho, pone los derechos sociales en el centro y eso fue un inmenso avance. La figura de la tutela para defender los derechos fue otro gran avance. Entonces había claridad absoluta de que el Estado colombiano era muy pequeño para satisfacer las necesidades de la población. Es cierto que el gasto social ha aumentado de 10% a 17% del PIB, pero no es muy elevado y se ha financiado con varias reformas tributarias pequeñas, porque no se ha logrado una gran reforma tributaria.

Hay un solo elemento que me parece problemático en el caso de las tutelas: algunas sentencias en materia de salud que dan derecho a tipos de tratamiento extremadamente costosos”.

· Descentralización: “Nuestra Constitución dice que somos una república unitaria descentralizada y en esta materia hubo un avance importante en los primeros dos gobiernos de los 90, pero después ha habido un franco retroceso. Somos menos descentralizados hoy y muchas funciones han terminado siendo manejadas nuevamente por el gobierno nacional. Yo soy muy federalista y partidario de una descentralización más fuerte”.

Este es un tema central para Chile. Cuando yo estaba de secretario ejecutivo de Cepal, el Ministerio de Hacienda me invitó a un seminario sobre descentralización; después de escuchar un par de intervenciones dije: este es el único país en que al centralismo le llaman descentralización. Ustedes son un país demasiado centralizado, tienen que darle más función a los gobiernos electos a nivel local y ojalá sea una de las reformas que introduzca la nueva Constitución”.

· Reformas económicas: “En el caso chileno, tienen que revisar el tema derechos de las hidroeléctricas sobre el agua. En Colombia el agua es fuente de derechos”.

“En la Constitución colombiana, el Banco Central (Banco de la República) quedó con una figura autónoma, pero debe coordinarse con la política económica general. El ministro de Hacienda preside la junta del BC y es uno de siete votos. Como yo ocupaba ambas posiciones puedo decir que funciona bien. Después, un fallo de la Corte Constitucional de 1999 determinó que, además de la inflación, el Banco Central no puede ignorar el tema del empleo cuando toma decisiones de política monetaria.

· Consensos. “Un tema que hay que ver es cómo se evitan las polarizaciones ideológicas que impiden llegar a los consensos necesarios en una Constitución. Chile tiene una polarización ideológica en muchos temas. Me refiero a puntos de vista muy fuertes de la derecha chilena, que además es la gran defensora de la Constitución que heredaron de Pinochet; y también al resurgimiento de fuerzas de más a la izquierda del bloque original de la Concertación. Por tanto, evitar que esa polarización ideológica termine afectando negativamente la generación de consensos en el gran riesgo que enfrentan”.

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