El coronavirus ha llevado a alrededor de 100 millones de personas a la pobreza extrema según estimaciones del Banco Mundial

La gente esperaba recibir comida gratis en Calcuta en septiembre. FOTO: DEBAJYOTI CHAKRABORTY / NURPHOTO / ZUMA PRESS

Décadas de progreso se han revertido. “Es el peor revés que hemos presenciado en una generación”.




La pandemia del coronavirus ha arrojado a entre 88 y 114 millones de personas a la pobreza extrema, según las estimaciones bienales de pobreza mundial del Banco Mundial.

La reversión es, con mucho, el mayor aumento de la pobreza extrema que se remonta a 1990, cuando comienzan los datos, y marca el fin de una racha de más de dos décadas de disminución en el número de personas extremadamente empobrecidas, que el Banco Mundial define como quiénes viven con menos de US$1,90 al día, o alrededor de US$700 al año.

El Banco Mundial ahora estima que un total de entre 703 millones y 729 millones de personas se encuentran en la pobreza extrema, y que el número podría aumentar aún más en 2021.

Antes de la pandemia, el número de personas en pobreza extrema se estimaba en 615 millones para 2020.

“Este es el peor revés que hemos presenciado en una generación”, dijo Carolina Sánchez-Páramo, directora global de la Práctica Global de Pobreza y Equidad del Banco Mundial.

Incluso durante la crisis financiera mundial de hace una década, cuando la mayor parte del mundo estaba igualmente sumida en una recesión, el número de personas en pobreza extrema siguió disminuyendo porque los principales mercados emergentes de India y China continuaron creciendo.

Pero los impactos de la pandemia de coronavirus están resultando más generalizados y severos, y están arrastrando a nuevos grupos demográficos a la pobreza extrema. Antes de la pandemia, las personas que vivían en la pobreza extrema tendían a ser rurales, con poca educación, jóvenes y que trabajaban en la agricultura. Pero la pandemia está empujando la pobreza a las personas en áreas urbanas congestionadas, con niveles más altos de educación y que trabajan en industrias como los servicios informales, la construcción y la manufactura.

“Los nuevos pobres son más urbanos, están mejor educados y tienen menos probabilidades de trabajar en la agricultura que los que vivían en la pobreza extrema antes del Covid-19”, afirmó el Banco Mundial en su informe.

Es probable que el aumento de la pobreza destruya las esperanzas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, promovidos por las Naciones Unidas, de erradicar la pobreza extrema para 2030. Antes de la pandemia, ese objetivo se consideraba agresivo, pero quizás alcanzable.

“La convergencia de la pandemia Covid-19 con las presiones del conflicto y el cambio climático pondrá el objetivo de acabar con la pobreza para 2030 fuera del alcance sin una acción política rápida, significativa y sustancial”, expresó el Banco Mundial.

Las estimaciones de la institución son más espantosas que las de un informe similar de la Fundación Bill y Melinda Gates publicado el mes pasado, que estima que la pandemia había llevado a 37 millones de personas a la pobreza extrema.

Samuel Freije-Rodríguez, economista principal de la Práctica Global de Pobreza y Equidad del Banco Mundial, señaló que las dos estimaciones se basan en diferentes metodologías y que el Banco Mundial se basa en sus propios pronósticos económicos detallados.

Tanto la Fundación Gates como el Banco Mundial se centran en la medida de la pobreza extrema de US$1,90 al día. La cifra es comparable, ajustada por inflación, al umbral de US$1 por día que se hizo popular en la década de 1990 como indicador de pobreza extrema. En 1990, más de 1.900 millones de personas vivían por debajo del umbral de pobreza extrema, una tasa del 36%.

En 2020, esa tasa ha aumentado hasta un 9,4%, según el Banco Mundial, desde una estimación del 7,9% antes de la pandemia.

Los últimos 30 años han sido un período de mejora casi ininterrumpida del nivel de vida de muchos de los más pobres del mundo. En 1990, casi mil millones de personas solo en Asia oriental, principalmente China, vivían en la pobreza extrema, al igual que otros 500 millones de personas en Asia meridional, principalmente India.

El auge de las economías de China e India sacó de la pobreza a cientos de millones de personas. América Latina también ha visto caer el número de personas en situación de pobreza en más de la mitad.

Antes de la pandemia, el revés más grave se produjo en 1998, cuando la crisis financiera asiática arrojó a decenas de millones de personas, principalmente en Asia, a la pobreza extrema. Ese revés resultó breve, y las cifras se recuperaron por completo en 1999.

La mayoría de las personas que viven en la pobreza extrema del mundo vive en el África subsahariana, que ha avanzado menos en la lucha contra la pobreza extrema que otras regiones del mundo durante los últimos 30 años. Antes de la pandemia, 440 millones de la población del continente se encontraba en la pobreza extrema, una tasa cercana al 40%. Se proyecta que aumente hasta en 480 millones, o una tasa del 42% este año, debido a los efectos de la pandemia.

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