¿Exportar energía geotérmica? La experiencia islandesa
Las Energías Renovables No Convencionales son tema en gran parte de los países desarrollados. Por el contrario, en otras economías como la china e india aún el carbón y el petróleo son los más requeridos.
Tras la Segunda Guerra Mundial, un pequeño y pobre país realizó una inversión que a muchos pareció temeraria: exploró sus recursos naturales para evaluar si podrían obtener de ellos la energía necesaria para iluminar el territorio. Lo consiguieron en un grado tal que hoy casi el 75% de sus necesidades energéticas son provistas por esa vía. El país es Islandia, una isla situada en el Atlántico Norte, habitada apenas por 300 mil personas y ubicada sobre un cinturón volcánico, destaca la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera).
Esta economía lidera el grupo de los cinco países con el mayor consumo energético del mundo, según nivel per cápita: Islandia, Noruega, Canadá, Finlandia y Suecia. Salvo por Finlandia, todos ellos privilegian las energías renovables.
Se destaca que los vapores termales en Islandia son conocidos desde la antigüedad. De hecho, el nombre de su capital, Reikiavik, significa “bahía humeante” en islandés. Salpicado por una infinidad de fisuras en la corteza terrestre, el territorio del país permite el uso intensivo del calor de los géiseres para la generación energética.
“Hacia mediados del siglo pasado, se trataba de una economía en desarrollo, con alta dependencia energética desde el exterior. El uso de las energías renovables redujo los costos de producción y generó un ahorro masivo de dinero con el abandono de la importación de petróleo y carbón. Los islandeses elevaron su estándar de vida al punto de convertirse en una de las economías con mayor ingreso por habitante del mundo a fines de la década pasada”, explica Acera.
Sin embargo, la crisis financiera de 2008 hundió su sistema bancario y derrumbó su economía, un trauma que los habitantes intentan olvidar tras cuatro años de glacial austeridad: llevaron el déficit presupuestario desde 14% a 2% del PIB. Para 2012, el crecimiento superaría el 3%, en un continente zarandeado por la recesión.
Buena parte del optimismo se explica por un megaproyecto de exportación de energía geotérmica hacia las costas de Gran Bretaña. La energética estatal de Islandia, Landsvirkjun, tiene avanzado el proyecto de construcción de un cable submarino que podría abastecer de energía a Escocia antes de 2020. Los costos para los británicos serían inferiores a la instalación de una planta nuclear, por lo que las tarifas podrían ser, además, competitivas.
Noruega, Canadá y Finlandia producen su energía en forma mayoritaria a partir de la hidroelectricidad. El caso más interesante lo representan los noruegos, puesto que también cuentan con enormes reservas de petróleo que les han permitido financiar un multimillonario fondo de reservas estatales. Poco importa: los combustibles fósiles apenas representan el 2,6% de su matriz energética, y las plantas hidroeléctricas generan el 91,1%.
En Suecia, casi la mitad de la producción de energía se basa en centrales hidroeléctricas, y un 15% en otras fuentes renovables. En Canadá, sus torrentes de agua permiten la generación del 57% de la energía.
Los otros países que completan la lista de los 10 mayores consumidores de energía per cápita tienen una alta dependencia del petróleo, gas y carbón, de acuerdo con datos del gobierno estadounidense. La mitad de la matriz energética finlandesa depende de los combustibles fósiles, cifras que llegan al 75,5% en EEUU y al 79% en Australia. En economías altamente exportadoras de petróleo, como Kuwait y Qatar, la dependencia energética de ese hidrocarburo es del 100%.
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