Alejandro Ferreiro y reforma previsional: "Sería una altísima irresponsabilidad del mundo político no llegar a un acuerdo"

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09/08/2019 FOTOGRAFIAS A ALEJANDRO FERREIRO, REALIZADAS EN MUTUAL DE SEGURIDAD Mario Tellez/La Tercera

-A juicio del exsuperintendente de pensiones, el diseño propuesto por el gobierno tiene elementos redistributivos que beneficia a quienes tienen las pensiones más bajas. Además, enfatiza que el ahorro individual es superior al de reparto para transformar cotizaciones en pensiones.




Aunque faltan detalles respecto de la propuesta del Ejecutivo sobre pensiones, ya existe un fuerte debate acerca de la distribución del 6% de aumento de la cotización, que acoge elementos de reparto o solidario a través del 3% destinado a un fondo de ahorro colectivo, mientras que el otro 3% va a la cotización individual. En una vereda cuestionan que el aumento no vaya totalmente al fondo privado y desde la otra, que la propuesta no es suficientemente solidaria, el ex superintendente de Pensiones y también exministro de Economía, el abogado DC, Alejandro Ferreiro, señala que se trata de un diseño robusto, un punto medio entre la oposición y el oficialismo, lo que hace posible un acuerdo.

¿Cuál es su evaluación de la propuesta del Ejecutivo?

-Se parece bastante a la que se formuló al final del gobierno de la Presidenta Bachelet. Incluso más, en el gobierno anterior se hablaba de 5 puntos de cotización y esta vez son 6. En consecuencia, es mejor que lo que teníamos antes y dado que era muy difícil mejorar las pensiones de quienes ya han jubilado, este mecanismo solidario o de reparto resuelve bien el problema. Me parece una propuesta robusta y con un componente progresivo.

¿En qué sentido progresivo?

-Al darse el beneficio como monto de UF, por definición lo hace más progresivo, porque el impacto va a pesar más sobre las pensiones más bajas. Es decir, hay un elemento redistributivo desde los empleadores que tienen cotizantes de más altos ingresos, hacia quienes tienen pensiones menores.

¿Es un cambio estructural?

-Son cambios muy significativos, no sé si estructurales, de un sistema que estaba condenado a pagar pensiones insuficientes, con bajos niveles de ahorro público y privado. Vamos a pasar a un sistema mejor calibrado y más competente.

¿Qué opina de las críticas? La Asociación de AFP cuestiona que la cotización no vaya enteramente al fondo individual y desde la oposición, el Partido Socialista dice que la reforma no es suficiente

-Hay que salir de las consignas para ir a la cuestión de fondo: cómo financiamos un aumento significativo de pensiones. Hay que tener presente que en el largo plazo el ahorro individual es superior al reparto como mecanismo para transformar cotizaciones en pensiones. Si usted hace un examen de ADN a una pensión pagada hoy, 2/3 se explica por la rentabilidad acumulada y solo 1/3 por el valor real de la cotización.

Pero el sistema actual tampoco ha sido eficiente en entregar mejores pensiones...

-El problema del ahorro es que, por definición, solo beneficia al ahorrante. Y lo que se quiere lograr con este mecanismo solidario es una pensión mejorada para quienes han ahorrado poco. Ahí está la combinación virtuosa. Ahora, si la Asociación de AFP sugiere que vaya todo a la cuenta individual, y el Partido Socialista dice que vaya todo a un fondo colectivo, probablemente lo planteado es un punto medio que viabiliza un acuerdo equidistante entre las posiciones.

Con un costo fiscal importante, sobre todo al principio.

-Lo que se ha decidido es una especie de préstamo al sistema del Estado de Chile mientras no se llene el "chanchito" de las cotizaciones para el sistema de ahorro colectivo, porque el primer y segundo año probablemente no va a alcanzar. Es la única manera de empalmar, porque la otra alternativa habría sido un shock al mercado en el trabajo. Eso me parece razonable.

Para administrar este 6% se creará una entidad pública que licitará la administración a agentes especializados, ¿da garantías de rentabilidad?

-No hay razón para pensar que la rentabilidad de esta fórmula de ahorro colectivo sea inferior a la que puedan obtener las AFP. Dependerá de las gobernanzas, los incentivos, del profesionalismo con que esto se administre, evitar que haya captura de los fondos, evitar que haya presiones políticas y que estos fondos ayuden a maximizar la utilidad o la rentabilidad y la disminución del riesgo en el largo plazo. Eso se va a jugar en los detalles de la regulación y de la calidad del gobierno colectivo que se establezca sobre este consejo de ahorro.

Entre las medidas anunciadas también hay una serie de propuesta que buscan inyectarle mayor competencia a las AFP, entre ellas está que se abrirá espacio a nuevos actores como sociedades sin fines de lucro y cooperativas de afiliados entre otras, ¿va en la dirección correcta?

-Había una apertura a constituir AFP sin fines de lucro y ahora se explicita que podrán ser las cooperativas. Me parece bien que se genere este espacio, pero hay que tener cuidado, estas entidades deben tener estructuras de control interno: no porque no tengan fines de lucro pueden ser desprolijas en su gestión. Imagino que estarán bajo la tutela de la Superintendencia de Pensiones y con las mismas normas que rigen para las AFP.

Otro de los temas son las utilidades de las AFP. ¿Es correcto que tengan que devolver a las cuentas individuales de sus cotizantes parte importante de las comisiones cobradas cuando la rentabilidad sea negativa?

-Esto ya se discutió hace 15 o 20 años y lo que se observó es que cuando se le ponían demasiados castigos a la rentabilidad negativa, la tendencia de las administradoras era buscar inversiones muy conservadoras, y eso terminaba por reducir la rentabilidad y las pensiones futuras. Hay que tener cuidado para evitar que las administradoras adopten posiciones más conservadoras de las necesarias. Pareciera que lo que se está buscando son benchmark o rentabilidad absoluta negativa y ahí hay que preguntarse qué pasa si hay una gran crisis internacional y si tiene sentido castigar a la administradora por cuestiones que están fuera de su alcance.

Otra de las medidas es que no podrán cobrar comisiones en fondos mutuos nacionales, ¿es mayor competencia?

-Me parece de toda lógica. Probablemente no le va gustar a la industria de fondos mutuos en Chile, pero es difícil explicar, porque una AFP tenía que invertir en una administradora de fondos mutuos y pagar una doble comisión por acceder a un tipo de inversión a la que podía acceder de manera directa sin pagar comisión. Eso es innecesario. Distinto es la inversión en el extranjero, ahí es difícil que la AFP chilena tenga la capacidad de identificar las oportunidades de inversión como los administradores especializados.

Se establece que el Consejo Consultivo Previsional deberá revisar periódicamente los parámetros del sistema, ¿es una idea correcta?

-Me parece correcto ese planteamiento. Por ejemplo, si se trata de tablas de mortalidad, es razonable que se pronuncie, pero son las autoridades políticas las que tienen que hacerse responsables de materializar normativamente lo que surge de ahí.

¿Podría haber un efecto en el desempleo por el aumento de las cotizaciones?

-La gradualidad ayuda, pero hay que mirar el total del aumento de los costos laborales directos e indirectos. Está sobre la mesa la reforma tributaria, la norma sobre salas cuna y la reducción de la jornada laboral, entre otras. Además hay nuevas formas de trabajo, más autónomas, asociadas a plataformas tecnológicas y no tanto al empleador con nombre y apellido, que disminuyen la relevancia del binomio empleador y trabajador formal. Ese es un tema que debemos mirar en el largo plazo porque esas formas de trabajo no necesariamente coinciden con el sistema de seguridad vigente.

¿Qué espera de la discusión en el Congreso?

-Probablemente cada quien va a tratar de hacer su punto político en la discusión legislativa. En términos objetivos me parece que estamos tan cerca de un acuerdo importante, impensado hace un tiempo atrás, que sería de una altísima irresponsabilidad del mundo político no llegar a un acuerdo. El mundo político ha sido choqueado por una encuesta que descalifica a todo el mundo y una buena parte de este descrédito es que se lo percibe enfrascado en disputas sin sentido y dejando pasar una y otra vez la oportunidad de solucionar los problemas de fondo. Aquí hay una propuesta equidistante, razonable, y bastante robusta, dejar pasar esa oportunidad sería incomprensible.

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