El último gran negocio de Jean Salata, el millonario chileno que destaca Forbes

Ha hecho parte importante de su carrera en Hong Kong, y Forbes lo presenta como una de las mayores fortunas chilenas. Aunque tiene RUT chileno, Jean Eric Salata nació en Estados Unidos, según el Registro Civil. Hace pocas semanas vendió su empresa de gestión de fondos, Baring Private Equity Asia, en US$ 7.400 millones, pero seguirá a su mando. En Chile, LarrainVial levantó hace semanas un nuevo fondo por US$ 35 millones para invertir en fondos de Salata.




No habla español, pero tiene carnet de identidad chileno y es presentado en el mundo como una de las grandes fortunas chilenas, junto a los Luksic, los Matte y los Angelini. Así al menos lo volvió a listar en marzo el tradicional ranking Forbes, que ha incluido en su registro global de personas con fortunas superiores a los US$ 1.000 millones a Jean Eric Salata desde 2017.

Forbes -cuyo ranking exhibe habitualmente ciertas desprolijidades: faltan nombres y sus cálculos a veces no tienen mucha explicación-, lo presenta así: “Jean Salata es un ciudadano chileno que ha vivido y trabajado en Hong Kong desde 1989″. Desde ese lugar, Salata creó un negocio de dimensiones superiores a las de cualquier gestor chileno: en 1997 fundó Baring Private Equity Asia (BPEA), un gestor de dineros que invierte en industrias y países de ese continente y que hoy tiene activos bajo administración por 18 mil millones de euros.

En el mundo financiero chileno se le conoce poco. Algunos ni siquiera han escuchado su nombre e ilustres gestores de fondos locales no lo han tratado en persona, aunque han escuchado sobre sus méritos globales. “Es top, top. Nació en Chile y viene con cierta frecuencia”, dice el socio local de un banco de inversión que refiere un dato: LarrainVial lo representa en Chile.

Lo último es efectivo: el banco de inversión de Fernando Larraín y Leonidas Vial ha levantado dineros chilenos que han alimentado los fondos de inversión de Jean Salata. Es su conexión de negocios chilena. Pero lo primero, al parecer, no lo es tanto. Salata tiene RUT chileno, pero su certificado de nacimiento en el Registro Civil apunta que nació en Estados Unidos, no en Chile, el 22 de diciembre de 1965, y que sus padres fueron Orlando Salata Borax e Hilda Rothleder. Otro reporte oficial, de empresas y ejecutivos en el Reino Unido, presenta a Jean Salata como ciudadano chileno. Mientras en el Servicio de Impuestos Internos no registra iniciación de actividades -sus negocios y su residencia están en Hong Kong-, sí figura habilitado para votar en el Servicio Electoral en la comuna de Santiago. ¿Por qué ahí? Porque la inscripción de chilenos nacidos fuera de Chile se imputa en la primera circunscripción de esa comuna.

Una breve semblanza de su padre, arquitecto titulado en la Universidad de Chile, establece que trabajó como proyectista en el estudio estadounidense Nelson, Goldberg y Heidt, en Pensilvania, entre 1965 y 1966, cuando nació su hijo Jean Salata. Orlando Salata falleció en 2009, poco antes de cumplir los 67 años, en Erie, Pensilvania, la ciudad a donde se radicó a partir de 1970, revalidó su título, se hizo socio de un estudio y presidió el Instituto de Arquitectos Americanos. Al fallecer, estaba casado con Gabriella Chaincone. Jean tiene un hermano, Maurice, arquitecto igual que su padre.

Jean Salata y su familia hicieron su vida en la ciudad de Erie: estudió su preparatoria en Cathedral Preparatory School, una escuela de la que egresó en 1984 y que hace poco se fusionó con Villa Maria Academy. A comienzos de 2021, Jean Salata donó US$ 5 millones a su exescuela preparatoria para la construcción de un edificio de tres pisos y 25.000 pies cuadrados dedicado a la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y el arte. “Los funcionarios de Prep-Villa dijeron el martes que el nuevo edificio será nombrado oficialmente en memoria de los padres de Salata, Orlando e Hilda Salata, quienes trajeron a su familia a Erie desde Chile hace 50 años”, publicó el diario local Erie Times News en febrero de 2021.

Salata egresó luego de la escuela de negocios de Wharton, en la Universidad de Pensilvania, en 1988. En Wharton, conoció a su esposa, Melanie Pong, con quien tiene cuatro hijos. Y en 1989, con 23 años de edad, viajó a Hong Kong. Fue consultor de gestión en Bain & Company, trabajó como vicepresidente ejecutivo de finanzas de la empresa industrial Shiu Wing Steel y también como director de la rama de inversiones de capital privado en Asia de AIG. Hasta que en 1997 lideró la instalación de Baring Private Equity Partners Ltd., una red con sede en el Reino Unido, en Asia, y cuatro años más tarde dirigió la formación de BPE Asia, como una empresa independiente de la que se hizo socio principal.

En Chile aún tiene familia: Louis Gerardo Salata Borax, hermano casi diez años mayor que su padre, quien creó hace varias décadas junto a su esposa la sociedad Comercial Wisniak, dueña de la cadena Costuritas. Su tío y sus primos chilenos comparten con Jean Salata un bajo perfil que se transforma en silencio al intentar hablar de su connotado pariente. Uno de esos primos hermanos, recuerda un integrante de la colonia judía santiaguina, presentó a Jean Salata en algún encuentro de la colectividad en Santiago hace ya años. El Estadio Israelita aún reporta en sus archivos de la Comisión para el Mercado Financiero, CMF, como accionista a Orlando Salata B.

El empresario no habla español, pero “se reconoce como chileno y tiene aprecio por Chile”, dice una persona que ha tratado con Salata en alguno de sus viajes a Chile, los que no son tan frecuentes. Cuando ha venido se ha reunido con clientes de LarrainVial que invierten en sus fondos y ha dedicado tiempo a actividades privadas con su familia chilena. Su último viaje estaba previsto para marzo de 2020, cuando pretendía exponer en un seminario de LarrainVial. Pero la pandemia frenó esa visita.

A sus 56 años, Forbes le atribuía en marzo a Jean a Salata una fortuna de US$ 2.900 millones. Sin embargo, esta semana Forbes le asignaba otra cifra en tiempo real: US$ 5.400 millones. Todo, seguramente, por un negocio que, en Chile, su “país de origen”, ha pasado desapercibido. El último gran negocio de Jean Salata.

Una empresa de US$ 7.400 millones

Fue hace menos de un mes.

Jean Eric Salata vendió su empresa, pero se quedó en ella, una fórmula recurrente en grandes empresas de servicios financieros donde los gestores son un activo relevante del negocio.

El 16 de marzo, en la prensa especializada internacional circuló una noticia con escasa repercusión en Chile. Jean Salata cerraba un negocio de proporciones.

Ese día el grupo sueco EQT, un gigante en la gestión de fondos, había acordado adquirir la propiedad de Baring Private Equity Asia (BPEA) en US$ 7.400 millones (6.800 millones de euros), una cifra que sería cancelada a los socios de la firma que fundó Salata mediante una combinación de efectivo y acciones de EQT. Los socios recibirán 1.500 millones de euros en cash y títulos de EQT equivalentes a cerca del 16% de la nueva matriz de los negocios combinados.

La empresa de Salata tiene 10 oficinas en Asia, Europa y Estados Unidos y contabiliza activos bajo administración que este año sobrepasarán los 20 mil millones. Es uno de los tres mayores manager de inversiones más grandes de Asia, según el comprador. Y si BPEA es grande, la sueca EQT gestiona más de 73 mil millones de euros en activos. La firma de Salata genera un Ebitda de más de 200 millones de euros al año; ETQ obtuvo el año pasado 1.100 millones de euros.

Está previsto que la operación se cierre en el último trimestre de 2022, pero Jean Salata seguirá al mando del negocio de Baring, que será rebautizada como BPEA ETQ.

El comunicado oficial anunció que el negocio en Asia “seguirá siendo dirigido por el CEO de BPEA, Jean Eric Salata, y el equipo directivo de BPEA”. Pero además, Salata subirá a la empresa madre: ahora integrará el comité ejecutivo de la sueca ETQ.

“Estamos encantados de embarcarnos en este viaje con EQT y por las posibilidades que crea esta combinación. Es un cambio de juego para nuestras dos empresas y acelerará nuestra capacidad de ofrecer rendimientos superiores a nuestros clientes”, manifestó hace menos de un mes, por escrito, Jean Salata. Entre esos clientes hay varios chilenos.

La conexión de negocios en Chile

Baring, el gestor de fondos de Jean Salata, es representado por LarrainVial en Chile, Colombia y Perú. Es la manera en que muchas veces tienen los grandes gestores internacionales para llegar a inversores distantes: tener un banco de inversión local que realiza el levantamiento de recursos y rinde cuentas a los clientes.

LarrainVial tiene una relación con Salata desde hace cerca de una década. A través de su área de fondos institucionales, el grupo chileno se acercó a Baring porque era una manera de llegar a un mercado donde no tenía suficiente oferta de productos para sus clientes: Asia. Lo escogieron, dicen, por el exitoso track record de sus instrumentos y no por su condición de “chileno”. Salata aceptó el rol de LarrainVial como broker de Baring en Chile y países vecinos.

En un comienzo, la gestora chilena organizó órdenes directas de inversión, pero luego estructuró fondos de inversión para sumar fichas en los instrumentos de BPEA, que se concentra en private equity y se ha expandido al real estate.

Los fondos de BPEA son numerados y para invertir en ellos, LarrainVial ya ha creado dos vehículos que ha registrado en la CMF. El primero es Baring Asia Private Equity Fund VII, abierto en 2019 y cuyo propósito es invertir en el fondo del mismo nombre, de BPEA, constituido en Islas Caimán. Al cierre de 2021, el fondo chileno contabilizaba un patrimonio de US$ 56 millones y entre sus aportantes figuran familias de alto patrimonio y compañías de seguro de vida como Metlife, Penta, Security y Bice. Su duración era de 12 años. La apuesta desde Chile es una ficha pequeña en el universo global de Baring: el fondo número VII suma un fundraising de US$ 6.500 millones y el 21% de su valor ya ha sido realizado. Las posiciones más relevantes de ese fondo, según el último reporte de LarrainVial, están en India, China, Corea y Japón. Y por sectores, ha invertido en empresas de los sectores salud, software, finanzas y educación.

Pero no es todo. BPEA está levantando el fondo número VIII y en septiembre del año pasado se hizo el primer cierre de recaudación de fondos. En octubre, LarrainVial inscribió en la CMF el fondo para invertir en el nuevo vehículo de inversión. Y hace pocas semanas cerró con inversionistas un levantamiento de US$ 35 millones que está en proceso de registro ante la autoridad. Los aportantes serán similares: family offices y compañías de seguro. En el registro de la Securities & Exchange Commission, la SEC de Estados Unidos, el Baring Asia Private Equity Fund VIII, L.P., organizado en Islas Caimán, registra como dealer a dos sociedades de LarrainVial. Es el socio chileno del millonario chileno más global. Uno que a sus 56 años acaba de sellar una venta multimillonaria.

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