El “vaso medio lleno” para mejorar la ciudad tras el coronavirus

El trabajo a distancia, el horario diferido de entrada y el e-commerce se han tenido que implementar o profundizar en medio del avance del coronavirus. Pero tras esta emergencia sanitaria, si se siguen desarrollando estas iniciativas, la calidad de vida en las urbes podría verse beneficiada.


Santiago ha pasado del habitual de alto tráfico en las horas peaks, a calles menos congestionadas. Y a pesar que está significando un duro golpe a la economía, tanto en Chile, como en el mundo nació la oportunidad de implementar con más fuerza medidas que estaban creciendo, pero a otro ritmo o no habían sido consideradas, como el teletrabajo, el comercio electrónico y el e-learning.

Para hacerse una idea, sólo las siete comunas de la capital que acaban de entrar en cuarentena, representan cerca 1.340.000 habitantes. “Tuvimos el primer acercamiento obligado a trabajar de manera remota con el estallido social, donde algunas empresas obtuvieron su primera experiencia, conocieron las tecnologías y detectaron sus puntos débiles. Ahora las empresas están un poco más preparadas, y están trabajando en crear y potenciar el trabajo virtual”, dice la directora de DNA Human Capital, Elizaveta Hodireva.

En esa línea, Hodireva apunta que las empresas seguirán implementando esta forma de trabajo y otras deberían seguir profundizándola. “Para que las empresas no se queden atrás y no pierden su atractivo para atraer a los mejores talentos, deben estar llanas a implementar el teletrabajo de forma permanente”, plantea.

No todos a la misma hora

Otra de las medidas puesta a prueba en medio de la contingencia ha sido que las personas que no pueden desempeñar el trabajo a distancia entren a trabajar en horario diferidos. “Se debe fomentar la flexibilidad horaria, implementar algo de teletrabajo y distribuir el tiempo de entrada de las distintas actividades”, dice el director del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (Cedeus), Juan Carlos Muñoz.

Además, Muñoz plantea la necesidad de que la ciudad comience a distribuir los lugares donde se concentran las actividades para evitar aglomeraciones y dejar de saturar el sistema de transporte, ya que, a su juicio, genera un mayor gasto. “Si pudiéramos tener un sistema de gradualidad en los horarios de actividades, necesitaríamos menos trenes y menos buses”, plantea.

Desde el Cedeus también comentan la necesidad de una autoridad metropolitana de transporte y que se sigan implementando medidas e infraestructura que promuevan el uso de la bicicleta.

Mientras sobre la factibilidad de que siga el horario diferido tras la crisis, Muñoz comenta que “es una muy buena oportunidad y espero que lo promuevan, que se generen los requerimientos a las empresas. Las cosas no pasan solas, hay que generarlas y forzarlas. Un poco de flexibilidad al inicio y final de la jornada tiene un gran beneficio para la ciudad”.

De la tienda a la casa

Las ventas online en el país estaban creciendo anualmente a una tasa de 15% y 25% -según la Cámara de Comercio de Santiago (CCS)- y hoy se ha visto en aumento dada la necesidad de adquirir varios productos, como alimentos u otros que faciliten el trabajo o educación a distancia.

“El comercio electrónico todavía es un porcentaje menor de la venta global y hoy es la vía para poner disponible mucho de los productos que la familia necesita”, dice el gerente general de la CCS, Carlos Soublette.

En esa línea, se proyecta que el e-commerce se acelere, dado que muchas personas que no estaban familiarizadas con él, pasen de ir a una tienda a pedir productos o servicios de forma online. “Para que la gente salga de nuevo con confianza a la calle van a faltar muchos meses y, por eso, la disponibilidad de productos por e-commerce lo vemos como algo vital”, proyecta Soublette.

Desde la CSS han visto que las cadenas de distribución y logísticas han funcionado bien y ven que con el aumento del comercio electrónico se puedan crear puestos de trabajo para satisfacer la demanda, como ha sucedido en otras partes del mundo.

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