Estrategia pasiva: así se aprovecha la energía en construcción

Uso de nuevos materiales aislantes y mejores técnicas constructivas, además de fijar la disposición de las viviendas de acuerdo con las características de su ubicación, están entre las principales recomendaciones para aprovechar mejor la energía en los hogares.


Luego de dejar atrás la lluvia que se manifestó a principios de semana, ya se comienzan a vislumbrar las primeras señales del inicio del verano.

Se trata de un aumento de temperatura que desafiará la eficiencia energética de la ciudad. Pero que sin embargo, se puede combatir con el uso de nuevos materiales, técnicas constructivas y ubicación de las edificaciones, en lo que se denomina estrategia pasiva.

Según una investigación llevada a cabo por la Agencia Internacional de Energía (AIE), los edificios comerciales, residenciales y públicos consumen entre el 30% y 40% de la energía a nivel mundial. Es decir, si se aumentara la eficiencia en estas construcciones, se podría reducir la demanda en 11%.

Para hacerse una idea, esto equivale a la actual capacidad de generación de China (412 GW).

Gran parte de este recurso se pierde debido a la utilización de elementos poco eficientes y desconocimiento respecto a las ventajas de una mejor estrategia constructiva.

“La materialidad reduce el requerimiento energético asociado a calefacción y de aire acondicionado de una vivienda. Una edificación con una envolvente insuficiente, requiere mucha más energía para lograr una temperatura adecuada al interior de los hogares.

Esto depende de los muros exteriores, techos y todos aquellos elementos en contacto con la interperie”, dice Jacques Clerc, profesor de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile y Socio de Energy to Business.

La recomendación es diseñar adecuadamente la vivienda en términos de eficiencia, para después ver cómo esta se climatiza. “Materiales aislantes que se emplean son la fibra de vidrio, poliestireno y poliuretano de origen vegetal. El uso de ventanas de doble vidrio y de carácter hermético, también puede tener un impacto relevante en la reducción de las necesidades de energía”, asegura Clerc.

Roberto Mansilla, presidente de la Comisión de Eficiencia Energética de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) de Temuco, señala que “también hay que considerar el correcto uso de las viviendas por parte de las personas, pues existe una responsabilidad del usuario. Por ejemplo, aunque un vehículo sea eficiente, se va a generar un mayor consumo si se le acelera todo el tiempo. Se trata de una cuestión cultural”.

Además, el experto señala que la estrategia pasiva se debe aplicar de acuerdo con el contexto en el que se ubica la vivienda. “En el sur de Chile se puede instalar un mayor número de ventanas para el lado norte, y menos en el costado sur, a esto se suma más aislación en muros, techumbres y bajo radier, y la instalación de un sistema de ventilación con recuperación de calor”, asegura Mansilla.

En Santiago y zona norte hay que considerar la masa e inercia térmica de los elementos, entre otros factores. “Las ventanas podrían tener un diseño de control solar -evitando su disposición hacia el norte-, considerando cortinas especiales, aleros bien diseñados o vidrios de baja emisividad, para evitar el sobrecalentamiento”, explica Mansilla.

Respecto al avance paulatino de la transición hacia una construcción bajo estándares más eficientes, es clave considerar que esto no se debe a la falta de materiales. “La tecnología y los elementos constructivos existen. Sin embargo, sí hace falta una mayor difusión de estos. Es posible que todos sepan que están disponibles”, manifiesta Mansilla.

Por otra parte, el proyecto de Ley de Eficiencia Energética contempla la creación de un sello para poner nota a las viviendas al respecto. Si bien se había producido una iniciativa similar en 2012, sólo el 5% de las viviendas consiguió esa certificación. Esto, debido a su carácter voluntario. De ser aprobada, la nueva certificación será obligatoria.

“Como es usual en la eficiencia energética, es de esperar entonces que las viviendas más eficientes sean más caras, pero el incremento en inversión se compensa y eventualmente recupera por las menores cuentas de energía”, dice Clerc.

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